Deuteronomy 9
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | OYE, Israel: tú estás hoy para pasar el Jordán, para entrar a poseer naciones más [numerosas] y más fuertes que tú, ciudades grandes y encastilladas hasta el cielo, |
| 2 | Un pueblo grande y alto, hijos de gigantes, de los cuales tienes tú conocimiento, y has oído decir: ¿Quién se sostendrá delante de los hijos del gigante? |
| 3 | Sabe, pues, hoy que el SEÑOR tu Dios es el que pasa delante de ti, fuego consumidor, que los destruirá y humillará delante de ti: y tú los echarás, y los destruirás luego, como el SEÑOR te ha dicho. |
| 4 | No discurras en tu corazón cuando el SEÑOR tu Dios los habrá echado de delante de ti, diciendo: Por mi justicia me ha metido el SEÑOR a poseer esta tierra; pues por la impiedad de estas naciones el SEÑOR las echa de delante de ti. |
| 5 | No por tu justicia, ni por la rectitud de tu corazón entras a poseer la tierra de ellos; mas por la impiedad de estas naciones el SEÑOR tu Dios las echa de delante de ti, y por confirmar la palabra que el SEÑOR juró a tus padres Abraham, Isaac, y Jacob. |
| 6 | Por tanto, sabe que no por tu justicia el SEÑOR tu Dios te da esta buena tierra para poseerla; que pueblo duro de cerviz eres tú. |
| 7 | Acuérdate, no te olvides que has provocado a ira al SEÑOR tu Dios en el desierto: desde el día que saliste de la tierra de Egipto, hasta que entrasteis en este lugar, habéis sido rebeldes al SEÑOR. |
| 8 | Y en Horeb provocasteis a ira al SEÑOR, y enojóse el SEÑOR contra vosotros para destruiros. |
| 9 | Cuando yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que el SEÑOR hizo con vosotros, estuve entonces en el monte cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua: |
| 10 | Y dióme el SEÑOR las dos tablas de piedra escritas con el dedo de Dios; y en ellas [estaba escrito] conforme a todas las palabras que os habló el SEÑOR en el monte de en medio del fuego, el día de la asamblea. |
| 11 | Y sucedió al cabo de los cuarenta días y cuarenta noches, que el SEÑOR me dio las dos tablas de piedra, las tablas del pacto. |
| 12 | Y díjome el SEÑOR: Levántate, desciende presto de aquí; que tu pueblo que sacaste de Egipto se ha corrompido: pronto se han apartado del camino que yo les mandé: hanse hecho una imagen de fundición. |
| 13 | Y hablóme el SEÑOR, diciendo: He visto ese pueblo, y he aquí, que él es pueblo duro de cerviz: |
| 14 | Déjame que los destruya, y raiga su nombre de debajo del cielo; y yo haré de ti una nación más poderosa y más grande que ellos. |
| 15 | Y volví y descendí del monte, el cual ardía en fuego, con las tablas del pacto en mis dos manos. |
| 16 | Y miré, y he aquí habíais pecado contra el SEÑOR vuestro Dios: os habíais hecho un becerro de fundición, apartándoos presto del camino que el SEÑOR os había mandado. |
| 17 | Entonces tomé las dos tablas, y arrojélas de mis dos manos, y quebrélas delante de vuestros ojos. |
| 18 | Y postréme delante del SEÑOR, como antes, cuarenta días y cuarenta noches: no comí pan ni bebí agua, a causa de todo vuestro pecado que habíais cometido haciendo mal en ojos del SEÑOR para enojarlo. |
| 19 | Porque temí a causa del furor y de la ira con que el SEÑOR estaba enojado contra vosotros para destruiros. Pero el SEÑOR me oyó aún esta vez. |
| 20 | Contra Aarón también se enojó el SEÑOR en gran manera para destruirlo: y también oré por Aarón entonces. |
| 21 | Y tomé vuestro pecado, el becerro que habíais hecho, y quemélo en el fuego, y lo desmenucé moliéndole muy bien, hasta que fue reducido a polvo: y eché el polvo de él en el arroyo que descendía del monte. |
| 22 | También en Tabera, y en Masah, y en Kibrot-hataavah, enojasteis al SEÑOR. |
| 23 | Y cuando el SEÑOR os envió desde Cades-barnea, diciendo: Subid y poseed la tierra que yo os he dado; también fuisteis rebeldes al dicho del SEÑOR vuestro Dios, y no lo creisteis, ni obedecisteis a su voz. |
| 24 | Rebeldes habéis sido al SEÑOR desde el día que yo os conozco. |
| 25 | Postréme, pues, delante del SEÑOR cuarenta días y cuarenta noches que estuve postrado; porque el SEÑOR dijo que os había de destruir. |
| 26 | Y oré al SEÑOR, diciendo: Oh Señor DIOS, no destruyas tu pueblo y tu heredad que has redimido con tu grandeza, al cual sacaste de Egipto con mano fuerte. |
| 27 | Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac, y Jacob; no mires a la dureza de este pueblo, ni a su impiedad, ni a su pecado: |
| 28 | Porque no digan [los de] la tierra de donde nos sacaste: Por cuanto no pudo el SEÑOR introducirlos en la tierra que les había dicho, o porque los aborrecía, los sacó para matarlos en el desierto. |
| 29 | Y ellos son tu pueblo y tu heredad, que sacaste con tu gran fortaleza y con tu brazo extendido. |