Acts 5
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | PERO, cierto varón llamado Ananías, con Safira su esposa, vendió una posesión, |
| 2 | Y defraudó del precio, sabiéndo[lo] también su esposa; y trayendo cierta parte, [la] puso a los pies de los apóstoles. |
| 3 | Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón a que mintieses al Espíritu Santo, y defraudases del precio de la heredad? |
| 4 | Quedándose, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿por qué has concebido esta cosa en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. |
| 5 | Entonces Ananías, oyendo estas palabras, cayó, y expiró. Y vino gran temor sobre todos los que oyeron estas cosas. |
| 6 | Y levantándose los mancebos, le envolvieron; y sacándo[le], le sepultaron. |
| 7 | Y pasado el espacio como de tres horas después, también su esposa entró, no sabiendo lo que había acontecido. |
| 8 | Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿Vendisteis por tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, por tanto. |
| 9 | Y Pedro le dijo: ¿Por qué os concertasteis para tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido; y sacarte han a ti. |
| 10 | Y al instante cayó a los pies de él, y expiró; y entrados los mancebos, la hallaron muerta; y [la] sacaron, y [la] sepultaron junto a su marido. |
| 11 | Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas. |
| 12 | Y por las manos de los apóstoles eran hechas muchas señales y maravillas en el pueblo; (y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón. |
| 13 | Y de los otros, ninguno se osaba juntar con ellos; mas el pueblo los alababa grandemente. |
| 14 | Y los que creían en el Señor se aumentaban más, multitudes, así de varones como de mujeres.) |
| 15 | Tanto que, traían los enfermos a las calles, y [los] ponían en camas y en lechos, para que pasando Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. |
| 16 | Y también de las ciudades vecinas concurría una multitud a Jerusalem, trayendo enfermos, y atormentados de espíritus inmundos: los cuales todos eran curados. |
| 17 | Entonces levantándose el sumo sacerdote, y todos los que estaban con él, (que es la secta de los saduceos,) y fueron llenos de envidia, |
| 18 | Y echaron mano a los apóstoles, y los pusieron en la cárcel pública. |
| 19 | Mas el ángel del Señor, abrió de noche las puertas de la cárcel, y los sacó fuera, dijo: |
| 20 | Id, y puestos en pie en el templo, hablad al pueblo todas las palabras de esta vida. |
| 21 | Y cuando ellos oyeron [esto], entraron al amanecer en el templo, y enseñaban. Viniendo pues el sumo sacerdote, y los que estaban con él, convocaron el concilio, y a todos los ancianos de los hijos de Israel; y enviaron a la cárcel, para que fuesen traídos. |
| 22 | Y cuando vinieron los oficiales, no los hallaron en la cárcel, y vueltos, dieron aviso, |
| 23 | Diciendo: Ciertamente la cárcel hallamos cerrada con toda seguridad, y los guardas que estaban afuera de pie delante de las puertas; mas cuando abrimos, a nadie hallamos dentro. |
| 24 | Y cuando oyeron estas palabras el sumo sacerdote, y el capitán del templo, y los principales de los sacerdotes, dudaban en que vendría a parar aquello. |
| 25 | Y viniendo uno, les avisó, diciendo: He aquí, los varones que echasteis en la cárcel, están en el templo, puestos de pie y enseñando al pueblo. |
| 26 | Entonces el capitán fue con los oficiales, y los trajo sin violencia, porque tenían miedo del pueblo, de ser apedreados. |
| 27 | Y cuando los trajeron, [los] presentaron en el concilio. Entonces el sumo sacerdote les preguntó, |
| 28 | Diciendo: ¿No os mandamos estrechamente, que no enseñaseis en este nombre? y, he aquí, habéis henchido a Jerusalem de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de este hombre. |
| 29 | Y respondiendo Pedro y los [otros] apóstoles, dijeron: Es menester obedecer a Dios antes que a los hombres. |
| 30 | El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, al cual vosotros matasteis colgándole en un madero. |
| 31 | A éste ensalzó Dios con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar arrepentimiento a Israel y remisión de pecados. |
| 32 | Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y [lo es] también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen. |
| 33 | Ellos cuando oyeron [esto] fueron heridos [hasta el corazón], y consultaban matarlos. |
| 34 | Entonces levantándose en el concilio un fariseo, llamado Gamaliel, doctor de la ley, venerado de todo el pueblo, mandó que sacasen fuera un poco a los apóstoles, |
| 35 | Y les dijo: Varones israelitas, mirad por vosotros acerca de estos hombres en lo que habéis de hacer. |
| 36 | Porque antes de estos días se levantó Teudas, diciendo que él era alguien; al cual se allegaron un número de varones, como de cuatrocientos, el cual fue muerto; y todos los que le obedecían, fueron disipados y vueltos en nada. |
| 37 | Después de éste se levantó Judas el galileo en los días del empadronamiento; y llevó mucho pueblo tras sí. Pereció también éste, y todos los que obedecían a él fueron dispersos. |
| 38 | Y ahora os digo, apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo, o esta obra, es de los hombres, se desvanecerá; |
| 39 | Mas si es de Dios, no la podréis deshacer; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios. |
| 40 | Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, habiéndo[los] azotado, les mandaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los soltaron. |
| 41 | Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de que fuesen tenidos dignos de padecer afrenta por su nombre. |
| 42 | Y todos los días, en el templo, y por las casas no cesaban de enseñar y predicar a Cristo Jesús. |