2 Kings 18
aligned by seat — same row, same verse, whatever each bible numbers it
| v | SBLEs2024 |
|---|---|
| 1 | En el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías hijo de Ajaz, rey de Judá. |
| 2 | Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó veintinueve años en Jerusalén. El nombre de su madre era Abi, hija de Zacarías. |
| 3 | Hizo lo recto ante los ojos del Señor, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. |
| 4 | Quitó los lugares altos, quebró las estatuas y derribó las imágenes de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán. |
| 5 | En Yahvé Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. |
| 6 | Porque se llegó a Yahvé, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Yahvé había mandado a Moisés. |
| 7 | Y Yahvé estaba con él; y en todas las cosas que emprendía prosperaba. Él se rebeló contra el rey de Asiria y no le sirvió. |
| 8 | Hirió también a los filisteos hasta Gaza y sus fronteras, desde las torres de las atalayas hasta las ciudades fortificadas. |
| 9 | En el cuarto año del rey Ezequías, que era el año séptimo de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, subió Salmanasar rey de los asirios contra Samaria, y la sitió. |
| 10 | Y la tomaron al cabo de tres años. En el año sexto de Ezequías, el cual era el año noveno de Oseas rey de Israel, fue tomada Samaria. |
| 11 | El rey de Asiria trasportó a Israel a Asiria, y los puso en Hala, y en Habor junto al río de Gozán, y en las ciudades de los medos; |
| 12 | por cuanto no habían escuchado la voz de Yahvé su Dios, sino que habían quebrantado su pacto; y todas las cosas que Moisés siervo de Yahvé había mandado, no las habían escuchado ni puesto por obra. |
| 13 | A los catorce años del rey Ezequías, subió Senaquerib rey de Asiria contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las tomó. |
| 14 | Entonces Ezequías rey de Judá envió a decir al rey de Asiria en Laquis: «Yo he pecado; retírate de mí, y lo que me impongas lo soportaré». Y el rey de Asiria impuso a Ezequías rey de Judá trescientos talentos de plata y treinta talentos de oro. |
| 15 | Dio, pues, Ezequías toda la plata que fue hallada en la casa de Yahvé, y en los tesoros de la casa real. |
| 16 | En aquel tiempo Ezequías quitó el oro de las puertas del templo de Yahvé y de los quiciales que el mismo Ezequías rey de Judá había cubierto de oro, y lo dio al rey de Asiria. |
| 17 | Después el rey de Asiria envió al Tartán, al Rabsaris y al Rabsaces, con un gran ejército, desde Laquis al rey Ezequías en Jerusalén. Subieron y llegaron a Jerusalén, y habiendo subido, se detuvieron junto al acueducto del estanque superior, que está en el camino de la heredad del batanero. |
| 18 | Llamaron entonces al rey, y salieron a ellos Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, el registrador. |
| 19 | Y les dijo el Rabsaces: “Decid ahora a Ezequías: ‘Así dice el gran rey, el rey de Asiria: ¿Qué confianza es esta en que tú confías? |
| 20 | Decís (pero no son más que palabras vanas): Consejo y poder tengo para la guerra. Mas ¿en quién confiáis, que os habéis rebelado contra mí? |
| 21 | He aquí que confiáis en este báculo de caña cascada, en Egipto, en el cual si alguno se apoyare, se le entrará por la mano y la atravesará. Tal es el faraón rey de Egipto para todos los que en él confían. |
| 22 | Y si me decís: Nosotros confiamos en Yahvé nuestro Dios, ¿no es aquel cuyos lugares altos y altares ha quitado Ezequías, diciendo a Judá y a Jerusalén: Delante de este altar adoraréis en Jerusalén?’ |
| 23 | Ahora pues, yo te ruego que des prendas a mi señor el rey de Asiria, y yo os daré dos mil caballos, si vosotros podéis dar jinetes que cabalguen sobre ellos. |
| 24 | ¿Cómo, pues, podréis resistir a un capitán de los más pequeños de los siervos de mi señor, aunque confiéis en Egipto por sus carros y su gente de a caballo? |
| 25 | ¿Acaso he venido yo ahora sin Yahvé a este lugar para destruirlo? Yahvé me ha dicho: ‘Sube a esta tierra y destrúyela’”. |
| 26 | Entonces Eliaquim hijo de Hilcías, y Sebna y Joa, dijeron al Rabsaces: «Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos, y no hables con nosotros en lengua de judíos a oídos del pueblo que está sobre el muro». |
| 27 | Y el Rabsaces les respondió: «¿Me ha enviado mi señor para decir estas palabras a tu señor y a ti, y no a los hombres que están sobre el muro, expuestos a comer su propio estiércol y beber su propia orina con vosotros?» |
| 28 | Entonces el Rabsaces se puso en pie y clamó a gran voz en lengua de judíos, y habló diciendo: “Oíd la palabra del gran rey, el rey de Asiria. |
| 29 | Así dice el rey: ‘No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar de mi mano. |
| 30 | Y no os haga Ezequías confiar en Yahvé, diciendo: Ciertamente nos librará Yahvé, y esta ciudad no será entregada en mano del rey de Asiria’. |
| 31 | No escuchéis a Ezequías; porque así dice el rey de Asiria: ‘Haced las paces conmigo y salid a mí, y coma cada uno de su vid y de su higuera, y beba cada uno las aguas de su cisterna, |
| 32 | hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas, tierra de olivos y de miel; y viviréis y no moriréis’. No escuchéis a Ezequías, porque os engaña diciendo: Yahvé nos librará. |
| 33 | ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de mano del rey de Asiria? |
| 34 | ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arpad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim, de Hena y de Iva? ¿Libraron estos a Samaria de mi mano? |
| 35 | ¿Qué dios de todos los dioses de las provincias ha librado su provincia de mi mano, para que Yahvé libre a Jerusalén de mi mano?” |
| 36 | Mas el pueblo calló, y no le respondieron palabra; porque era mandamiento del rey, el cual había dicho: «No le respondáis». |
| 37 | Entonces Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa hijo de Asaf, registrador, vinieron a Ezequías con sus vestiduras rasgadas, y le contaron las palabras del Rabsaces. |