1 Maccabees 1
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Sucedió que después que Alejandro, hijo de Filipo, rey de Macedonia, y el primero que reinó en Grecia, salió del país de Cetim y derrotó a Darío, rey de los persas y de los medos; |
| 2 | ganó muchas batallas, y se apoderó en todas partes de las ciudades fuertes, y mató a los reyes de la tierra, |
| 3 | y penetró hasta los últimos términos del mundo, y se enriqueció con los despojos de muchas naciones; y enmudeció la tierra delante de él. |
| 3a | 1:4 Juntó poder y un ejército muy fuerte; y después se engrió e hinchó de soberbia su corazón; |
| 4 | 1:5 y se apoderó de las provincias, de las naciones y de sus reyes, los cuales se le hicieron tributarios. |
| 5 | 1:6 Después de esto cayó enfermo, y conoció que iba a morirse. |
| 6 | 1:7 Entonces llamó a los nobles de su corte que se habían criado con él desde la tierna edad; y antes de morir dividió entre ellos su reino. |
| 7 | 1:8 Reinó Alejandro doce años, y murió. |
| 8 | 1:9 En seguida aquellos se hicieron reyes, cada uno en su respectiva provincia. |
| 9 | 1:10 Y así que él murió, se coronaron todos, y después de ellos sus hijos, por espacio de muchos años; y se multiplicaron los males sobre la tierra. |
| 10 | 1:11 Y de entre ellos salió aquella raíz perversa, Antíoco Epífanes, hijo del rey Antíoco, que después de haber estado en Roma como rehén, empezó a reinar el año ciento treinta y siete del imperio de los griegos. |
| 11 | 1:12 En aquel tiempo se dejaron ver unos inicuos israelitas, que persuadieron a otros muchos, diciéndoles: Vamos, y hagamos alianza con las naciones circunvecinas, porque después que nos separamos de ellas, hemos experimentado muchos desastres. |
| 12 | 1:13 Les pareció bien este consejo. |
| 13 | 1:14 Y algunos del pueblo se decidieron, y fueron a estar con el rey, el cual les dio facultad de vivir según las costumbres de los gentiles. |
| 14 | 1:15 En seguida construyeron en Jerusalén un gimnasio, según el estilo de los gentiles; |
| 15 | 1:16 abolieron el uso de la circuncisión, y abandonaron el Testamento, y se coligaron con las naciones y se vendieron como esclavos a la maldad. |
| 16 | 1:17 EstabIecido Antíoco en su reino, concibió el designio de hacerse también rey de Egipto, a fin de dominar en ambos reinos. |
| 17 | 1:18 Así entró en Egipto con un poderoso ejército, con carros de guerra, y elefantes, y caballería, y un gran número de naves. |
| 18 | 1:19 Y haciendo la guerra a Ptolomeo, rey de Egipto, temió este su encuentro, y echó a huir, y fueron muchos los muertos y heridos. |
| 19 | 1:20 Entonces se apoderó de las ciudades fuertes de Egipto, y saqueó el país de Egipto. |
| 20 | 1:21 Después de haber asolado a Egipto, volvió Antíoco el año ciento cuarenta y tres, y se dirigió contra Israel. |
| 21 | 1:22 Y habiendo llegado a Jerusalén con un poderoso ejército, |
| 22 | 1:23 entró lleno de soberbia en el Santuario, y tomó el altar de oro, y el candelero con todas sus lámparas, y todos sus vasos, y la mesa de la proposición, y las palanganas, y las copas, y los incensarios de oro, y el velo, y las coronas, y los adornos de oro que había en la fachada del Templo, y todo lo hizo pedazos. |
| 23 | 1:24 Tomó asimismo la plata y el oro, y los vasos preciosos, y los tesoros escondidos que encontró. Y después de haberlo saqueado todo, se volvió a su tierra; |
| 24 | 1:25 habiendo hecho grande mortandad en las personas, y mostrado en sus palabras mucha soberbia. |
| 25 | 1:26 Fue grande el llanto que hubo en Israel y en todo el país. |
| 26 | 1:27 Gemían los príncipes y los ancianos; quedaban sin aliento las doncellas y los jóvenes; y desapareció la hermosura en las mujeres. |
| 27 | 1:28 Se entregaron al llanto todos los esposos, y sentadas sobre el tálamo nupcial se deshacían en lágrimas las esposas. |
| 28 | 1:29 Y se estremeció la tierra, como compadecida de sus habitantes; y toda la casa de Jacob quedó cubierta de oprobio. |
| 29 | 1:30 Cumplidos que fueron dos años, envió el rey por las ciudades de Judá al superintendente de tributos, el cual llegó a Jerusalén con grande acompañamiento. |
| 29a | 1:31 Y habló a la gente con una fingida dulzura, y le creyeron. |
| 30 | 1:32 Pero de repente se arrojó sobre los ciudadanos, e hizo en ellas una gran carnicería, quitando la vida a muchísima gente del pueblo de Israel. |
