Acts 20
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| v | RV2019 |
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| 1 | Y después que cesó el alboroto, llamando Pablo a los discípulos, habiéndolos abrazado, se partió para ir a Macedonia. |
| 2 | Y cuando hubo andado por aquellas partes, y les hubo exhortado con abundancia de palabra, vino a Grecia. |
| 3 | Y habiendo estado tres meses allí, y estando para navegar a Siria, fuéronle puestas asechanzas por los Judíos; y tomó consejo de volverse por Macedonia. |
| 4 | Y le acompañaron hasta Asia Sopater de Berea; y de los Tesalonicenses, Aristarco y Segundo; y Gayo de Derbe; y Timoteo; y de Asia, Tíquico y Trófimo. |
| 5 | Estos yendo delante, nos esperaron en Troas. |
| 6 | Y nosotros, pasados los días de los panes sin levadura, navegamos desde Filipos, y vinimos a ellos a Troas en cinco días, donde estuvimos siete días. |
| 7 | Y el primer día de la semana, juntados los discípulos para romper el pan, Pablo les predicaba, habiendo de partir al día siguiente; y alargó su sermón hasta la media noche. |
| 8 | Y había muchas lámparas en el cenadero donde estaban congregados. |
| 9 | Y un mancebo llamado Eutico, que estaba sentado en una ventana, tomado de un sueño profundo, como Pablo razonaba luengamente, derribado del sueño, cayó desde el tercer piso abajo; y fue alzado muerto. |
| 10 | Mas descendiendo Pablo, derribóse sobre él, y abrazándole, dijo: No os alborotéis, que su vida está en él. |
| 11 | Y subiendo, y rompiendo el pan, y comiendo, habló largamente hasta el alba, y así se partió. |
| 12 | Y trajeron al mancebo vivo, y fueron consolados no poco. |
| 13 | ¶ Y nosotros subiendo en la nave navegamos a Asos, para recibir de allí a Pablo; porque así lo había determinado, queriendo él mismo ir a pie. |
| 14 | Y como se juntó con nosotros en Asos, tomándole vinimos a Mitilene. |
| 15 | Y navegando de allí, al día siguiente vinimos delante de Chio, y al otro día tomamos puerto en Samo; y habiendo reposado en Trogilio, el día siguiente vinimos a Mileto. |
| 16 | Porque Pablo había propuesto de pasar adelante de Efeso, por no detenerse en Asia; porque se apresuraba por estar el día de Pentecostés, si le fuese posible, en Jerusalem. |
| 17 | Y enviando desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. |
| 18 | Los cuales como vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis desde el primer día que entré en Asia, como he sido con vosotros por todo el tiempo, |
| 19 | Sirviendo al Señor con toda humildad de ánimo, y con muchas lágrimas y tentaciones que me han venido por las asechanzas de los Judíos. |
| 20 | Como nada que os fuese útil, me he retraido de anunciaros, enseñando públicamente, y de casa en casa, |
| 21 | Testificando a los Judíos, y también a los Griegos el arrepentimiento hacia Dios, y la fe hacia nuestro Señor Jesu Cristo. |
| 22 | Y ahora he aquí, que yo, constreñido del Espíritu, voy a Jerusalem sin saber lo que allá me ha de acontecer: |
| 23 | Solo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo: Que prisiones y tribulaciones me esperan. |
| 24 | Mas de ninguna de estas cosas hago caso, ni tengo mi vida por cosa preciosa a mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. |
| 25 | Y ahora he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros por entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. |
| 26 | Por tanto yo os protesto el día de hoy, que yo estoy limpio de la sangre de todos. |
| 27 | Porque no me he retraido de anunciaros todo el consejo de Dios. |
| 28 | Por tanto mirád por vosotros, y por todo el rebaño sobre el que el Espíritu Santo os ha puesto por sobreveedores, para apacentar la iglesia de Dios, la cual él ganó con su propia sangre. |
| 29 | Porque yo sé, que después de mi partida entrarán entre vosotros graves lobos, que no perdonarán al rebaño; |
| 30 | Y que de entre vosotros mismos se levantarán también hombres, que hablen cosas perversas, para llevar discípulos en pos de sí. |
| 31 | Por tanto velád, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno de vosotros. |
| 32 | Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, la cual es poderosa para edificaros, y daros herencia con todos los que son santificados. |
| 33 | La plata, o el oro, o el vestido de nadie he codiciado. |
| 34 | Antes vosotros sabéis, que para lo que me ha sido necesario, y a los que estaban conmigo, estas manos me han servido. |
| 35 | En todo os he enseñado, que trabajando así, debéis sobrellevar a los enfermos, y acordaros del dicho del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurado es dar, que recibir. |
| 36 | ¶ Y como hubo dicho estas cosas, puesto de rodillas oró con todos ellos. |
| 37 | Entonces hubo un gran llanto de todos; y derribándose sobre el cuello de Pablo, le besaban, |
| 38 | Doliéndose sobre todo por la palabra que dijo, que no habían de ver más su rostro. Y le acompañaron hasta la nave. |