Baruch 6
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| v | Platense1951 |
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| 1 | — |
| 2 | 6:1 Por los pecados que habéis cometido delante de Dios, seréis llevados cautivos a Babilonia por Nabucodonosor, rey de los babilonios. |
| 3 | 6:2 Llegados a Babilonia, permaneceréis allí muchos años y un largo tiempo, hasta siete generaciones; después de lo cual os sacaré de allí en paz. |
| 4 | 6:3 Ahora bien, en Babilonia veréis dioses de oro, de plata, de piedra y de madera, llevados en hombros, que causan temor a las gentes. |
| 5 | 6:4 Guardaos, pues, de imitar a los extranjeros, de modo que os amedrentéis y vengáis a concebir temor de ellos. |
| 6 | 6:5 Cuando veáis, detrás y delante de ellos la turba que los adora, decid en vuestro corazón: “Oh Señor, a Ti se ha de adorar.” |
| 7 | 6:6 Porque mi Ángel estará con vosotros y Yo mismo tendré cuidado de vuestras almas. |
| 8 | 6:7 Pues los (ídolos) tienen una lengua pulida por el artífice, y aunque están dorados y plateados, son un mero engaño e incapaces de hablar. |
| 9 | 6:8 Al modo que se hace con una doncella, amiga de galas, así toman el oro que recibieron, |
| 10 | 6:9 y aderezan coronas sobre las cabezas de sus dioses; y sucede a veces que los sacerdotes roban a sus dioses el oro y la plata y lo gastan para sí mismos. |
| 11 | 6:10 Aun dan de él a las rameras y adornan a las meretrices, y de nuevo, después de recobrarlo de las rameras engalanan a sus dioses. |
| 12 | 6:11 Mas estos no saben librarse del orín ni de la polilla. |
| 13 | 6:12 Los revisten también de púrpura y les limpian el rostro a causa del muchísimo polvo que hay en sus templos. |
| 14 | 6:13 Uno tiene un cetro en su mano, como el juez de un distrito, mas no puede quitar la vida al que le ofende. |
| 15 | 6:14 Otro tiene en su mano una espada, o un hacha; mas no se puede librar a sí mismo de la guerra, ni de los ladrones. Por donde se ve que no son dioses. |
| 16 | 6:15 No los temáis. Porque los dioses de ellos son como una vasija de un hombre; si se quiebra, para nada sirve. |
| 17 | 6:16 Colocados en los templos, sus ojos se cubren del polvo que levantan los pies de los que entran. |
| 18 | 6:17 Y como es encerrado detrás de muchas puertas el que ofendió al rey, y como se practica con uno que es conducido a muerte, así los sacerdotes aseguran las puertas con cerraduras y cerrojos, para que los ladrones no despojen a los dioses. |
| 19 | 6:18 Enciéndenles también lámparas, y en mayor número que para sí mismos, pero ellos no pueden ver ninguna de ellas, porque son como las vigas del templo. |
| 20 | 6:19 Dicen que las sierpes que salen de la tierra, les lamen el interior, cuando se los comen juntamente con sus vestiduras sin que ellos mismos lo sientan. |
| 21 | 6:20 Sus caras se vuelven negras por el humo que hay en el templo. |
| 22 | 6:21 Sobre su cuerpo y sobre su cabeza vuelan lechuzas, golondrinas, y otras aves, y también los gatos andan sobre ellos. |
| 23 | 6:22 Por donde podéis conocer que no son dioses; y por lo mismo, no los temáis. |
| 24 | 6:23 El oro que tienen es para bien parecer; pero si alguno no los limpia del orín, ya no brillan. Ni aun cuando fueron fundidos, lo sintieron. |
| 25 | 6:24 Y a pesar de que no hay en ellos espíritu alguno, fueron comprados a sumo precio. |
| 26 | 6:25 Llevados son en hombros, como que no tienen pies; mostrando así a los hombres su vergüenza. Avergonzados sean también aquellos que los adoran. |
| 27 | 6:26 Si caen en tierra no pueden levantarse por sí mismos; ni por sí mismos pueden ponerse en movimiento si alguno los pone en pie; y como a los muertos, así les son presentadas ofrendas. |
| 28 | 6:27 Estas ofrendas las venden y malgastan los sacerdotes, y también sus mujeres conservan una parte para sí; no dan nada de ello al pobre ni al desvalido. |
| 29 | 6:28 Tocan los sacrificios de ellos las mujeres parturientas y las menstruantes. Conociendo, pues, por esto que no son dioses, no los temáis. |
| 30 | 6:29 Mas, ¿cómo es que los llaman dioses? Es porque las mujeres presentan dones a estos dioses de plata, de oro y de madera; |
| 31 | 6:30 y los sacerdotes están sentados en las casas de ellos, rasgadas sus túnicas, rapadas la cabeza y la barba y teniendo descubierta la cabeza; |
| 32 | 6:31 y rugen dando gritos delante de sus dioses, como en un banquete fúnebre: |
| 33 | 6:32 Los sacerdotes les quitan parte de sus vestidos, para vestir a sus mujeres y a sus hijos. |
| 34 | 6:33 Hágaseles mal, o hágaseles bien, no pueden retribuirlo. No pueden poner rey, ni quitarlo. |
| 35 | 6:34 Y asimismo no pueden dar riquezas, ni una pieza de cobre. Si alguno les hace un voto, y no lo cumple, ni de esto se quejan. |
| 36 | 6:35 No pueden librar a un hombre de la muerte, ni amparar al débil contra el poderoso. |
