Baruch 4
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Este es el libro de los mandamientos de Dios, y la Ley que permanece eternamente. Todos los que la guardan, llegarán a la vida; mas los que la abandonan, a la muerte. |
| 2 | Conviértete, Jacob, y tenla asida; camina al resplandor de su luz. |
| 3 | No des tu gloria a otro, ni tu dignidad a una nación extraña. |
| 4 | Dichosos somos nosotros, los de Israel, porque sabemos lo que agrada a Dios. |
| 5 | Ten buen ánimo, oh pueblo de Dios, memorial de Israel. |
| 6 | Fuisteis vendidos a las naciones, mas no para ruina. Por haber provocado la indignación de Dios, por eso fuisteis entregados a los enemigos. |
| 7 | Pues irritasteis a Aquel que os creó, al Dios eterno, ofreciendo sacrificios a los demonios en lugar de Dios. |
| 8 | Olvidasteis al Dios, vuestro Creador, y contristasteis a Jerusalén, vuestra nodriza. |
| 9 | Porque ella vio venir sobre vosotros la ira de Dios, y dijo: “Escuchad, vecinas de Sión; Dios me ha enviado una aflicción grande; |
| 10 | pues he visto la cautividad de mis hijos y de mis hijas, que hizo venir sobre ellas el Eterno. |
| 11 | Yo los he criado con gozo, pero con llanto y con dolor los he despedido. |
| 12 | Ninguno se alegre de mí al verme viuda y desamparada. Muchos me abandonaron por los pecados de mis hijos, por cuanto se desviaron de la Ley de Dios; |
| 13 | y no conocieron sus preceptos, ni anduvieron por el camino de los mandamientos de Dios, ni siguieron con justicia por las sendas de su verdad. |
| 14 | Vengan las vecinas de Sión, y consideren la cautividad que el Eterno hizo venir sobre mis hijos e hijas; |
| 15 | porque trajo sobre ellos una nación remota, una nación desvergonzada y de otra lengua, |
| 16 | que no respeta al anciano, ni se apiada de los niños; que arranca a la viuda sus queridos, dejándola desolada y sin hijos.” |
| 17 | Y yo, ¿en qué puedo yo ayudaros? |
| 18 | Aquel que envió sobre vosotros los males, Él mismo os librará de las manos de vuestros enemigos. |
| 19 | Andad, hijos míos, andad; yo me quedo solitaria. |
| 20 | Me quité el vestido de alegría, y me vestí del saco de rogativa, y clamaré al Altísimo todos los días de mi vida. |
| 21 | Tened buen ánimo, hijos míos, clamad al Señor, y Él os librará del poder y de las manos de los príncipes enemigos; |
| 22 | que yo espero del Eterno vuestra salud; pues el Santo me ha consolado por la misericordia que os vendrá de parte del Eterno, Salvador nuestro. |
| 23 | Pues con lágrimas y sollozos os dejé ir; mas el Señor os devolverá otra vez a mí con gozo y alegría duradera. |
| 24 | Porque al modo que las vecinas de Sión vieron cómo fuisteis llevados al cautiverio, así verán muy presto vuestra salud que de Dios vendrá sobre vosotros con grande gloria y resplandor eterno. |
| 25 | Hijos míos, soportad con paciencia la ira de Dios que ha descargado sobre vosotros. En breve verás la ruina de tu enemigo que te persiguió, y pondrás tu pie sobre su cerviz. |
| 26 | Mis delicados (hijos) anduvieron por caminos ásperos; porque han sido llevados como un rebaño robado por el enemigo. |
| 27 | Tened confianza, hijos míos, y clamad al Señor; pues Aquel que os transportó, se acordará de vosotros. |
| 28 | Porque así como por vuestra voluntad os descarriasteis de Dios, así al convertiros de nuevo le buscaréis con una voluntad diez veces mayor. |
| 29 | Pues Aquel que os envió estos males, Él mismo traerá un gozo sempiterno con la salud que os dará. |
| 30 | Ten confianza, oh Jerusalén, pues te consuela Aquel que te dio el nombre. |
| 31 | Perecerán los malos que te han maltratado; serán castigados los que se alegraron en tu ruina. |
| 32 | Castigadas serán las ciudades a las cuales han servido tus hijos, y aquella que recibió a tus hijos. |
| 33 | Pues como ella se alegró en tu ruina, y saltó de gozo por tu caída, así se verá angustiada en su desolación. |
| 34 | Yo pondré fin al alborozo de su muchedumbre, y su jactancia se convertirá en llanto. |
| 35 | Porque el Eterno enviará fuego sobre ella por largos días, y será habitada por demonios durante mucho tiempo. |
| 36 | Mira, oh Jerusalén, hacia el oriente y contempla el gozo que Dios te envía. |
| 37 | He aquí que vuelven tus hijos que tú enviaste dispersos, vienen desde el oriente hasta el occidente, reunidos por la palabra del Santo, gozándose en la gloria de Dios. |