Acts 7
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Dijo entonces el Sumo Sacerdote: “¿Es esto así?” |
| 2 | Respondió él: “Varones hermanos y padres, escuchad. El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abrahán cuando moraba en Mesopotamia, antes que habitase en Harán. |
| 3 | Y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que Yo te mostraré. |
| 4 | Salió entonces de la tierra de los caldeos y habitó en Harán. Y de allí después de la muerte de su padre, lo trasladó (Dios) a esta tierra la cual vosotros ahora habitáis. |
| 5 | Mas no le dio en ella herencia alguna, ni siquiera de un pie de tierra; pero prometió dársela en posesión a él y a su descendencia después de él, a pesar de que no tenía hijos. |
| 6 | Díjole, empero, Dios que su descendencia moraría en tierra extraña, y que la reducirían a servidumbre y la maltratarían por espacio de cuatrocientos años. |
| 7 | Y Yo juzgaré a esa nación a la cual servirán, dijo Dios, y después de esto, saldrán y me adorarán en este lugar. También les dio la alianza de la circuncisión; |
| 8 | y así engendró a Isaac, al cual circuncidó a los ocho días, e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas. |
| 9 | Mas los patriarcas movidos por celos vendieron a José a Egipto; pero Dios estaba con él. |
| 10 | Le libró de todas sus tribulaciones y le dio gracia y sabiduría delante del Faraón, rey de Egipto, el cual le constituyó gobernador de Egipto y de toda su casa. |
| 11 | Vino entonces el hambre sobre todo Egipto y Canaán, y una tribulación extrema, y nuestros padres no hallaban sustento. |
| 12 | Mas cuando Jacob supo que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres por primera vez. |
| 13 | En la segunda, José se dio a conocer a sus hermanos, y fue descubierto su linaje al Faraón. |
| 14 | José envió, pues, y llamó a su padre Jacob y toda su parentela, setenta y cinco personas. |
| 15 | Por lo tanto Jacob bajó a Egipto, donde murió él y nuestros padres, |
| 16 | los cuales fueron trasladados a Siquem y sepultados en el sepulcro que Abrahán había comprado de los hijos de Hemor en Siquem a precio de plata. |
| 17 | Mas, en tanto que se acercaba el tiempo de la promesa que Dios había hecho a Abrahán, creció el pueblo y se hizo grande en Egipto, |
| 18 | hasta que se levantó en Egipto otro rey que no conocía a José. |
| 19 | Este, engañando a nuestra nación, hizo sufrir a nuestros padres, obligándolos a exponer los niños para que no se propagasen. |
| 20 | En aquel tiempo nació Moisés, hermoso a los ojos de Dios, que fue criado por tres meses en la casa de su padre. |
| 21 | Cuando al fin lo expusieron, lo recogió la hija del Faraón y lo crió para sí como hijo suyo. |
| 22 | Así que Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios, y llegó a ser poderoso en sus palabras y obras. |
| 23 | Mas al cumplir los cuarenta años, le vino el deseo de ver a sus hermanos, los hijos de Israel. |
| 24 | Y viendo a uno que padecía injusticia, lo defendió y vengó al injuriado, matando al egipcio. |
| 25 | Creía que sus hermanos comprenderían que por su medio Dios les daba libertad; mas ellos no lo entendieron. |
| 26 | Al día siguiente se presentó a unos que reñían, y trataba de ponerlos en paz diciendo: “Hombres, sois hermanos. ¿Cómo es que os hacéis injuria uno a otro?” |
| 27 | Mas aquel que hacía la injuria a su prójimo, le rechazó diciendo: “¿Quién te ha constituido príncipe y juez sobre nosotros? |
| 28 | ¿Acaso quieres matarme como mataste ayer al egipcio?” |
| 29 | Al oír tal palabra, Moisés huyó y vivió como extranjero en la tierra de Madián, donde engendró dos hijos”. |
| 30 | “Cumplidos cuarenta años se le apareció en el desierto del monte Sina un ángel entre las llamas de una zarza ardiente. |
| 31 | Al ver este espectáculo se admiró Moisés y acercándose para mirarlo, le vino una voz del Señor. |
| 32 | «Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán y de Isaac y de Jacob». Pero Moisés, sobrecogido de espanto, no osaba mirar. |
