Acts 16
aligned by seat — same row, same verse, whatever each bible numbers it
| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Llegó a Derbe y a Listra donde se hallaba cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente y de padre gentil; |
| 2 | el cual tenía buen testimonio de parte de los hermanos que estaban en Listra e Iconio. |
| 3 | A este quiso Pablo llevar consigo; y tomándolo lo circuncidó a causa de los judíos que había en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era gentil. |
| 4 | Pasando por las ciudades, les entregaban los decretos ordenados por los apóstoles y los presbíteros que estaban en Jerusalén, para que los observasen. |
| 5 | Así pues las iglesias se fortalecían en la fe y se aumentaba cada día su número. |
| 6 | Atravesada la Frigia y la región de Galacia, les prohibió el Espíritu Santo predicar la Palabra en Asia. |
| 7 | Llegaron, pues, a Misia e intentaron entrar en Bitinia, mas no se lo permitió el Espíritu de Jesús. |
| 8 | Por lo cual, pasando junto a Misia, bajaron a Tróade, |
| 9 | donde tuvo por la noche esta visión: estaba de pie un hombre de Macedonia que le suplicaba diciendo: “Pasa a Macedonia y socórrenos”. |
| 10 | Inmediatamente de tener esta visión procuramos partir para Macedonia infiriendo que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio. |
| 11 | Embarcándonos, pues, en Tróade, navegamos derecho a Samotracia, y al día siguiente a Neápolis. |
| 12 | Desde allí seguimos a Filipos, una colonia, la primera ciudad de aquel distrito de Macedonia; y nos detuvimos en aquella ciudad algunos días. |
| 13 | El día sábado salimos fuera de la puerta hacia el río, donde suponíamos que se hacía la oración, y sentándonos trabamos conversación con las mujeres que habían concurrido. |
| 14 | Una mujer llamada Lidia, comerciante en púrpura, de la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, escuchaba. El Señor le abrió el corazón y la hizo atenta a las cosas dichas por Pablo. |
| 15 | Bautizada ella y su casa, nos hizo instancias diciendo: “Si me habéis juzgado fiel al Señor, entrad en mi casa y permaneced”. Y nos obligó. |
| 16 | Sucedió entonces que yendo nosotros a la oración, nos salió al encuentro una muchacha poseída de espíritu pitónico, la cual, haciendo de adivina, traía a sus amos mucha ganancia. |
| 17 | Esta, siguiendo tras Pablo y nosotros, gritaba diciendo: “Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, que os anuncian el camino de la salvación”. |
| 18 | Esto hizo por muchos días. Pablo se sintió dolorido, y volviéndose dijo al espíritu: “Yo te mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella”. Y al punto partió. |
| 19 | Viendo sus amos que había partido la esperanza de hacer más ganancias, prendieron a Pablo y a Silas y los arrastraron al foro ante los magistrados; |
| 20 | y presentándolos a los pretores dijeron: “Estos hombres alborotan nuestra ciudad. Son judíos |
| 21 | y enseñan costumbres que no nos es lícito abrazar, ni practicar, siendo como somos romanos”. |
| 22 | Al mismo tiempo se levantó la plebe contra ellos, y los pretores, haciéndoles desgarrar los vestidos, mandaron azotarlos con varas. |
| 23 | Y después de haberles dado muchos azotes, los metieron en la cárcel, mandando al carcelero que los asegurase bien. |
| 24 | El cual, recibida esta orden, los metió en lo más interior de la cárcel y les sujetó los pies en el cepo. |
| 25 | Mas, a eso de media noche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios, y los presos escuchaban, |
| 26 | cuando de repente se produjo un terremoto tan grande que se sacudieron los cimientos de la cárcel. Al instante se abrieron todas las puertas y se les soltaron a todos las cadenas. |
| 27 | Despertando entonces el carcelero y viendo abierta la puerta de la cárcel, desenvainó la espada y estaba a punto de matarse creyendo que se habían escapado los presos. |
| 28 | Mas Pablo clamó a gran voz diciendo: “No te hagas ningún daño, porque todos estamos aquí”. |
| 29 | Entonces el carcelero pidió luz, se precipitó dentro, y temblando de temor cayó a los pies de Pablo y Silas. |
| 30 | Luego los sacó fuera y dijo: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” |
| 31 | Ellos respondieron: “Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa”. |
| 32 | Y le enseñaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. |
| 33 | En aquella misma hora de la noche, (el carcelero) los tomó y les lavó las heridas e inmediatamente fue bautizado él y todos los suyos. |
| 34 | Subiolos después a su casa, les puso la mesa y se regocijaba con toda su casa de haber creído a Dios. |
| 35 | Llegado el día, los pretores enviaron los alguaciles a decir: “Suelta a aquellos hombres”. |
| 36 | El carcelero dio esta noticia a Pablo: “Los pretores han enviado para soltaros; por tanto salid ahora e idos en paz”. |
| 37 | Mas Pablo les dijo: “Después de azotarnos públicamente, sin oírnos en juicio, nos han metido en la cárcel, siendo como somos romanos; ¿y ahora nos echan fuera secretamente? No, por cierto, sino que vengan ellos mismos y nos conduzcan afuera”. |
| 38 | Los alguaciles refirieron estas palabras a los pretores, los cuales al oír que eran romanos, fueron sobrecogidos de temor. |
| 39 | Vinieron, pues, y les suplicaron; y sacándolos les rogaron que se fuesen de la ciudad. |
| 40 | Ellos entonces salieron de la cárcel y entraron en casa de Lidia, y después de haber visto y consolado a los hermanos, partieron. |