1 Samuel 25
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| v | SBLEs2024 |
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| 1 | Murió Samuel, y todo Israel se reunió para llorarlo y lo enterraron en su casa, en Ramá. Después David se levantó y descendió al desierto de Parán. |
| 2 | Había en Maón un hombre que tenía sus posesiones en el Carmelo; el hombre era muy rico. Tenía tres mil ovejas y mil cabras, y estaba esquilando sus ovejas en el Carmelo. |
| 3 | El hombre se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Ella era una mujer inteligente y hermosa, pero el hombre era huraño y de malas acciones. Era de la casa de Caleb. |
| 4 | David oyó en el desierto que Nabal estaba esquilando sus ovejas. |
| 5 | Envió David a diez jóvenes y les dijo: “Subid al Carmelo, id a Nabal y saludadle en mi nombre. |
| 6 | Decidle: «¡Paz a ti, paz a tu casa y paz a todo lo que tienes! |
| 7 | He oído que tienes esquiladores. Tus pastores han estado con nosotros y no les hemos hecho ningún daño; nada les faltó en todo el tiempo que estuvieron en el Carmelo. |
| 8 | Pregunta a tus criados y ellos te lo dirán. Hallen, pues, estos jóvenes gracia a tus ojos, porque venimos en buen día; te ruego que des lo que tengas a mano a tus siervos y a tu hijo David»». |
| 9 | Cuando llegaron los jóvenes de David, repitieron a Nabal todas estas palabras en nombre de David, y esperaron. |
| 10 | Nabal respondió a los siervos de David: «¿Quién es David? ¿Quién es el hijo de Jesé? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus señores. |
| 11 | ¿He de tomar ahora mi pan, mi agua y la carne que he preparado para mis esquiladores, para dárselos a hombres que no sé de dónde vienen?». |
| 12 | Los jóvenes de David se volvieron por su camino y, al llegar, le contaron todas estas palabras. |
| 13 | David dijo a sus hombres: «¡Cíñase cada uno su espada!». Cada uno se ciñó su espada; también David se ciñó la suya. Subieron tras David unos cuatrocientos hombres, y doscientos se quedaron con el bagaje. |
| 14 | Pero uno de los criados avisó a Abigail, mujer de Nabal: «Mira que David envió mensajeros desde el desierto para saludar a nuestro amo, y él los ha insultado. |
| 15 | Sin embargo, esos hombres se han portado muy bien con nosotros; nunca nos hicieron daño ni nos faltó nada en todo el tiempo que anduvimos con ellos por el campo. |
| 16 | Han sido para nosotros como un muro, de noche y de día, todo el tiempo que estuvimos con ellos cuidando las ovejas. |
| 17 | Ahora, pues, sabed y considerad lo que vais a hacer, porque el mal está decidido contra nuestro amo y contra toda su casa; pues él es un hombre tan perverso que nadie puede hablarle». |
| 18 | Entonces Abigail tomó a toda prisa doscientos panes, dos odres de vino, cinco ovejas ya preparadas, cinco seahs de grano tostado, cien racimos de pasas y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo en asnos. |
| 19 | Dijo a sus criados: «Id delante de mí; mirad que yo voy detrás de vosotros». Pero no dijo nada a su marido Nabal. |
| 20 | Mientras ella, montada en su asno, bajaba por una parte oculta del monte, David y sus hombres venían bajando a su encuentro, y ella se topó con ellos. |
| 21 | David había dicho: «Ciertamente en vano he guardado todo lo que este tiene en el desierto, sin que nada le faltase de cuanto le pertenecía; él me ha devuelto mal por bien. |
| 22 | Así haga Dios a los enemigos de David y aun añada, si de aquí a la mañana dejo con vida a uno solo de sus varones». |
| 23 | Cuando Abigail vio a David, se apeó rápidamente del asno y, postrándose ante David, se inclinó rostro en tierra. |
| 24 | Se echó a sus pies y dijo: «¡Señor mío, caiga sobre mí la culpa! Te ruego que dejes hablar a tu sierva a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva. |
| 25 | No haga caso mi señor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, así es él. Nabal se llama, y la insensatez está con él. Yo, tu sierva, no vi a los jóvenes que tú, mi señor, enviaste. |
| 26 | Ahora pues, señor mío, vive el Señor y vive tu alma, que el Señor te ha impedido derramar sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos y todos los que buscan el mal contra mi señor. |
| 27 | Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor, sea dado a los jóvenes que siguen a mi señor. |
| 28 | Te ruego que perdones la ofensa de tu sierva; pues el Señor ciertamente dará a mi señor una casa estable, por cuanto mi señor pelea las batallas del Señor, y no se hallará mal en ti en todos tus días. |
| 29 | Aunque alguien se levante para perseguirte y buscar tu vida, el alma de mi señor estará ligada en el haz de los que viven junto al Señor tu Dios; pero él arrojará el alma de tus enemigos como con la honda. |
| 30 | Y cuando el Señor haya hecho con mi señor conforme a todo el bien que ha dicho de ti, y te haya puesto por caudillo sobre Israel, |
| 31 | no sea esto motivo de remordimiento ni de cargo de conciencia a mi señor, el haber derramado sangre sin causa, o el haberse vengado mi señor por sí mismo. Y cuando el Señor haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva». |
| 32 | David dijo a Abigail: «¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que te envió hoy a mi encuentro! |
| 33 | Bendito sea tu consejo, y bendita seas tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre y de vengarme por mi propia mano. |
| 34 | Porque vive el Señor, Dios de Israel, que me ha impedido hacerte mal, que si no te hubieras apresurado a venir a mi encuentro, de aquí al amanecer no le habría quedado a Nabal ni un solo varón». |
| 35 | David recibió de su mano lo que le había traído y le dijo: «Sube en paz a tu casa; mira que he escuchado tu razón y te he concedido lo que me pides». |
| 36 | Abigail volvió a Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey; el corazón de Nabal estaba alegre y él estaba completamente borracho, por lo que ella no le declaró nada hasta el día siguiente. |
| 37 | Pero por la mañana, cuando a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, su mujer le contó estas cosas; y su corazón desfalleció en él, y se quedó como una piedra. |
| 38 | Diez días después, el Señor hirió a Nabal, y murió. |
| 39 | Cuando David oyó que Nabal había muerto, dijo: «Bendito sea el Señor, que juzgó la causa de mi afrenta recibida de mano de Nabal, y ha preservado del mal a su siervo; y el Señor ha devuelto la maldad de Nabal sobre su propia cabeza». Después David envió a hablar con Abigail para tomarla por mujer. |
| 40 | Los siervos de David fueron a Abigail al Carmelo y le hablaron diciendo: «David nos ha enviado a ti para tomarte por mujer». |
| 41 | Ella se levantó y se inclinó rostro en tierra, diciendo: «He aquí tu sierva, para que sea una sierva que lave los pies de los siervos de mi señor». |
| 42 | Se levantó Abigail a toda prisa y, montando en un asno con sus cinco criadas que la seguían, fue tras los mensajeros de David y fue su mujer. |
| 43 | También tomó David a Ahinoam de Jezreel, y ambas fueron sus mujeres. |
| 44 | Pues Saúl había dado a su hija Mical, mujer de David, a Palti hijo de Lais, que era de Galim. |