| 37 | 6:36 No restituyen la vista a ningún ciego, ni libran a nadie de la necesidad. |
| 38 | 6:37 No se compadecen de la viuda, ni son bienhechores de los huérfanos. |
| 39 | 6:38 Semejantes a las piedras del monte son esos sus dioses de madera y piedra, dorados y plateados. Confundidos serán sus adoradores. |
| 40 | 6:39 ¿Cómo es posible creer y decir que son dioses? |
| 41 | 6:40 Aun los mismos caldeos los deshonran. Pues al ver que uno no puede hablar porque es mudo, le presentan a Bel, rogándole que le haga hablar; |
| 42 | 6:41 como si (Bel) pudiera entenderlos. Y ellos mismos, cuando se dan cuenta de su error, los abandonan, porque sus dioses no tienen conocimiento. |
| 43 | 6:42 Las mujeres, ceñidas de cordones, se sientan en los caminos, quemando carozos de aceitunas, |
| 44 | 6:43 y si una de ellas, atraída por algún transeúnte, duerme con él, zahiere a su compañera de que esa no fue apreciada como ella, ni roto su cordón. |
| 45 | 6:44 Todas las cosas que se hacen con ellos, no son más que embuste. ¿Cómo es posible creer y decir que son dioses? |
| 46 | 6:45 Han sido fabricados por artífices y orfebres. No serán otra cosa que lo que quieran los sacerdotes que sean. |
| 47 | 6:46 Aun los mismos artífices de los ídolos no son longevos. ¿Podrán serlo aquellas cosas que ellos fabrican? |
| 48 | 6:47 Superchería y oprobio es lo que dejan a los venideros. |
| 49 | 6:48 Porque si sobreviene alguna guerra o desastre, los sacerdotes deliberan consigo dónde guarecerse con ellos. |
| 50 | 6:49 ¿Cómo puede creerse que son dioses aquellos que no pueden librarse de la guerra, ni salvarse de las calamidades? |
| 51 | 6:50 Mas un día se conocerá que ellos siendo cosa de madera, dorados y plateados, no son sino un embuste. Todas las naciones y todos los reyes verán claramente que no son dioses, sino obras de la mano de los hombres, y que no hay en ellos nada divino. |
| 52 | 6:51 Pero, ¿de dónde se conoce que no son dioses, sino obra de manos de hombres y que en ellos no hay nada divino? |
| 53 | 6:52 Porque ellos no ponen rey en ningún país, ni dan lluvia a los hombres. |
| 54 | 6:53 No pueden decidir las causas, ni librar de opresión a región alguna, impotentes como son. Son como cornejas entre el cielo y la tierra. |
| 55 | 6:54 Porque cuando se prende fuego en el templo de esos dioses de madera, dorados y plateados, sus sacerdotes ciertamente echan a huir, y se ponen en salvo; pero ellos se queman en el templo, lo mismo que las vigas. |
| 56 | 6:55 Ni a un rey ni a los enemigos hacen resistencia. ¿Cómo creer o admitir que son dioses? |
| 57 | 6:56 No se libran de ladrones, ni de salteadores, esos dioses de madera y piedra, plateados y dorados; porque aquellos pueden más que ellos; |
| 58 | 6:57 y les quitan el oro y la plata, y el vestido de que están cubiertos, y se marchan, sin que (esos dioses) puedan valerse por sí mismos. |
| 59 | 6:58 Por manera que un rey; que muestra su poder, o cualquier objeto útil en una casa, del cual se precia el dueño, o la puerta de la casa que guarda lo que hay dentro de ella, valen más que esos falsos dioses. |
| 60 | 6:59 El sol, la luna y las estrellas, que alumbran y están puestos para sernos provechosos, obedecen a Dios. |
| 61 | 6:60 Asimismo el relámpago se hace ver bien cuando aparece, y el viento sopla por todas las regiones. |
| 62 | 6:61 Iigualmente las nubes, cuando Dios les manda pasar por sobre la tierra, ejecutan lo mandado; |
| 63 | 6:62 y el fuego enviado de arriba para abrasar los montes y los bosques, cumple lo que se le ha ordenado. Mas estos (ídolos), ni en la belleza, ni en la fuerza son comparables a ninguna de esas cosas. |
| 64 | 6:63 Por eso no debe creerse ni decirse que sean dioses, cuando no pueden hacer justicia, ni hacer cosa alguna a los hombres. |
| 65 | 6:64 Sabiendo que no son dioses, no los temáis. |
| 66 | 6:65 Pues no pueden maldecir a los reyes ni bendecirlos; |
| 67 | 6:66 tampoco muestran a los pueblos señales en el cielo, ni lucen como el sol, ni alumbran como la luna. |
| 68 | 6:67 Más que ellos valen las bestias, porque huyendo pueden refugiarse bajo cubierto, y valerse de sí mismas. |
| 69 | 6:68 De ninguna manera son dioses, como es evidente; por tanto no los temáis. |
| 70 | 6:69 Porque así como no es buen guarda en el melonar un espantajo, así son sus dioses de madera, dorados y plateados. |
| 71 | 6:70 Como el arbusto de espinas en un huerto, sobre el cual vienen a posar toda suerte de pájaros, y como un muerto arrojado al sepulcro tenebroso, así son estos dioses suyos de madera, dorados y plateados. |
| 72 | 6:71 También por la púrpura y escarlata que sobre ellos se apolilla, se conocerá claramente que no son dioses. Ellos mismos son al fin carcomidos y serán un oprobio para el país. |
| 73 | 6:72 Mejor es, pues, el varón justo, que no tiene ídolos; porque está bien lejos de la ignominia. |