Deuteronomy 4
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| v | Valera1602 |
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| 1 | AHORA pues, oh Israel, oye los estatutos y derechos que yo os enseño, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis, y poseáis la tierra que el SEÑOR el Dios de vuestros padres te da. |
| 2 | No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos del SEÑOR vuestro Dios que yo os ordeno. |
| 3 | Vuestros ojos vieron lo que hizo el SEÑOR con motivo de Baal-peor; que a todo hombre que fue en pos de Baal-peor destruyó el SEÑOR tu Dios de en medio de ti. |
| 4 | Mas vosotros que os allegasteis al SEÑOR vuestro Dios, todos estáis vivos hoy. |
| 5 | Mirad, yo os he enseñado estatutos y derechos, como el SEÑOR mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para poseerla. |
| 6 | Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque ésta es vuestra sabiduría y vuestro entendimiento en ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es ésta. |
| 7 | Porque ¿qué nación tan grande [hay] que tenga a Dios tan cerca a sí, como lo está el SEÑOR nuestro Dios en todo en cuanto le pedimos? |
| 8 | Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y derechos justos, como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros? |
| 9 | Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida: y enseñarlas has a tus hijos, y a los hijos de tus hijos; |
| 10 | El día que estuviste delante del SEÑOR tu Dios en Horeb, cuando el SEÑOR me dijo: Júntame el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra: y las enseñarán a sus hijos; |
| 11 | Y os llegasteis, y os pusisteis al pie del monte; y el monte ardía en fuego hasta en medio del cielo con tinieblas, nube, y oscuridad. |
| 12 | Y habló el SEÑOR con vosotros de en medio del fuego: oísteis la voz de sus palabras, mas a excepción de [oír] la voz, ninguna figura visteis: |
| 13 | Y él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra, los diez mandamientos; y escribiólas en dos tablas de piedra. |
| 14 | A mí también me mandó el SEÑOR entonces enseñaros los estatutos y derechos, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pasáis para poseerla. |
| 15 | Guardad pues mucho vuestras almas: pues ninguna figura visteis el día que el SEÑOR habló con vosotros de en medio del fuego: |
| 16 | Porque no os corrompáis, y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra, |
| 17 | Figura de algún animal que sea en la tierra, figura de ave alguna alada que vuele por el aire, |
| 18 | Figura de ningún [animal] que vaya arrastrando por la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra: |
| 19 | Y porque alzando tus ojos al cielo, y viendo el sol y la luna y las estrellas, y todo el ejército del cielo, no seas incitado, y te inclines a ellos, y les sirvas; que el SEÑOR tu Dios los ha concedido a todos los pueblos debajo de todo el cielo. |
| 20 | Pero a vosotros el SEÑOR os tomó, y os ha sacado del horno de hierro, de Egipto, para que le seáis por pueblo de heredad como en este día. |
| 21 | Y el SEÑOR se enojó contra mí sobre vuestros negocios, y juró que yo no pasaría el Jordán, ni entraría en la buena tierra, que el SEÑOR tu Dios te da por heredad. |
| 22 | Así que yo voy a morir en esta tierra; y no paso el Jordán: mas vosotros pasaréis, y poseeréis aquella buena tierra. |
| 23 | Guardaos no os olvidéis del pacto del SEÑOR vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y os hagáis escultura o imagen de cualquier cosa, que el SEÑOR tu Dios te ha vedado. |
| 24 | Porque el SEÑOR tu Dios es fuego que consume, Dios celoso. |
| 25 | Cuando hubiereis engendrado hijos y nietos, y hubiereis envejecido en la tierra, y os corrompiereis, e hiciereis escultura o imagen de cualquier cosa, e hiciereis mal en ojos del SEÑOR vuestro Dios, para enojarlo; |
| 26 | Yo pongo hoy por testigos al cielo y a la tierra, que presto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para poseerla: no estaréis en ella largos días sin que seáis destruídos. |
| 27 | Y el SEÑOR os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las gentes a las cuales os llevará el SEÑOR: |
| 28 | Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres, a madera y a piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen. |
| 29 | Mas si desde allí buscares al SEÑOR tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma. |
| 30 | Cuando estuviereis en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres al SEÑOR tu Dios, y oyeres su voz; |
| 31 | Porque Dios misericordioso es el SEÑOR tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto de tus padres que les juró. |
| 32 | Porque pregunta ahora de los tiempos pasados, que han sido antes de ti, desde el día que creó Dios al hombre sobre la tierra, y desde el un cabo del cielo al otro, si se ha hecho cosa semejante a esta gran cosa, o se haya oído otra como ella. |
| 33 | ¿Ha oído pueblo la voz de Dios, que hablase de en medio del fuego, como tú la has oído, y vivido? |
| 34 | ¿O ha Dios probado a venir a tomar para sí nación de en medio [de otra] nación, con pruebas, con señales, con milagros, y con guerra, y mano fuerte, y brazo extendido, y grandes espantos, según todas las cosas que hizo con vosotros el SEÑOR vuestro Dios en Egipto ante tus ojos? |
| 35 | A ti te fue mostrado, para que supieses que el SEÑOR él es Dios; no hay más fuera de él. |
| 36 | Del cielo te hizo oír su voz, para enseñarte: y sobre la tierra te mostró su gran fuego: y has oído sus palabras de en medio del fuego. |
| 37 | Y por cuanto él amó a tus padres, escogió su simiente después de ellos, y sacóte delante de sí de Egipto con su gran poder; |
| 38 | Para echar de delante de ti naciones grandes y más fuertes que tú, y para introducirte, y darte su tierra por heredad, como hoy. |
| 39 | Aprende pues hoy, y reduce a tu corazón que el SEÑOR él es el Dios arriba en el cielo, y abajo sobre la tierra; no hay otro. |
| 40 | Y guarda sus estatutos y sus mandamientos, que yo te mando hoy, para que te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti, y prolongues tus días sobre la tierra que el SEÑOR tu Dios te da para siempre. |
| 41 | Entonces apartó Moisés tres ciudades de esta parte del Jordán al nacimiento del sol, |
| 42 | Para que huyese allí el homicida que matase a su prójimo por yerro, sin haber tenido enemistad con él desde ayer ni antes de ayer; y que huyendo a una de estas ciudades salvara la vida: |
| 43 | A Beser en el desierto, en tierra de la llanura, de los rubenitas; y a Ramot en Galaad, de los gaditas; y a Golán en Basán, de los de Manasés. |
| 44 | Ésta, pues, [es] la ley que Moisés propuso delante de los hijos de Israel. |
| 45 | Éstos [son] los testimonios, y los estatutos, y los derechos, que Moisés notificó a los hijos de Israel, cuando hubieron salido de Egipto; |
| 46 | De esta parte del Jordán, en el valle delante de Bet-peor, en la tierra de Sehón rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón, al cual hirió Moisés con los hijos de Israel, cuando hubieron salido de Egipto: |
| 47 | Y poseyeron su tierra, y la tierra de Og rey de Basán; dos reyes de los amorreos que estaban de esta parte del Jordán, al nacimiento del sol: |
| 48 | Desde Aroer, que está junto a la ribera del arroyo de Arnón, hasta el monte de Sión, que es Hermón; |
| 49 | Y toda la llanura de esta parte del Jordán, al oriente, hasta el mar del llano, las vertientes de las aguas abajo del Pisga. |