Ephesians 5
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Imitad entonces a Dios, pues que sois sus, hijos amados; |
| 2 | y vivid en amor así como Cristo os amó, y se entregó por nosotros como oblación y víctima a Dios cual (incienso de) olor suavísimo. |
| 3 | Fornicación y cualquier impureza o avaricia, ni siquiera se nombre entre vosotros, como conviene a santos; |
| 4 | ni torpeza, ni vana palabrería, ni bufonerías, cosas que no convienen, antes bien acciones de gracia. |
| 5 | Porque tened bien entendido que ningún fornicario, impuro o avaro, que es lo mismo que idólatra, tiene parte en el reino de Cristo y de Dios. |
| 6 | Nadie os engañe con vanas palabras, pues por estas cosas descarga la ira de Dios sobre los hijos de la desobediencia. |
| 7 | No os hagáis, pues, copartícipes de ellos. |
| 8 | Porque antes erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Andad, pues, como hijos de la luz — |
| 9 | el fruto de la luz consiste en toda bondad y justicia y verdad— |
| 10 | aprendiendo por experiencia que es lo que agrada al Señor; |
| 11 | y no toméis parte con ellos en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien manifestad abiertamente vuestra reprobación; |
| 12 | porque si bien da vergüenza hasta el nombrar las cosas que ellos hacen en secreto, |
| 13 | sin embargo todas las cosas, una vez condenadas, son descubiertas por la luz, y todo lo que es manifiesto es luz. |
| 14 | Por eso dice: “Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará”. |
| 15 | Mirad, pues, con gran cautela cómo andáis; no como necios, sino como sabios, |
| 16 | aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. |
| 17 | Por lo tanto, no os hagáis los desentendidos, sino entended cuál sea la voluntad del Señor. |
| 18 | Y no os embriaguéis con vino, en el cual hay lujuria, sino llenaos en el Espíritu, |
| 19 | entreteniéndoos entre vosotros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando de todo corazón al Señor, |
| 20 | dando gracias siempre y por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, |
| 21 | sujetándoos los unos a los otros en el santo temor de Cristo. |
| 22 | Las mujeres sujétense a sus maridos como al Señor, |
| 23 | porque el varón es cabeza de la mujer, como Cristo cabeza de la Iglesia, salvador de su cuerpo. |
| 24 | Así como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las mujeres lo han de estar a sus maridos en todo. |
| 25 | Maridos, amad a vuestras mujeres, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó Él mismo por ella, |
| 26 | para santificarla, purificándola con la palabra en el baño del agua, |
| 27 | a fin de presentarla delante de Sí mismo como Iglesia gloriosa, sin mancha, ni arruga, ni nada semejante, sino santa e inmaculada. |
| 28 | Así también los varones deben amar a sus mujeres como a su propio cuerpo. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. |
| 29 | Porque nadie jamás tuvo odio a su propia carne, sino que la sustenta y regala, como también Cristo a la Iglesia, |
| 30 | puesto que somos miembros de su cuerpo. |
| 31 | “A causa de esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se adherirá a su mujer, y los dos serán una carne”. |
| 32 | Este misterio es grande; mas yo lo digo en orden a Cristo y a la Iglesia. |
| 33 | Con todo, también cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer a su vez reverencie al marido. |