Ezekiel 3
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| v | SBLEs2024 |
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| 1 | Me dijo: «Hijo de hombre, come lo que halles; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel». |
| 2 | Abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. |
| 3 | Y me dijo: «Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tus entrañas con este rollo que yo te doy». Lo comí, y fue en mi boca dulce como la miel. |
| 4 | Me dijo entonces: «Hijo de hombre, ve y dirígete a la casa de Israel, y diles mis palabras. |
| 5 | Porque no eres enviado a un pueblo de habla extraña ni de lengua difícil, sino a la casa de Israel; |
| 6 | no a muchos pueblos de habla oscura y lengua difícil, cuyas palabras no entiendas. Si a ellos te enviara, ellos te escucharían. |
| 7 | Mas la casa de Israel no te querrá escuchar, porque no me quieren escuchar a mí; porque toda la casa de Israel es obstinada y dura de corazón. |
| 8 | He aquí, yo he hecho tu rostro firme frente al de ellos, y tu frente dura frente a la suya. |
| 9 | Como diamante, más duro que el pedernal, he hecho tu frente; no los temas ni tengas miedo delante de ellos, porque son una casa rebelde». |
| 10 | Me dijo además: “Hijo de hombre, recibe en tu corazón y escucha con tus oídos todas mis palabras que yo te hablo. |
| 11 | Ve y dirígete a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y háblales y diles: ‘Así dice el Señor Yahvé’, escuchen ellos o dejen de escuchar”. |
| 12 | Entonces me levantó el Espíritu, y oí detrás de mí una voz de gran estruendo que decía: «Bendita sea la gloria de Yahvé desde su lugar». |
| 13 | Oí también el sonido de las alas de los seres vivientes que se juntaban la una con la otra, y el ruido de las ruedas delante de ellos, y sonido de gran estruendo. |
| 14 | Me levantó, pues, el Espíritu y me tomó; y fui amargado, en la indignación de mi espíritu, pero la mano de Yahvé era fuerte sobre mí. |
| 15 | Y vine a los cautivos en Tel-Abib, que moraban junto al río Quebar, y me senté donde ellos moraban; allí permanecí siete días atónito entre ellos. |
| 16 | Y aconteció que al cabo de los siete días vino a mí palabra de Yahvé, diciendo: |
| 17 | “Hijo de hombre, yo te he puesto por centinela a la casa de Israel; oirás, pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte. |
| 18 | Cuando yo dijere al impío: ‘De cierto morirás’; y tú no le amonestares ni le hablares para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano. |
| 19 | Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su iniquidad, pero tú habrás librado tu alma.” |
| 20 | «Y cuando el justo se apartare de su justicia e hiciere iniquidad, y pusiere yo tropiezo delante de él, él morirá, porque tú no le amonestaste; en su pecado morirá, y sus justicias que había hecho no vendrán en memoria; pero su sangre demandaré de tu mano. |
| 21 | Pero si al justo amonestares para que no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú habrás librado tu alma.» |
| 22 | Vino allí la mano de Yahvé sobre mí, y me dijo: «Levántate, sal al campo, y allí hablaré contigo». |
| 23 | Me levanté y salí al campo; y he aquí que la gloria de Yahvé estaba allí, como la gloria que había visto junto al río Quebar; y me postré sobre mi rostro. |
| 24 | Entonces entró el Espíritu en mí y me puso en pie, y habló conmigo, y me dijo: “Entra, y enciérrate en tu casa. |
| 25 | Y tú, oh hijo de hombre, he aquí que pondrán sobre ti cuerdas, y con ellas te ligarán, y no saldrás entre ellos. |
| 26 | Y haré que se pegue tu lengua a tu paladar, y estarás mudo, y no serás a ellos varón que reprende; porque son una casa rebelde. |
| 27 | Mas cuando yo te hubiere hablado, abriré tu boca, y les dirás: ‘Así dice el Señor Yahvé’. El que oye, oiga; y el que cesa de oír, cese; porque casa rebelde son”. |