Exodus 9
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | ENTONCES el SEÑOR dijo a Moisés: Entra a Faraón, y díle: el SEÑOR, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirvan; |
| 2 | Porque si no lo quieres dejar ir, y los detuvieres aún, |
| 3 | He aquí la mano del SEÑOR será sobre tus ganados que están en el campo, caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con pestilencia gravísima: |
| 4 | Y el SEÑOR hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo que nada muera de todo lo de los hijos de Israel. |
| 5 | Y el SEÑOR señaló tiempo, diciendo: Mañana hará el SEÑOR esta cosa en la tierra. |
| 6 | Y el día siguiente el SEÑOR hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los hijos de Israel no murió uno. |
| 7 | Entonces Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo. |
| 8 | Y el SEÑOR dijo a Moisés y a Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y espárzala Moisés hacia el cielo delante de Faraón: |
| 9 | Y vendrá a ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, el cual originará sarpullido que cause tumores apostemados en los hombres y en las bestias, por todo el país de Egipto. |
| 10 | Y tomaron la ceniza del horno, y pusiéronse delante de Faraón, y esparcióla Moisés hacia el cielo; y vino un sarpullido que causaba tumores apostemados así en los hombres como en las bestias. |
| 11 | Y los magos no podían estar delante de Moisés a causa de los tumores, porque hubo sarpullido en los magos y en todos los egipcios, |
| 12 | Y el SEÑOR endureció el corazón de Faraón, y no los oyó; como el SEÑOR lo había dicho a Moisés. |
| 13 | Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón, y díle: el SEÑOR, el Dios de los hebreos, dice así: Deja ir a mi pueblo, para que me sirva. |
| 14 | Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas a tu corazón, sobre tus siervos, y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra. |
| 15 | Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte a ti y a tu pueblo de pestilencia, y serás quitado de la tierra. |
| 16 | Y a la verdad yo te he puesto para declarar en ti mi potencia, y que mi Nombre sea contado en toda la tierra. |
| 17 | ¿Todavía te ensalzas tú contra mi pueblo, para no dejarlos ir? |
| 18 | He aquí que mañana a estas horas yo haré llover granizo muy grave, cual nunca fue en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora. |
| 19 | Envía, pues, a recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque todo hombre o animal que se hallare en el campo, y no fuere recogido a casa, el granizo descenderá sobre él, y morirá. |
| 20 | De los siervos de Faraón el que temió la palabra del SEÑOR, hizo huir sus criados y su ganado a casa: |
| 21 | Mas el que no puso en su corazón la palabra del SEÑOR, dejó sus criados y sus ganados en el campo. |
| 22 | Y el SEÑOR dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto. |
| 23 | Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y el SEÑOR hizo tronar y granizar, y el fuego discurría por la tierra; y llovió el SEÑOR granizo sobre la tierra de Egipto. |
| 24 | Hubo pues granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca hubo en toda la tierra de Egipto desde que fue habitada. |
| 25 | Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, así hombres como bestias; asimismo hirió el granizo toda la hierba del campo, y desgajó todos los árboles del país. |
| 26 | Solamente en la tierra de Gosén, donde los hijos de Israel estaban, no hubo granizo. |
| 27 | Entonces Faraón envió a llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: He pecado esta vez: el SEÑOR es justo, y yo y mi pueblo [somos] impíos. |
| 28 | Orad al SEÑOR (basta ya): para que cesen los truenos de Dios y el granizo; y yo os dejaré ir, y no os detendréis más. |
| 29 | Y respondióle Moisés: En saliendo yo de la ciudad extenderé mis manos al SEÑOR, [y] los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que del SEÑOR es la tierra. |
| 30 | Mas yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia del Dios el SEÑOR. |
| 31 | El lino, pues, y la cebada fueron heridos; porque la cebada estaba ya espigada, y el lino en caña. |
| 32 | Mas el trigo y el centeno no fueron heridos; porque eran tardíos. |
| 33 | Y salido Moisés de con Faraón de la ciudad, extendió sus manos al SEÑOR, y cesaron los truenos y el granizo; y la lluvia no cayó más sobre la tierra. |
| 34 | Y viendo Faraón que la lluvia había cesado y el granizo y los truenos, perseveró en pecar, y endureció su corazón, él y sus siervos. |
| 35 | Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel; como el SEÑOR lo había dicho por medio de Moisés. |