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Exodus 14

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vValera1602
1 Y HABLÓ el SEÑOR a Moisés, diciendo:
2 Habla a los hijos de Israel que den la vuelta, y asienten su campo delante de Pihahirot, entre Migdol y el mar hacia Baalzefón: delante de él acamparéis, junto al mar.
3 Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados [están] en la tierra, el desierto los ha encerra­do.
4 Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército; y sabrán los egipcios que yo [soy] el SEÑOR. Y ellos lo hicieron así.
5 Y fue dado aviso al rey de Egipto cómo el pueblo se huía: y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pue­blo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva?
6 Y unció su carro, y tomó consi­go su pueblo;
7 Y tomó seiscientos carros esco­gidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes sobre ellos.
8 Y endureció el SEÑOR el cora­zón de Faraón rey de Egipto, y siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa.
9 Persiguiéndolos, pues, los egipcios, con toda la caballería [y] carros de Faraón, su gente de a caballo, y su ejército, alcanzáronlos acampando junto al mar, al lado de Pihahirot, delante de Baalzefón.
10 Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alza­ron sus ojos, y he aquí los egipcios que venían tras ellos; por lo que temieron en gran manera, y clamaron los hijos de Israel al SEÑOR.
11 Y dijeron a Moisés: ¿No [había] sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué lo has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?
12 ¿No [es] esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos ser­vir a los egipcios? Que mejor nos [fuera] servir a los egipcios, que morir nosotros en el desierto.
13 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad quietos, y ved la salvación del SEÑOR, que él os mostrará hoy; porque a los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis.
14 El SEÑOR peleará por vo­sotros, y vosotros estaréis que­dos.
15 Y el SEÑOR dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? di a los hijos de Israel, que marchen adelante:
16 Pero tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y divídelo; y entren los hijos de Israel por medio del mar en [tierra] seca.
17 Y yo, he aquí yo endureceré el corazón de los egipcios, para que los sigan: y yo me glorifica­ré en Faraón, y en todo su ejérci­to, y en sus carros, y en su caba­llería;
18 Y sabrán los egipcios que yo [soy] el SEÑOR, cuando me glorificaré en Faraón, en sus carros, y en su gente de a caballo.
19 Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se retiró, e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos, se retiró, y se puso a sus espaldas:
20 E iba entre el campo de los egipcios y el campo de Israel; y era nube y tinieblas [para aqué­llos], y alumbraba a [Israel] de noche: y en toda aquella noche nunca llegaron los unos a los otros.
21 Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo el SEÑOR que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y tornó el mar en [tierra] seca, y las aguas quedaron divididas.
22 Y los hijos de Israel entraron por medio del mar en [tierra] seca, y las aguas [fueron] como un muro a su diestra y a su siniestra:
23 Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta el medio del mar, [aún] toda la caballería de Faraón, sus carros, y su gente de a caballo.
24 Y aconteció a la vela de la mañana, que el SEÑOR miró al campo de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y per­turbó el campo de los egipcios.
25 Y quitóles las ruedas de sus carros, y trastornólos gravemen­te. Entonces los egipcios dije­ron: Huyamos de delante de Israel, porque el SEÑOR pelea por ellos contra los egipcios.
26 Y el SEÑOR dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería.
27 Y Moisés extendió su mano sobre el mar, y el mar se volvió en su fuerza cuando amanecía; y los egipcios iban hacia ella: y el SEÑOR derribó a los egipcios en medio del mar.
28 Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballe­ría, [y] todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar; no quedó de ellos ni siquiera uno.
29 Y los hijos de Israel fueron por medio del mar en [tierra] seca, y las aguas [fueron] como un muro a su diestra y a su siniestra.
30 Así salvó el SEÑOR aquel día a Israel de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muer­tos a la orilla del mar.
31 Y vio Israel aquel grande hecho que el SEÑOR ejecutó contra los egipcios: y el pueblo temió al SEÑOR, y creyeron al SEÑOR y a Moisés su siervo.