2 Maccabees 13
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| v | Platense1951 |
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| 1 | El año ciento cuarenta y nueve supo Judas que Antíoco Eupator venía con un grande ejército contra Judea, |
| 2 | acompañado de Lisias, tutor y regente del reino, y que traía consigo ciento diez mil hombres de a pie, y cinco mil de a caballo, y veintidós elefantes y trescientos carros armados de hoces. |
| 3 | Se agregó también a ellos Menelao; y con grande y falaz artificio procuraba aplacar a Antíoco, no porque amase el bien de la patria, sino esperando ser puesto en posesión del principado. |
| 4 | Mas el Rey de los reyes movió el corazón de Antíoco contra aquel malvado; y habiendo dicho Lisias que él era la causa de todos los males, mandó prenderle, y que le quitasen la vida en aquel mismo lugar, según el uso de ellos. |
| 5 | Había, en aquel sitio una torre de cincuenta codos de alto, rodeada por todas partes de un gran montón de cenizas; desde allí no se veía más que un precipicio. |
| 6 | Y mandó que desde la torre fuese arrojado en la ceniza aquel sacrílego, llevándole todos a empellones a la muerte. |
| 7 | De este modo debió morir Menelao, prevaricador de la Ley, sin que a su cuerpo se le diese sepultura. |
| 8 | Y a la verdad, con mucha justicia; porque habiendo él cometido tantos delitos contra el altar de Dios, cuyo fuego y ceniza son cosas santas, fue condenado a morir en la ceniza. |
| 9 | El rey, empero, continuaba furibundo su marcha, con ánimo de mostrarse con los judíos más cruel que su padre. |
| 10 | Teniendo Judas noticia de ello, mandó al pueblo que invocase al Señor día y noche, a fin de que les asistiese en aquella ocasión, como lo había hecho siempre; |
| 11 | pues temían el verse privados de su Ley, de su patria y de su santo Templo; y para que no permitiese que su pueblo, que poco antes había empezado a respirar algún tanto, se viese nuevamente subyugado por las naciones blasfemas. |
| 12 | En efecto, haciendo todos lo mandado, implorando la misericordia del Señor con lágrimas y ayunos, postrados en tierra por espacio de tres días continuos, los exhortó Judas a que estuviesen apercibidos. |
| 13 | Él, luego, con el consejo de los ancianos resolvió salir a campaña antes que el rey entrase con su ejército en Judea y se apoderase de la ciudad, y encomendar al Señor el éxito de la empresa. |
| 14 | Entregándose, enteramente a las disposiciones de Dios, Creador del universo, y habiendo exhortado a sus tropas a pelear varonilmente y hasta perder la vida en defensa de sus leyes, del Templo, de la ciudad, de la patria y de sus conciudadanos, hizo acampar el ejército en las cercanías de Modín. |
| 15 | Dio después a los suyos por señal: “La victoria de Dios”; y tomando consigo los jóvenes más valientes, asaltó de noche el cuartel del rey, y mató en su campamento cuatro mil hombres, y al mayor de los elefantes, con toda la gente que llevaba encima. |
| 16 | Y llenando con esto de un grande terror y confusión el campo de los enemigos, concluida tan felizmente la empresa, se retiraron. |
| 17 | Se ejecutó todo esto al rayar el día, asistiendo el Señor al Macabeo con su protección. |
| 18 | Mas el rey, visto este ensayo de la audacia de los judíos, intentó apoderarse con arte de los lugares más fortificados; |
| 19 | y se acercó con su ejército a Betsura, una de las plazas de los judíos más bien fortificadas; pero era rechazado, hallaba mil tropiezos y perdía gente. |
| 20 | Entretanto Judas enviaba a los sitiados cuanto necesitaban. |
| 21 | En esto un tal Rodoco hacía de espía de los enemigos en el ejército de los judíos; pero siendo reconocido, fue preso y puesto en un encierro. |
| 22 | Nuevamente parlamentó el rey con los habitantes de Betsura, les concedió la paz, aprobó la capitulación de los sitiados, y se marchó. |
| 23 | Peleó entonces con Judas y quedó vencido. A esta sazón, teniendo aviso de que en Antioquía se le había rebelado Filipo, el cual había quedado con el gobierno de los negocios, consternado su ánimo, suplicando y humillándose ante los judíos, juró guardarles todo lo que pareció justo; y después de esta reconciliación ofreció un sacrificio, tributó honor al Templo y le hizo varios donativos. |
| 24 | Y abrazó al Macabeo, declarándole gobernador y príncipe desde Tolemaida hasta los gerrenos. |
| 25 | Luego que Antíoco llegó a Tolemaida, dieron a conocer sus habitantes el grave disgusto que les había causado aquel tratado y amistad hecha con los judíos, amenazando que indignados rompiesen la alianza. |
| 26 | Pero subiendo Lisias a la tribuna, expuso las razones y apaciguó al pueblo, y se volvió después a Antioquía. Tal fue la expedición del rey y el fin que tuvo. |