Acts 9
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Saulo que todavía respiraba amenaza y muerte contra los discípulos del Señor, fue al Sumo Sacerdote |
| 2 | y le pidió cartas para Damasco, a las sinagogas, con el fin de traer presos a Jerusalén a cuantos hallase de esta religión, hombres y mujeres. |
| 3 | Yendo por el camino, ya cerca de Damasco, de repente una luz del cielo resplandeció a su rededor; |
| 4 | y caído en tierra oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” |
| 5 | Respondió él: “¿Quién eres, Señor?” Díjole Este: “Yo soy Jesús a quien tú persigues. |
| 6 | Mas levántate, entra en la ciudad, y se te dirá lo que has de hacer”. |
| 7 | Los hombres que con él viajaban se habían parados atónitos, oyendo, por cierto, la voz, pero no viendo a nadie. |
| 8 | Levantose, entonces, Saulo de la tierra, mas al abrir sus ojos no veía nada. Por lo tanto lo tomaron de la mano y lo condujeron a Damasco. |
| 9 | Tres días estuvo privado de la vista, y no comió ni bebió. |
| 10 | Vivía en Damasco cierto discípulo, por nombre Ananías, al cual el Señor dijo en una visión: “¡Ananías!”, y él respondió: “Aquí me tienes. Señor”. |
| 11 | Díjole entonces el Señor: “Levántate y ve a la calle llamada «la Recta», y pregunta en casa de Judas por un hombre llamado Saulo de Tarso, porque él está en oración”; |
| 12 | y (Saulo) vio a un hombre llamado Ananías, cómo entraba y le imponía las manos para que recobrase la vista. |
| 13 | A lo cual respondió Ananías: “Señor, he oído de muchos respecto a este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén. |
| 14 | y aquí está con poderes de los sumos sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre”. |
| 15 | Mas el Señor le replicó: “Anda, porque un instrumento escogido es para mí ese mismo, a fin de llevar mi nombre delante de naciones y reyes e hijos de Israel; |
| 16 | porque Yo le mostraré cuánto tendrá que sufrir por mi nombre”. |
| 17 | Fuése, pues, Ananías, entró en la casa y le impuso las manos, diciendo: “Saulo, hermano, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”. |
| 18 | Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas y recobró la vista; luego se levantó y fue bautizado. |
| 19 | Tomó después alimento y se fortaleció. Apenas estuvo algunos días con los discípulos que se hallaban en Damasco, |
| 20 | cuando empezó a predicar en las sinagogas a Jesús, como que Este es el Hijo de Dios. |
| 21 | Y todos los que le oían, estaban pasmados y decían: “¿No es este aquel que destrozaba en Jerusalén a los que invocan este nombre, y aquí había venido con el propósito de llevarlos atados ante los sumos sacerdotes?” |
| 22 | Saulo, empero, fortalecíase cada día más y confundía a los judíos que vivían en Damasco, afirmando que Este es el Cristo. |
| 23 | Bastantes días más tarde, los judíos tomaron la resolución de quitarle la vida. |
| 24 | Mas Saulo fue advertido de sus asechanzas; pues ellos custodiaban las puertas día y noche a fin de matarlo. |
| 25 | Entonces los discípulos tomándolo de noche, lo descolgaron por el muro, bajándolo en un canasto. |
| 26 | Llegado a Jerusalén, procuraba juntarse con los discípulos, más todos recelaban de él, porque no creían que fuese discípulo. |
| 27 | Entonces lo tomó Bernabé y lo condujo a los apóstoles, contándoles cómo en el camino había visto al Señor y que Este le había hablado y cómo en Damasco había predicado con valentía en el nombre de Jesús. |
| 28 | Así estaba con ellos, entrando y saliendo, en Jerusalén y predicando sin rebozo en el nombre del Señor. |
| 29 | Conversaba también con los griegos y disputaba con ellos. Mas estos intentaron matarlo. |
| 30 | Los discípulos, al saberlo, lleváronlo a Cesarea y lo enviaron a Tarso. |
| 31 | Entretanto, la Iglesia, por toda Judea y Galilea y Samaria, gozaba de paz y se edificaba caminando en el temor del Señor, y se iba aumentando por la consolación del Espíritu Santo. |
| 32 | Sucedió entonces que yendo Pedro a todas partes llegó también a los santos que moraban en Lidda. |
| 33 | Encontró allí un hombre llamado Eneas que desde hacía ocho años estaba tendido en un lecho, porque era paralítico. |
| 34 | Díjole Pedro: “Eneas, Jesucristo te sana. Levántate y hazte tú mismo la cama”. Al instante se levantó, |
| 35 | y lo vieron todos los que vivían en Lidda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor. |
| 36 | Había en Joppe una discípula por nombre Tabita, lo que traducido significa Dorcás (Gacela). Estaba esta llena de buenas obras y de las limosnas que hacía, |
| 37 | Sucedió en aquellos días que cayó enferma y murió. Lavaron su cadáver y la pusieron en el aposento alto. |
| 38 | Mas como Lidda está cerca de Joppe, los discípulos oyendo que Pedro se hallaba allí, le enviaron dos hombres suplicándole: “No tardes en venir hasta nosotros”. |
| 39 | Levantose, pues, Pedro y fue con ellos. Apenas hubo llegado, cuando lo condujeron al aposento alto, y se le presentaron todas las viudas llorando y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dorcás les había hecho estando entre ellas. |
| 40 | Mas Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas e hizo oración; después, dirigiéndose al cadáver, dijo: “¡Tabita, levántate!” Y ella abrió los ojos y viendo a Pedro se incorporó. |
| 41 | Él, dándole la mano, la puso en pie y habiendo llamado a los santos y a las viudas, se la presentó viva. |
| 42 | Esto se hizo notorio por toda Joppe, y muchos creyeron en el Señor. |
| 43 | Se detuvo Pedro en Joppe bastantes días, en casa de cierto Simón, curtidor. |