Acts 27
aligned by seat — same row, same verse, whatever each bible numbers it
| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | Y cuando fue determinado que habíamos de navegar para Italia, entregaron a Pablo, y a ciertos otros presos a un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta. |
| 2 | Así que embarcándonos en una nave adramitena, partimos para navegar por las costas de Asia, estando con nosotros [un tal] Aristarco, macedonio, de Tesalónica. |
| 3 | Y al [día] siguiente arribamos a Sidón, y Julio tratando a Pablo humanamente, [le] permitió que fuese a sus amigos para ser atendido por ellos. |
| 4 | Y alzando velas de allí, navegamos bajo de Chipre; porque los vientos eran contrarios. |
| 5 | Y cuando hubimos navegado el mar que está junto a Cilicia y Pamfilia, vinimos a Mira, [que es ciudad] de Licia. |
| 6 | Y allí halló el centurión una nave de Alejandría, que navegaba a Italia, y púsonos en ella. |
| 7 | Y navegando muchos días despacio, y habiendo apenas llegado delante de Gnido, no dejándonos el viento, navegamos bajo de Creta junto a Salmón. |
| 8 | Y costeándola apenas, vinimos a un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad [de] Lasea. |
| 9 | Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, porque ya era pasado el ayuno, Pablo [los] amonestaba, |
| 10 | Diciéndoles: Varones, veo que con perjuicio y mucho daño, no sólo del cargamento y de la nave, mas aun de nuestras vidas, habrá de ser la navegación. |
| 11 | Mas el centurión creía más al piloto y al dueño, que a lo que Pablo decía. |
| 12 | Y no habiendo puerto cómodo para invernar, los más acordaron de pasar aun de allí, [por ver] si de algún modo pudiesen arribar a Fenice, e invernar [allí, que es] un puerto de Creta, que mira al sudoeste, y al noroeste. |
| 13 | Y soplando blandamente el viento del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, alzando [velas] iban costeando la Creta. |
| 14 | Mas no mucho después se levantó contra la [nave] un viento tempestuoso que se llama Euroclidón. |
| 15 | Y siendo arrebatada la nave, que no podía resistir al viento, [la] dejamos, y éramos llevados. |
| 16 | Y corriendo a sotavento de cierta pequeña isla que se llama Clauda, apenas pudimos ganar el esquife: |
| 17 | El cual levantado, usaban de remedios ciñendo la nave; y teniendo temor que no diesen en la Sirte, abajadas las velas, eran así llevados. |
| 18 | Y nosotros siendo atormentados de una vehemente tempestad, el siguiente [día] alijaron la nave. |
| 19 | Y al tercer [día] nosotros con nuestras propias manos echamos los aparejos de la nave. |
| 20 | Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y viniendo una tempestad no pequeña sobre [nosotros], ya era perdida toda la esperanza de salvarnos. |
| 21 | Y habiendo estado mucho tiempo sin comer, Pablo se puso en pie en medio de ellos, y dijo: Fuera de cierto conveniente, oh varones, haberme oído a mí, y no haber partido de Creta, para recibir este daño y pérdida. |
| 22 | Mas ahora os exhorto que tengáis buen ánimo; porque ninguna pérdida de vida habrá entre vosotros, sino solamente de la nave. |
| 23 | Porque esta noche estuvo de pie conmigo el ángel de Dios, de quien soy, y a quien sirvo, |
| 24 | Diciendo: Pablo, no tengas temor: es menester que seas presentado delante de César; y, he aquí, Dios te ha dado a todos los que navegan contigo. |
| 25 | Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como me ha sido dicho. |
| 26 | Mas es menester que seamos echados en cierta isla. |
| 27 | Pero cuando hubo llegado la decimacuarta noche, y siendo llevados de un lado para otro en el Adriático, los marineros, cerca de la media noche, sospecharon que estaban cerca de alguna tierra. |
| 28 | Y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo a echar la sonda, hallaron quince brazas. |
| 29 | Y temiendo dar en escollos, echaron cuatro anclas de la popa, y deseaban que se hiciese de día. |
| 30 | Mas procurando los marineros de huirse de la nave, echando el esquife al mar, con parecer como que querían largar las anclas de proa, |
| 31 | Pablo dijo al centurión, y a los soldados: Si éstos no quedan en la nave, vosotros no podéis salvaros. |
| 32 | Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife, y dejáronle caer. |
| 33 | Y como se comenzó a hacer de día, Pablo exhortaba a todos que comiesen, diciendo: Éste es el catorceno día que esperáis y permanecéis ayunos, no tomando nada. |
| 34 | Por tanto os ruego que comáis, porque esto es para vuestra salud: que ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros caerá. |
| 35 | Y habiendo dicho esto, tomando el pan, dio gracias a Dios en presencia de todos; y partiéndo[lo], comenzó a comer. |
| 36 | Entonces todos teniendo ya mejor ánimo, comieron ellos también. |
| 37 | Y éramos todas las almas en la nave doscientas y setenta y seis. |
| 38 | Y saciados de comida, aliviaban la nave, echando el trigo al mar. |
| 39 | Y cuando se hizo de día, no conocían la tierra; mas veían cierta ensenada, que tenía playa, en la cual acordaban de echar, si pudiesen, la nave. |
| 40 | Y alzando las anclas, se dejaron al mar, largando también las ataduras de los timones; y alzada la vela mayor al viento, íbanse a la playa. |
| 41 | Mas dando en un lugar de dos mares, encallaron la nave; y la proa hincada estaba sin moverse, mas la popa se abría con la fuerza de las olas. |
| 42 | Entonces el acuerdo de los soldados era que matasen a los presos; porque ninguno se fugase nadando. |
| 43 | Mas el centurión, queriendo salvar a Pablo estorbó este acuerdo; y mandó que los que pudiesen nadar, se echasen los primeros, y saliesen a tierra: |
| 44 | Y los demás, unos en tablas, y otros en cosas de la nave: y así aconteció que todos se salvaron a tierra. |