Acts 19
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| v | Platense1951 |
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| 1 | Mientras Apolo estaba en Corinto, sucedió que Pablo, después de recorrer las regiones superiores, llegó a Éfeso. Allí encontró algunos discípulos, |
| 2 | a quienes dijo: “¿Habéis recibido al Espíritu Santo después de abrazar la fe?” Ellos le contestaron: “Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo”. |
| 3 | Preguntoles entonces: “¿Pues en qué habéis sido bautizados?” Dijeron: “En el bautismo de Juan”. |
| 4 | A lo que replicó Pablo: “Juan bautizaba con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en Aquel que había de venir en pos de él, esto es, en Jesús”. |
| 5 | Cuando oyeron esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; |
| 6 | y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en lenguas y profetizaban. |
| 7 | Eran entre todos unos doce hombres. |
| 8 | Entró Pablo en la sinagoga y habló con libertad por espacio de tres meses, discutiendo y persuadiendo acerca del reino de Dios. |
| 9 | Mas como algunos endurecidos resistiesen, blasfemando del Camino, en presencia del pueblo, apartose de ellos, llevando consigo a los discípulos y discutía todos los días en la escuela de cierto Tirano. |
| 10 | Esto se hizo por espacio de dos años, de modo que todos los habitantes de Asia oyeron la palabra del Señor, tanto judíos como griegos. |
| 11 | Obraba Dios por mano de Pablo también milagros extraordinarios, |
| 12 | de suerte que hasta los pañuelos y ceñidores que habían tocado su cuerpo, eran llevados a los enfermos, y se apartaban de estos las enfermedades y salían los espíritus malignos. |
| 13 | Tentaron también algunos judíos exorcistas, ambulantes, de invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían los espíritus malignos, diciendo: “Conjúroos por aquel Jesús a quien predica Pablo”. |
| 14 | Eran los que esto hacían siete hijos de un cierto Esceva, judío de linaje pontifical. |
| 15 | Pero el espíritu malo les respondió y dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo, pero vosotros, ¿quiénes sois? |
| 16 | Y precipitándose sobre ellos el hombre en quien estaba el espíritu maligno, y enseñoreándose de ambos prevalecía contra ellos, de modo que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. |
| 17 | Esto se hizo notorio a todos los judíos y griegos que habitaban en Éfeso, y cayó temor sobre todos ellos, y se glorificaba el nombre del Señor Jesús. |
| 18 | Y un gran número de los que habían abrazado la fe, venían confesándose y manifestando sus obras. |
| 19 | Muchos, asimismo, de los que habían practicado artes mágicas, traían los libros y los quemaban en presencia de todos. Y se calculó su valor en cincuenta mil monedas de plata. |
| 20 | Así, por el poder del Señor, la palabra crecía y prevalecía. |
| 21 | Cumplidas estas cosas, Pablo se propuso en espíritu atravesar la Macedonia y Acaya para ir a Jerusalén, diciendo: “Después que haya estado allí, es preciso que vea también a Roma”. |
| 22 | Envió entonces a Macedonia dos de sus ayudantes, Timoteo y Erasto, mientras él mismo se detenía todavía algún tiempo en Asia. |
| 23 | Hubo por aquel tiempo un alboroto no pequeño a propósito del Camino. |
| 24 | Pues un platero de nombre Demetrio, que fabricaba de plata templos de Artemis y proporcionaba no poca ganancia a los artesanos, |
| 25 | reunió a estos y a los obreros de aquel ramo y dijo: Bien sabéis, compañeros, que de esta industria nos viene el bienestar, |
| 26 | y por otra parte, veis y oís cómo no solo en Éfeso sino en casi toda el Asia, este Pablo con sus pláticas ha apartado a mucha gente, diciendo que no son dioses los que se hacen con las manos. |
| 27 | Y no solamente esta nuestra industria corre peligro de ser desacreditada, sino que también el templo de la gran diosa Artemis, a la cual toda el Asia y el orbe adoran, será tenido en nada, y ella vendrá a quedar despojada de su majestad. |
| 28 | Oído esto, se llenaron de furor y gritaron, exclamando: “¡Grande es la Artemis de los efesios!” |
| 29 | Llenose la ciudad de confusión, y a una se precipitaron en el teatro, arrastrando consigo a Gayo y a Aristarco, macedonios, compañeros de viaje de Pablo. |
| 30 | Pablo quería también presentarse al pueblo, mas no le dejaron los discípulos. |
| 31 | Asimismo algunos de los asiarcas, que eran amigos suyos, enviaron a él recado rogándole que no se presentase en el teatro. |
| 32 | Gritaban, pues, unos una cosa, y otros otra; porque la asamblea estaba confusa, y en su mayoría no sabían por qué se habían reunido. |
| 33 | Entretanto sacaron de la multitud a Alejandro, a quien los judíos empujaban hacia adelante, Él, haciendo con la mano señas, quería informar al pueblo. |
| 34 | Mas ellos cuando supieron que era judío, gritaron todos a una voz, por espacio como de dos horas: “¡Grande es la Artemis de los efesios!” |
| 35 | Al fin, el secretario calmó a la muchedumbre, diciendo: “Efesios, ¿quién hay entre los hombres que no sepa que la ciudad de los efesios es la guardiana de la gran Artemis y de la imagen que bajó de Júpiter? |
| 36 | Siendo, pues, incontestables estas cosas, debéis estar sosegados y no hacer nada precipitadamente. |
| 37 | Porque habéis traído a estos hombres que ni son sacrílegos ni blasfeman de nuestra diosa, |
| 38 | Si pues Demetrio y los artífices que están con él, tienen queja contra alguien, audiencias públicas hay, y existen procónsules, Acúsense unos a otros. |
| 39 | Y si algo más pretendéis, esto se resolverá en una asamblea legal; |
| 40 | porque estamos en peligro de ser acusados de sedición por lo de hoy, pues no hay causa alguna que nos permita dar razón de este tropel”. Dicho esto, despidió a la asamblea. |
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