Acts 17
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| v | Valera1602 |
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| 1 | Y CUANDO hubieron pasado por Amfípolis, y Apolonia, vinieron a Tesalónica, donde había una sinagoga de judíos. |
| 2 | Y Pablo, como acostumbraba, entró a ellos, y por tres sábados disputó con ellos de las Escrituras, |
| 3 | Declarando y proponiendo, que era menester que el Cristo padeciese, y resucitase de entre los muertos; y que éste Jesús, el cual yo os predico, es el Cristo. |
| 4 | Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y Silas; y de los griegos piadosos una grande multitud; y mujeres principales no pocas. |
| 5 | Entonces los judíos que eran incrédulos, movidos de envidia, tomaron consigo a ciertos vagabundos, malos hombres, y juntando compañía, alborotaron la ciudad; y acometiendo la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. |
| 6 | Y cuando no los hallaron, arrastraron a Jasón y a ciertos hermanos a las autoridades de la ciudad, dando voces, [diciendo:] Éstos son los que han trastornado el mundo, y han venido acá también; |
| 7 | A los cuales Jasón ha recibido, y todos éstos hacen contra los decretos de César, diciendo que hay otro rey, [un tal] Jesús. |
| 8 | Y alborotaron el pueblo y a las autoridades de la ciudad, oyendo estas cosas. |
| 9 | Y recibida satisfacción de Jasón, y de los demás, los soltaron. |
| 10 | Mas los hermanos inmediatamente, de noche, enviaron a Pablo y a Silas a Berea, los cuales cuando llegaron, entraron en la sinagoga de los judíos. |
| 11 | Y fueron éstos más nobles que los de Tesalónica, en que recibieron la palabra con toda prontitud de ánimo, escudriñando cada día las Escrituras, si estas cosas eran así. |
| 12 | Así que creyeron muchos de ellos, también de mujeres griegas honorables, y de varones no pocos. |
| 13 | Mas cuando supieron los judíos de Tesalónica que en Berea era predicada por Pablo la palabra de Dios, vinieron: y allí también alborotaron el pueblo. |
| 14 | Y entonces inmediatamente los hermanos enviaron a Pablo que fuese hasta el mar; mas Silas y Timoteo se quedaron aún allí. |
| 15 | Y los que conducían a Pablo, le llevaron hasta Atenas; y habiendo recibido mandato para Silas y Timoteo, que viniesen a él lo más presto que pudiesen, se partieron. |
| 16 | Y esperándolos Pablo en Atenas, su espíritu se enardecía en él, viendo la ciudad dada a [la] idolatría. |
| 17 | Por lo cual disputaba en la sinagoga con los judíos y los hombres religiosos, y en la plaza cada día con aquellos a quienes se encontraba. |
| 18 | Y ciertos filósofos de los epicúreos y de los estóicos disputaban con él; y unos decían: ¿Qué quiere decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de dioses extraños; porque les predicaba a Jesús, y la resurrección. |
| 19 | Y le tomaron y le trajeron al Aerópago, diciendo: ¿Podremos saber qué [sea] esta nueva doctrina que tú dices? |
| 20 | Porque traes a nuestros oídos ciertas cosas extrañas: queremos pues saber qué quieren decir estas cosas. |
| 21 | (Porque todos los atenienses, y los extranjeros que allí moraban, en ninguna otra cosa se ocupaban sino en decir o en oír alguna cosa nueva.) |
| 22 | Entonces Pablo se puso de pie en medio del Aerópago y dijo: Varones atenienses, en todas las cosas veo que sois demasiado supersticiosos; |
| 23 | Porque pasando, y mirando los objetos de vuestra adoración, hallé un altar en el cual estaba esta inscripción: AL DIOS NO CONOCIDO. Aquél, pues, que vosotros adoráis sin conocerle, a éste os anuncio yo. |
| 24 | El Dios que hizo el mundo, y todas las cosas que [hay] en él, éste como es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos de manos; |
| 25 | Ni es servido por manos de hombres, como si necesitase algo; pues él da a todos vida, y aliento, y todas las cosas. |
| 26 | El cual hizo de una sangre a todas las naciones de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la tierra, ha determinado el orden de los tiempos, y los términos de la habitación de ellos; |
| 27 | Para que buscasen al Señor, si en alguna manera palpando le hallasen: aunque por cierto no está lejos de cada uno de nosotros. |
| 28 | Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como también ciertos de vuestros propios poetas dijeron: Porque somos también su linaje. |
| 29 | Siendo pues linaje de Dios, no debemos pensar que la Deidad sea semejante al oro, o a plata, o a piedra, o a escultura de artificio, y de imaginación de hombres. |
| 30 | Y disimulaba Dios los tiempos de esta ignorancia; mas ahora manda a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan: |
| 31 | Porque ha establecido un día, en el cual ha de juzgar con justicia a todo el mundo por [aquel] varón que él ha ordenado; [de lo cual] ha dado certidumbre a todos en haberlo resucitado de entre los muertos. |
| 32 | Y cuando ellos oyeron de la resurrección de los muertos, unos se burlaban; y otros decían: Te oiremos acerca de esto otra vez. |
| 33 | Y así Pablo salió de en medio de ellos. |
| 34 | Mas ciertos hombres creyeron, juntándose con él: entre los cuales fue Dionisio el areopagita, y una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos. |