1 Maccabees 2
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | En aquellos días se levantó Matatías, hijo de Juan, hijo de Simeón, sacerdote de la familia de Joarib, de Jerusalén, que vivía en el monte de Modín. |
| 2 | Tenía cinco hijos: Juan, llamado por sobrenombre Gadis; |
| 3 | Simón, por sobrenombre Tasi; |
| 4 | Judas, que era apellidado Macabeo; |
| 5 | Eleázaro, denominado Abarón; y Jonatás, conocido con el sobrenombre de Apfus. |
| 6 | Al ver estos los estragos que se hacían en el pueblo de Judá y en Jerusalén, |
| 7 | exclamó Matatías: “¡Infeliz de mí! ¿Por qué he venido yo al mundo para ver la ruina de mi patria, y la destrucción de la ciudad santa, y para estarme aquí sin hacer nada por ella al tiempo que es entregada en poder de sus enemigos? |
| 8 | Las cosas santas se hallan en manos de los extranjeros; y su Templo es como un hombre que está infamado. |
| 9 | Sus vasos preciosos han sido saqueados y llevados fuera; despedazados por las plazas sus ancianos, y muertos al filo de la espada enemiga sus jóvenes. |
| 10 | ¿Qué nación hay que no haya participado algo de este reino, o tenido parte en sus despojos? |
| 11 | Arrebatado le ha sido todo su esplendor; y la que antes era libre, es en el día esclava. |
| 12 | En fin, todo cuanto teníamos de santo, de ilustre y de glorioso, otro tanto ha sido asolado y profanado por las naciones. |
| 13 | ¿Para qué queremos ya la vida?” |
| 14 | Y rasgaron sus vestidos Matatías y sus hijos, y se cubrieron de cilicios, y lloraban amargamente. |
| 15 | A este tiempo llegaron allí los comisionados que el rey Antíoco enviaba para obligar a los que se habían refugiado en la ciudad de Modín a que ofreciesen sacrificios y quemasen incienso a los ídolos, y abandonasen la Ley de Dios. |
| 16 | En efecto, muchos del pueblo de Israel consintieron en ello, y se les unieron. Pero Matatías y sus hijos permanecieron firmes. |
| 17 | Y tomando la palabra los comisionados de Antíoco, dijeron a Matatías: “Tú eres el principal, el más grande y el más esclarecido de esta ciudad, y glorioso con esa corona de hijos y de hermanos. |
| 18 | Ven, pues, tú el primero, y haz lo que el rey manda, como lo han hecho todas las gentes, y los varones de Judá, y los que han quedado en Jerusalén; y con esto tú y tus hijos seréis del número de los amigos del rey, el cual os llenará de oro y plata, y de grandes dones”. |
| 19 | Respondió Matatías, y dijo en alta voz: “Aunque todas las gentes obedezcan al rey Antíoco, y todos abandonen la observancia de la ley de sus padres, y se sometan a los mandatos del rey, |
| 20 | yo, y mis hijos, y mis hermanos obedeceremos la ley de nuestros padres. |
| 21 | Quiera Dios ampararnos. No nos es provechoso abandonar la Ley y los preceptos de Dios. |
| 22 | No daremos oídos a las palabras del rey Antíoco, ni ofreceremos sacrificios, violando los mandamientos de nuestra Ley por seguir otro camino”. |
| 23 | Apenas había acabado de pronunciar estas palabras, cuando a vista de todos se presentó un cierto judío para ofrecer sacrificios a los ídolos sobre el altar que se había erigido en la ciudad de Modín, conforme a la orden del rey. |
| 24 | Matatías lo vio, y se llenó de dolor; se le conmovieron las entrañas; e inflamándose su furor, conforme al espíritu de la Ley, se arrojó sobre él, y le mató sobre el mismo altar. |
| 25 | No contento con esto, mató al mismo tiempo al comisionado del rey Antíoco, que forzaba a la gente a sacrificar, y derribó el altar; |
| 26 | mostrando su celo por la Ley e imitando lo que hizo Fineés con Zamrí, hijo de Salomí. |
| 27 | Gritó entonces Matatías a grandes voces por la ciudad, diciendo: “Todo el que tenga celo por la Ley, y quiera permanecer firme en la Alianza, sígame.” |
| 28 | Y huyó con sus hijos a los montes, y abandonaron todo cuanto tenían en la ciudad. |
| 29 | Entonces muchos que amaban la Ley y la justicia, se fueron al desierto; |
| 30 | y permanecieron allí con sus hijos, con sus mujeres y sus ganados; porque se veían inundados de males. |
| 31 | Se dio aviso a los oficiales del rey, y a las tropas que había en Jerusalén, en la ciudad de David, de cómo ciertas gentes que habían hollado el mandato del rey, se habían retirado a los lugares ocultos del desierto, y que les habían seguido otros muchos. |
| 32 | Por lo que marcharon al punto contra ellos, y se prepararon para atacarlos en día de sábado; |
| 33 | pero antes les dijeron: “¿Queréis todavía resistiros? Salid, y obedeced el mandato del rey Antíoco, y quedaréis salvos”. |
