Acts 26
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| v | SBLEs2024 |
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| 1 | Entonces Agripa dijo a Pablo: «Se te permite hablar por ti mismo». Pablo, extendiendo la mano, comenzó su defensa: |
| 2 | “Me considero feliz, oh rey Agripa, de que haya de defenderme hoy delante de ti de todas las cosas de que soy acusado por los judíos, |
| 3 | mayormente porque tú eres experto en todas las costumbres y cuestiones que hay entre los judíos. Por lo cual te ruego que me escuches con paciencia. |
| 4 | “Mi estilo de vida desde mi juventud, la cual pasé desde el principio en mi nación y en Jerusalén, lo conocen todos los judíos; |
| 5 | los cuales también saben que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme a la secta más rigurosa de nuestra religión, viví fariseo. |
| 6 | Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros padres soy llamado a juicio; |
| 7 | promesa cuyo cumplimiento esperan que han de alcanzar nuestras doce tribus, sirviendo constantemente a Dios de día y de noche. Por esta esperanza, oh rey Agripa, soy acusado por los judíos. |
| 8 | ¿Por qué se juzga cosa increíble para vosotros que Dios resucite a los muertos? |
| 9 | “Yo ciertamente había creído mi deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret; |
| 10 | lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos, habiendo recibido autoridad de los principales sacerdotes; y cuando los mataron, yo di mi voto. |
| 11 | Y muchas veces, castigándolos en todas las sinagogas, los forcé a blasfemar; y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extranjeras. |
| 12 | “Ocupado en esto, iba yo a Damasco con autoridad y comisión de los principales sacerdotes, |
| 13 | cuando a mediodía, oh rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo. |
| 14 | Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón’. |
| 15 | “Yo entonces dije: ‘¿Quién eres, Señor?’. “Y el Señor dijo: ‘Yo soy Jesús, a quien tú persigues. |
| 16 | Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, |
| 17 | librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío, |
| 18 | para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados’. |
| 19 | «Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, |
| 20 | sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. |
| 21 | Por causa de esto los judíos, prendiéndome en el templo, intentaron matarme. |
| 22 | Pero habiendo obtenido auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los profetas y Moisés dijeron que habían de suceder: |
| 23 | Que el Cristo había de padecer, y ser el primero de la resurrección de los muertos, para anunciar luz al pueblo y a los gentiles.» |
| 24 | Diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo: «¡Estás loco, Pablo! Las muchas letras te vuelven loco». |
| 25 | Mas él dijo: «No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura. |
| 26 | Pues el rey sabe estas cosas, delante de quien también hablo con toda confianza. Porque no pienso que ignora nada de esto; pues no se ha hecho esto en algún rincón. |
| 27 | ¿Crees, oh rey Agripa, a los profetas? Yo sé que crees». |
| 28 | Entonces Agripa dijo a Pablo: «Por poco me persuades a ser cristiano». |
| 29 | Y Pablo dijo: «¡Pluguiera a Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, sino también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto estas cadenas!». |
| 30 | Cuando hubo dicho estas cosas, se levantó el rey, y el gobernador, y Berenice, y los que se habían sentado con ellos; |
| 31 | y cuando se retiraron aparte, hablaban los unos con los otros, diciendo: «Ninguna cosa digna ni de muerte ni de prisión ha hecho este hombre». |
| 32 | Y Agripa dijo a Festo: «Este hombre podía ser puesto en libertad, si no hubiera apelado a César». |