Acts 2
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| v | RV1909 |
|---|---|
| 1 | Y COMO se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos; |
| 2 | Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corría, el cual hinchió toda la casa donde estaban sentados; |
| 3 | Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentó sobre cada uno de ellos. |
| 4 | Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron á hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen. |
| 5 | Moraban entonces en Jerusalem Judíos, varones religiosos, de todas las naciones debajo del cielo. |
| 6 | Y hecho este estruendo, juntóse la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar su propia lengua. |
| 7 | Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: He aquí ¿no son Galileos todos estos que hablan? |
| 8 | ¿Cómo, pues, les oímos nosotros [hablar] cada uno en nuestra lengua en que somos nacidos? |
| 9 | Partos y Medos, y Elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea y en Capadocia, en el Ponto y en Asia, |
| 10 | En Phrygia y Pamphylia, en Egipto y en las partes de Africa que está de la otra parte de Cirene, y Romanos extranjeros, tanto Judíos como convertidos, |
| 11 | Cretenses y Arabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. |
| 12 | Y estaban todos atónitos y perplejos, diciendo los unos á los otros: ¿Qué quiere ser esto? |
| 13 | Mas otros burlándose, decían: Que están llenos de mosto. |
| 14 | Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó su voz, y hablóles diciendo: Varones Judíos, y todos los que habitáis en Jerusalem, esto os sea notorio, y oid mis palabras. |
| 15 | Porque éstos no están borrachos, como vosotros pensáis, siendo la hora tercia del día; |
| 16 | Mas esto es lo que fué dicho por el profeta Joel: |
| 17 | Y será en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; y vuestros mancebos verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños: |
| 18 | Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. |
| 19 | Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo: |
| 20 | El sol se volverá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; |
| 21 | Y será que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. |
| 22 | Varones Israelitas, oid estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis; |
| 23 | A éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole; |
| 24 | Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella. |
| 25 | Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí: porque está á mi diestra, no seré conmovido. |
| 26 | Por lo cual mi corazón se alegró, y gozóse mi lengua; y aun mi carne descansará en esperanza; |
| 27 | Que no dejarás mi alma en el infierno, ni darás á tu Santo que vea corrupción. |
| 28 | Hicísteme notorios los caminos de la vida; me henchirás de gozo con tu presencia. |
| 29 | Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murió, y fué sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta del día de hoy. |
| 30 | Empero siendo profeta, y sabiendo que con juramento le había Dios jurado que del fruto de su lomo, cuanto á la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono; |
| 31 | Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fué dejada en el infierno, ni su carne vió corrupción. |
| 32 | A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. |
| 33 | Así que, levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. |
| 34 | Porque David no subió á los cielos; empero él dice: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra, |
| 35 | Hasta que ponga á tus enemigos por estrado de tus pies. |
| 36 | Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que á éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo. |
| 37 | Entonces oído [esto], fueron compungidos de corazón, y dijeron á Pedro y á los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? |
| 38 | Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. |
| 39 | Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; [para] cuantos el Señor nuestro Dios llamare. |
| 40 | Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. |
| 41 | Así que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y fueron añadidas [á ellos] aquel día como tres mil personas. |
| 42 | Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones. |
| 43 | Y toda persona tenía temor: y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. |
| 44 | Y todos los que creían estaban juntos; y tenían todas las cosas comunes; |
| 45 | Y vendían las posesiones, y las haciendas, y repartíanlas á todos, como cada uno había menester. |
| 46 | Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón, |
| 47 | Alabando á Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día á la iglesia los que habían de ser salvos. |