| 34 | “De ningún modo saldremos, respondieron ellos, ni obedeceremos al rey, ni violaremos el sábado”. |
| 35 | Entonces las tropas se arrojaron sobre ellos; |
| 36 | pero tan lejos estuvieron ellos de resistirles, que ni tan siquiera les tiraron una piedra, ni aun cerraron las bocas de las cavernas; |
| 37 | sino que dijeron: “Muramos todos en nuestra sencillez, y el cielo y la tierra nos serán testigos de que injustamente nos quitáis la vida”. |
| 38 | En efecto, los enemigos los acometieron en día de sábado; y perecieron tanto ellos como sus mujeres, hijos y ganados, llegando a mil personas las que perdieron la vida. |
| 39 | Lo supieron Matatías y sus amigos e hicieron por ellos un gran duelo; |
| 40 | y se dijeron unos a otros: “Si todos nosotros hiciéremos como han hecho nuestros hermanos, y no peleáremos para defender nuestras vidas y nuestra Ley contra las naciones, en breve tiempo nos exterminarán del país”. |
| 41 | Así, pues, tomaron aquel día esta resolución: “Si alguno, dijeron, nos acomete en día de sábado, pelearemos contra él; y así no moriremos todos, como han muerto en las cavernas nuestros hermanos.” |
| 42 | Entonces vino a reunirse con ellos la congregación de los asideos, que eran hombres de los más valientes de Israel, y celosos todos de la Ley; |
| 43 | y también se les unieron todos los que huían acosados de las calamidades, y les sirvieron de refuerzo. |
| 44 | Formaron un ejército, y se arrojaron en su ira sobre los prevaricadores, y en su saña sobre los hombres malvados; y los que quedaron huyeron a ponerse en salvo entre las naciones. |
| 45 | Después recorrió Matatías con sus amigos todo el país; y destruyeron los altares; |
| 46 | y circuncidaron a cuantos niños hallaron incircuncisos, en los términos de Israel, y obraron con denuedo. |
| 47 | Persiguieron a sus orgullosos enemigos, y salieron prósperamente en todas sus empresas. |
| 48 | Y vindicaron la Ley contra el poder de los gentiles, y el poder de los reyes; y no dejaron al malvado que abusase de su poder. |
| 49 | Se acercaron entretanto los días de la muerte de Matatías; el cual habló a sus hijos de esta manera: “Ahora domina la soberbia, y es el tiempo del castigo y de la ruina, y del furor e indignación. |
| 50 | Por lo mismo ahora, oh hijos míos, sed celosos de la Ley, y dad vuestras vidas en defensa del Testamento de vuestros padres. |
| 51 | Acordaos de las obras que hicieron en sus tiempos vuestros antepasados, y os adquiriréis una gloria grande, y un nombre eterno. |
| 52 | Abrahán, por ventura, ¿no fue hallado fiel en la prueba que de él se hizo, y le fue imputado esto por justicia? |
| 53 | José en el tiempo de su aflicción observó los mandamientos, y vino a ser el señor de Egipto. |
| 54 | Fineés, nuestro padre, porque se abrasó en celo por la honra de Dios, recibió la recompensa de un sacerdocio eterno. |
| 55 | Josué por su obediencia llegó a ser caudillo de Israel. |
| 56 | Caleb, por el testimonio que dio en la congregación del pueblo, recibió una herencia. |
| 57 | David por su misericordia se adquirió para siempre el trono del reino. |
| 58 | Elías por su abrasado celo por la Ley fue recibido en el cielo. |
| 59 | Ananías, Azarías y Misael fueron librados de las llamas por su fe. |
| 60 | Daniel por su sinceridad fue librado de la boca de los leones. |
| 61 | Y a este modo id discurriendo de generación en generación: Todos aquellos que ponen en Dios su esperanza, no descaecen. |
| 62 | Y no os amedrenten las palabras del hombre pecador; porque su gloria no es más que basura y gusanos. |
| 63 | Hoy es ensalzado, y mañana desaparece; porque se convierte en el polvo de que fue formado, y se desvanecen todos sus designios. |
| 64 | Sed, pues, constantes vosotros, oh hijos míos, y obrad vigorosamente en defensa de la Ley; pues ella será la que os llenará de gloria. |
| 65 | Ahí tenéis a Simón, vuestro hermano. Yo sé que es hombre de consejo; escuchadle siempre, y él hará para con vosotros las veces de padre. |
| 66 | Judas Macabeo ha sido esforzado y valiente desde su juventud; sea él el general de vuestro ejército, y el que conduzca el pueblo a la guerra. |
| 67 | Reunid a vosotros todos aquellos que observan la Ley, y vengad a vuestro pueblo. |
| 68 | Dad a las gentes su merecido, y sed solícitos en guardar los preceptos de la Ley.” |
| 69 | En seguida les echó su bendición, y fue a reunirse con sus padres. |
| 70 | Murió Matatías el año ciento cuarenta y seis, y sus hijos le sepultaron en Modín en el sepulcro de sus padres, y todo Israel le lloró amargamente. |