Acts 17
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| v | SBLEs2024 |
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| 1 | Pasando por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había una sinagoga de los judíos. |
| 2 | Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos, y por tres días de reposo discutió con ellos, |
| 3 | declarando y exponiendo por medio de las Escrituras que era necesario que el Cristo padeciese y resucitase de los muertos; y diciendo: «Este Jesús, a quien yo os anuncio, es el Cristo». |
| 4 | Y algunos de ellos creyeron y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. |
| 5 | Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. |
| 6 | Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, dando voces: «Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá; |
| 7 | a los cuales Jasón ha recibido. Y todos estos contravienen los decretos del César, diciendo que hay otro rey, Jesús». |
| 8 | Y alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas. |
| 9 | Pero obteniendo fianza de Jasón y de los demás, los soltaron. |
| 10 | Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. |
| 11 | Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así. |
| 12 | Así que creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas de distinción, y no pocos hombres. |
| 13 | Cuando los judíos de Tesalónica supieron que también en Berea era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron allá, y también alborotaron a las multitudes. |
| 14 | Pero inmediatamente los hermanos enviaron a Pablo que fuese hacia el mar; y Silas y Timoteo se quedaron allí. |
| 15 | Y los que se habían encargado de conducir a Pablo le llevaron hasta Atenas; y habiendo recibido orden para Silas y Timoteo de que viniesen a él lo más pronto que pudiesen, salieron. |
| 16 | Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu se enardecía viendo la ciudad entregada a la idolatría. |
| 17 | Así que discutía en la sinagoga con los judíos y piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían. |
| 18 | Y algunos filósofos de los epicúreos y de los estoicos disputaban con él; y unos decían: «¿Qué querrá decir este palabrero?». Y otros: «Parece que es predicador de nuevos dioses»; porque les predicaba el evangelio de Jesús y de la resurrección. |
| 19 | Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: «¿Podremos saber qué es esta nueva enseñanza de que hablas? |
| 20 | Pues traes a nuestros oídos cosas extrañas. Queremos, pues, saber qué quiere decir esto». |
| 21 | (Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo). |
| 22 | Entonces Pablo, puesto en pie en medio del Areópago, dijo: “Varones atenienses, en todo observo que sois muy religiosos; |
| 23 | porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción: ‘AL DIOS NO CONOCIDO’. Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, es a quien yo os anuncio. |
| 24 | El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas, |
| 25 | ni es honrado por manos de hombres, como si necesitase de algo; pues él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas. |
| 26 | Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; |
| 27 | para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. |
| 28 | ‘Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos’; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: ‘Porque linaje suyo somos’. |
| 29 | Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. |
| 30 | Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; |
| 31 | por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.” |
| 32 | Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: «Ya te oiremos acerca de esto otra vez». |
| 33 | Y así Pablo salió de en medio de ellos. |
| 34 | Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos. |