| 33 | Díjole entonces el Señor: «Quítate el calzado de tus pies, pues el lugar donde estás es tierra santa. |
| 34 | He visto bien la vejación de mi pueblo en Egipto, he oído sus gemidos, y he descendido para librarlos. Ven, pues, ahora, para que te envíe a Egipto». |
| 35 | “A este Moisés, a quien negaron diciendo: ¿Quién te ha constituido príncipe y juez?, a este envió Dios para ser caudillo y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza. |
| 36 | Este mismo los sacó, haciendo prodigios y milagros en la tierra de Egipto, en el Mar Rojo y en el desierto por espacio de cuarenta años. |
| 37 | Este es aquel Moisés que dijo a los hijos de Israel: «Dios os suscitará un profeta de entre vuestros hermanos, como a mí». |
| 38 | Este es aquel que estuvo en medio del pueblo congregado en el desierto, con el ángel que le hablaba en el monte Sina, y con nuestros padres; el cual recibió también palabras de vida para dároslas. |
| 39 | A este no quisieron someterse nuestros padres; antes bien lo desecharon y con sus corazones se volvieron a Egipto, |
| 40 | diciendo a Aarón: «Haznos dioses que vayan delante de nosotros; pues no sabemos qué ha sido de este Moisés que nos sacó de la tierra de Egipto». |
| 41 | En aquellos días fabricaron un becerro, y ofreciendo sacrificios al ídolo se regocijaron en las obras de sus manos. |
| 42 | Entonces Dios les volvió las espaldas, abandonándolos al culto de la milicia del cielo, como está escrito en el libro de los Profetas: «¿Por ventura me ofrecisteis víctimas y sacrificios durante los cuarenta años en el desierto, oh casa de Israel? |
| 43 | Alzasteis el tabernáculo de Moloc, y el astro del dios Refán, las figuras que fabricasteis para adorarlas; por lo cual os transportaré más allá de Babilonia». |
| 44 | “Nuestros padres tenían en el desierto el tabernáculo del testimonio, conforme a la orden de Aquel que a Moisés mandó hacerlo según el modelo que había visto. |
| 45 | Recibiéronlo nuestros padres y lo introdujeron también con Jesús cuando tomaron posesión de las naciones que Dios expulsaba delante de nuestros padres, hasta los días de David; |
| 46 | el cual halló gracia ante Dios y suplicó por hallar una habitación para el Dios de Jacob. |
| 47 | Pero fue Salomón el que le edificó una casa. |
| 48 | Sin embargo, el Altísimo no habita en casas hechas por mano de hombres, como dice el Profeta: |
| 49 | «El cielo, es mi trono, y la tierra la tarima de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis?, dice el Señor, ¿o cuál es el lugar de mi descanso? |
| 50 | ¿Por ventura no es mi mano la que hizo todo esto?» |
| 51 | Hombres de dura cerviz e incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros siempre habéis resistido al Espíritu Santo; como vuestros padres, así vosotros. |
| 52 | ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres?; y dieron muerte a los que vaticinaban acerca de la venida del Justo, a quien vosotros ahora habéis entregado y matado; |
| 53 | vosotros, que recibisteis la Ley por disposición de los ángeles, mas no la habéis guardado”. |
| 54 | Como oyesen esto, se enfurecieron en sus corazones y crujían los dientes contra él. |
| 55 | Mas, lleno del Espíritu Santo y clavando los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la diestra de Dios, |
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| 57 | 7:56 y exclamó: “He aquí que veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está de pie a la diestra de Dios. |
| 58 | 7:57 Mas ellos, clamando con gran gritería, se taparon los oídos, y arrojándose a una sobre él, lo sacaron fuera de la ciudad y lo apedrearon. |
| 59 | 7:58 Los testigos depositaron sus vestidos a los pies de un joven que se llamaba Saulo. |
| 60 | 7:59 Apedrearon a Esteban, el cual oraba diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: “Señor, no les imputes este pecado”. Dicho esto se durmió. |