Esther 15
aligned by seat — same row, same verse, whatever each bible numbers it
| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Y le envió a decir —sin duda era Mardoqueo— que se presentase al rey, y rogase por su pueblo y por su patria: |
| 2 | “Acuérdate, le dijo, del tiempo en que te hallabas en estado humilde, y como te he alimentado con mi mano; porque Amán, el segundo después del rey, ha hablado contra nosotros para (tramar) nuestra muerte. |
| 3 | Por tanto, invoca Tú al Señor, y habla por nosotros al rey, para librarnos de la muerte.” |
| 4 | Al tercer día dejó los vestidos de penitencia y se vistió con todas sus galas. |
| 5 | Y así, brillando con el esplendor de los aderezos de reina, e invocando a Dios, que es el árbitro y salvador de todos, tomó consigo dos de sus criadas, |
| 6 | apoyándose sobre una de ellas, como que por la suma delicadeza y debilidad no podía sostener su cuerpo. |
| 7 | La otra criada iba detrás de su señora, llevándole la falda que arrastraba por el suelo. |
| 8 | Ella, empero, con el color de rosa en su rostro, y con la gracia y brillo de sus ojos, ocultaba la tristeza de su corazón, oprimida por un excesivo temor. |
| 9 | Pasó una por una todas las puertas, hasta que llegó a la presencia del rey, en donde este se hallaba sentado sobre el solio de su reino, vestido con las vestiduras reales y reluciente de oro y pedrería, pero de un aspecto que causaba terror. |
| 10 | Cuando él alzó la vista y manifestó en sus ojos encendidos el furor de su pecho, la reina se desmayó, y mudándose su color en palidez, dejó caer su fatigada cabeza sobre la criada. |
| 11 | Entonces Dios trocó la ira del rey en dulzura, y apresurado y temeroso saltó del trono, y sosteniéndola con sus brazos hasta que volvió en sí, la acariciaba con estas palabras: |
| 12 | “¿Qué tienes, Ester? Yo soy tu hermano, no temas. |
| 13 | No morirás, porque esta ley fue puesta para todos los demás, pero no para ti. |
| 14 | Acércate y toca el cetro.” |
| 15 | Y como ella no hablase, tomó él el cetro de oro, y poniéndoselo sobre el cuello la besó, diciendo: “¿Por qué no me hablas?” |
| 16 | Entonces ella respondió: “Te he visto, señor, como a un ángel de Dios, y ante el temor de tu majestad quedó conturbado mi corazón. |
| 17 | Porque tú, señor, eres en extremo admirable, y tu rostro está lleno de gracias.” |
| 18 | Mientras decía esto se desmayó de nuevo, quedando casi exánime, |
| 19 | por lo cual el rey se acongojaba, y todos sus ministros consolaban a Ester. |