Acts 16
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| v | Valera1602 |
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| 1 | Y VINO hasta Derbe, y Listra; y, he aquí, estaba allí cierto discípulo, llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, mas su padre [era] griego. |
| 2 | De éste daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio. |
| 3 | Éste quiso Pablo que fuese con él; y tomándole, le circuncidó, por causa de los judíos que estaban en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era griego. |
| 4 | Y como pasaban por las ciudades, les daban para que guardasen los decretos, que habían sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalem. |
| 5 | Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y eran aumentadas en número cada día. |
| 6 | Y pasando a Frigia, y a la provincia de Galacia, les fue prohibido por el Espíritu Santo predicar la palabra en Asia. |
| 7 | Y cuando vinieron a Misia, tentaron de ir a Bitinia, mas no [se] lo permitió el Espíritu. |
| 8 | Y pasando por Misia, descendieron a Troas. |
| 9 | Y se le apareció a Pablo de noche una visión: Un varón de Macedonia estaba en pie, rogándole, y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. |
| 10 | Y cuando vio la visión, inmediatamente procuramos partir a Macedonia, dando por cierto que el Señor nos había llamado para que les predicásemos el evangelio. |
| 11 | Y partidos de Troas, vinimos camino derecho a Samotracia, y el [día] siguiente a Neápolis. |
| 12 | Y de allí a Filipos, que es la principal ciudad de aquella parte de Macedonia, [y] una colonia; y estuvimos en aquella ciudad ciertos días. |
| 13 | Y en el día del sábado salimos fuera de la ciudad, junto al río, donde solían hacer oración; y sentámonos, y hablamos a las mujeres que allí se habían congregado. |
| 14 | Y cierta mujer, llamada Lidia, que vendía púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, nos oyó: el corazón de la cual abrió el Señor, para que estuviese atenta a lo que Pablo decía. |
| 15 | Y cuando fue bautizada, y su casa, [nos] rogó, diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad; y nos constriñó. |
| 16 | Y aconteció, que yendo nosotros a la oración, una cierta muchacha que tenía espíritu de adivinación, nos salió al encuentro; la cual daba grandes ganancias a sus amos adivinando. |
| 17 | Ésta, siguiendo a Pablo, y a nosotros, daba voces, diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Altísimo, los cuales nos enseñan el camino de salvación. |
| 18 | Y esto hacía por muchos días, mas desagradado Pablo se volvió, y dijo al espíritu: Te mando en el nombre de Cristo Jesús, que salgas de ella. Y salió en la misma hora. |
| 19 | Y viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas; y [los] arrastraron al foro, ante las autoridades. |
| 20 | Y presentándolos a los magistrados, dijeron: Estos hombres alborotan nuestra ciudad, siendo judíos. |
| 21 | Y enseñan costumbres, las cuales no nos es lícito recibir ni guardar, siendo romanos. |
| 22 | Y la multitud se levantó a una contra ellos; y los magistrados rompiéndoles sus ropas [los] mandaron azotar con varas. |
| 23 | Y después que los hubieron herido de muchos azotes, [los] echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia: |
| 24 | El cual, habiendo recibido tal mandamiento, los metió en la cárcel de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. |
| 25 | Mas a media noche orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los que estaban presos los oían. |
| 26 | Entonces fue hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movían; e inmediatamente todas las puertas se abrieron; y las prisiones de todos se soltaron. |
| 27 | Y habiendo despertado el carcelero, viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se quería matar, pensando que los presos se habían huido. |
| 28 | Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal: que todos estamos aquí. |
| 29 | Él entonces pidiendo una luz, entró de un salto, y temblando se derribó a los pies de Pablo y de Silas. |
| 30 | Y sacándolos fuera, les dijo: Señores, ¿Qué es lo que yo debo hacer para ser salvo? |
| 31 | Y ellos [le] dijeron: Cree en el Señor Jesús Cristo, y serás salvo tú, y tu casa. |
| 32 | Y le hablaron la palabra del Señor, y a todos los que estaban en su casa. |
| 33 | Y tomándolos él en aquella misma hora de la noche, les lavó los azotes; y fue bautizado inmediatamente él, y todos los suyos. |
| 34 | Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó, creyendo en Dios con toda su casa. |
| 35 | Y cuando fue de día, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo: Suelta a aquellos hombres. |
| 36 | Y el carcelero hizo saber estas palabras a Pablo: Los magistrados han enviado que seáis sueltos: así que ahora salid, e idos en paz. |
| 37 | Mas Pablo les dijo: Nos han azotado públicamente sin haber sido condenados, siendo nosotros hombres romanos, y [nos] han echado en la cárcel; ¿y ahora nos echan fuera encubiertamente? No, por cierto; sino vengan ellos mismos, y nos saquen. |
| 38 | Y los alguaciles volvieron a decir a los magistrados estas palabras; y ellos oyendo que eran romanos, tuvieron miedo. |
| 39 | Y viniendo les suplicaron, y sacándo[los, les] rogaron que se saliesen de la ciudad. |
| 40 | Entonces salidos de la cárcel, entraron en [casa de] Lidia, y habiendo visto a los hermanos, los consolaron, y se fueron. |