Acts 8
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | Y SAULO consentía en su muerte. Y en aquel día fue hecha una grande persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. |
| 2 | Y unos varones piadosos llevaron a [enterrar] a Esteban e hicieron gran llanto sobre él. |
| 3 | Pero Saulo asolaba la iglesia, entrando por las casas; y arrastrando varones y mujeres, [los] entregaba en la prisión. |
| 4 | Mas los que eran esparcidos, pasaban por todas partes predicando la palabra. |
| 5 | Entonces Felipe descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. |
| 6 | Y las multitudes escuchaban atentamente unánimes las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo los milagros que hacía. |
| 7 | Porque los espíritus inmundos, salían de muchos que [los] tenían, dando grandes voces: y muchos paralíticos y cojos eran sanados. |
| 8 | Así que había gran gozo en aquella ciudad. |
| 9 | Mas había cierto varón, llamado Simón, el cual había usado la hechicería antes en aquella ciudad, y había hechizado a la gente de Samaria, diciéndose ser algún grande. |
| 10 | Al cual oían todos atentamente desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este hombre es el gran poder de Dios. |
| 11 | Y le estaban atentos: porque con sus hechicerías los había hechizado mucho tiempo. |
| 12 | Mas cuando creyeron a Felipe que les predicaba el evangelio, las cosas pertenecientes al reino de Dios, y el nombre de Cristo Jesús, fueron bautizados, así varones como mujeres. |
| 13 | Entonces Simón mismo también creyó: y cuando fue bautizado, continuó con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. |
| 14 | Entonces cuando los apóstoles que estaban en Jerusalem, oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan: |
| 15 | Los cuales, cuando descendieron, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo: |
| 16 | (Porque aún no había caído sobre alguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre del Señor Jesús.) |
| 17 | Entonces les impusieron las manos encima, y recibieron el Espíritu Santo. |
| 18 | Y cuando vio Simón que por el poner de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, ofrecióles dinero, |
| 19 | Diciendo: Dadme también a mí esta potestad: que a cualquiera que pusiere las manos encima, reciba el Espíritu Santo. |
| 20 | Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque pensaste que el don de Dios se gane por dinero. |
| 21 | No tienes tú parte ni suerte en este negocio; porque tu corazón no es recto delante de Dios. |
| 22 | Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te será perdonado este pensamiento de tu corazón; |
| 23 | Porque en hiel de amargura, y en prisión de iniquidad veo que estás. |
| 24 | Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, que ninguna cosa de éstas, que habéis dicho, venga sobre mí. |
| 25 | Y ellos, habiendo testificado y predicado la palabra del Señor, se volvieron a Jerusalem, y en muchas aldeas de los samaritanos predicaban el evangelio. |
| 26 | Y el ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate, y ve hacia el sur, al camino que desciende de Jerusalem a Gaza: el cual es desierto. |
| 27 | Y él se levantó y fue; y he aquí un etíope, eunuco de gran autoridad bajo Candace, reina de los etíopes, el cual era puesto sobre todos los tesoros de ella, y había venido a adorar en Jerusalem, |
| 28 | Se volvía, y sentado en su carro, leía el profeta Isaías. |
| 29 | Y el Espíritu dijo a Felipe: Llégate, y júntate a este carro. |
| 30 | Y corrió Felipe a [él], y le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: ¿Entiendes lo que lees? |
| 31 | Y él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me guiara? Y rogó a Felipe que subiese, y se sentase con él. |
| 32 | Y el lugar de la Escritura que leía, era éste: Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, así no abrió su boca. |
| 33 | En su humillación su juicio fue quitado; mas su generación, ¿quién la contará? porque es quitada de la tierra su vida. |
| 34 | Y respondiendo el eunuco a Felipe, dijo: Ruégote, ¿de quién dice el profeta esto? ¿de sí, o de otro alguno? |
| 35 | Entonces Felipe abrió su boca, y comenzando de esta misma Escritura, le predicó el evangelio de Jesús. |
| 36 | Y yendo por el camino, vinieron a cierta agua; y le dijo el eunuco: He aquí agua, ¿qué impide que yo sea bautizado? |
| 37 | Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondió él y dijo: Yo creo que Cristo Jesús es el Hijo de Dios. |
| 38 | Y mandó parar el carro; y descendieron ambos en el agua, Felipe y el eunuco; y le bautizó. |
| 39 | Y cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y no le vio más el eunuco; y se iba por su camino gozoso. |
| 40 | Pero Felipe fue hallado en Azoto; y pasando predicaba el evangelio en todas las ciudades hasta que vino a Cesarea. |