| 31 | 1:33 Y saqueó la ciudad, y la entregó a las llamas, y derribó sus casas y los muros que la cercaban. |
| 32 | 1:34 Y se llevaron cautivas las mujeres, y se apoderaron de sus hijos y de sus ganados. |
| 33 | 1:35 Fortificaron la ciudad de David, con una grande y firme muralla, y con fuertes torres, e hicieron de ella una fortaleza. |
| 34 | 1:36 La guarnecieron de gente malvada, de hombres perversos, los cuales se hicieron allí fuertes, y metieron en ella armas y vituallas, y también los despojos de Jerusalén, |
| 35 | 1:37 teniéndolos allí como en custodia. Y vinieron a ser como un funesto lazo, |
| 36 | 1:38 estando como en emboscada contra el lugar santo, y siendo como unos enemigos mortales de Israel; |
| 37 | 1:39 pues derramaron la sangre inocente alrededor del Santuario, y profanaron el lugar santo. |
| 38 | 1:40 Por causa de ellos huyeron los habitantes de Jerusalén, viniendo esta a quedar morada de extranjeros, y como extraña para sus naturales, los cuales la abandonaron. |
| 39 | 1:41 Su Santuario quedó desolado como un yermo, convertidos en días de llanto sus días festivos, en oprobio sus sábados, y reducidos a nada sus honores. |
| 40 | 1:42 En fin, la grandeza de su ignominia igualó a la de su gloria, y su alta elevación se convirtió en llantos. |
| 41 | 1:43 En esto el rey Antíoco expidió cartas por todo su reino, para que todos sus pueblos formasen uno solo, renunciando cada uno a su ley: particular. |
| 42 | 1:44 Todas las gentes se conformaron con este decreto del rey Antíoco, |
| 43 | 1:45 y muchos del pueblo de Israel se sometieron a esta servidumbre, y sacrificaron a los ídolos, y violaron el sábado. |
| 44 | 1:46 En efecto, el rey envió sus comisionados a Jerusalén, y por todas las ciudades de Judá, con cartas, para que abrazasen las leyes de las gentes de la tierra, |
| 44a | 1:47 y se prohibiese ofrecer en el Templo de Dios holocaustos, sacrificios, y oblaciones por los pecados, |
| 45 | 1:48 y se impidiese la celebración del sábado y de las solemnidades. |
| 46 | 1:49 Mandó además que se profanasen los santos lugares y el pueblo santo de Israel. |
| 47 | 1:50 Dispuso que se erigiesen altares y templos e ídolos, y que se sacrificasen carnes de cerdo y animales inmundos; |
| 48 | 1:51 que dejasen sin circuncidar a sus hijos, y que manchasen sus almas con toda suerte de viandas impuras y de abominaciones, a fin de que olvidasen la Ley de Dios, y traspasasen todos sus mandamientos; |
| 49 | 1:52 y que todos los que no obedeciesen las órdenes del rey Antíoco perdiesen la vida. |
| 50 | 1:53 A este tenor escribió a todo su reino, y nombró comisionados que obligasen al pueblo a hacer todo esto; |
| 51 | 1:54 los cuales mandaron a las ciudades de Judá que sacrificasen. |
| 52 | 1:55 Y muchos del pueblo se unieron con aquellos que habían abandonado la Ley del Señor, e hicieron mucho mal en el país; |
| 53 | 1:56 y obligaron al pueblo de Israel a huir a parajes extraviados, y a guarecerse en sitios ocultos. |
| 54 | 1:57 El día quince del mes de Casleu del año ciento cuarenta y cinco, colocó el rey Antíoco sobre el altar de Dios el abominable ídolo de la desolación, y por todas partes se erigieron altares en todas las ciudades de Judá. |
| 55 | 1:58 Y quemaban inciensos y ofrecían sacrificios delante de las puertas de las casas y en las plazas. |
| 56 | 1:59 Y despedazando los libros de la Ley de Dios, los arrojaban al fuego; |
| 57 | 1:60 y a todo hombre en cuyo poder hallaban los libros del Testamento del Señor, y a todos cuantos observaban la Ley del Señor, los despedazaban, en cumplimiento del edicto del rey. |
| 58 | 1:61 Con esta violencia trataban, una vez por mes, al pueblo de Israel que habitaba en las ciudades. |
| 59 | 1:62 Porque a los veinticinco días del mes, ofrecían ellos sacrificios sobre el altar, que estaba erigido enfrente del altar. |
| 60 | 1:63 Las mujeres que circuncidaban a sus hijos eran despedazadas, conforme a lo mandado por el rey Antíoco; |
| 61 | 1:64 y a los niños los colgaban por el cuello en todas las casas donde los hallaban, y despedazaban a los que los habían circuncidado. |
| 62 | 1:65 En medio de esto muchos del pueblo de Israel resolvieron en su corazón no comer viandas impuras, y eligieron antes el morir que contaminarse con manjares inmundos; |
| 63 | 1:66 y no queriendo quebrantar la Ley santa de Dios, fueron despedazados. |
| 64 | 1:67 Terrible fue sobremanera la ira contra el pueblo. |