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Genesis 31

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vValera1602
1 Y OÍA él las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que [era] de nuestro padre; y de [lo] que [era] de nuestro padre ha adquirido toda esta gloria.
2 Miraba también Jacob el sem­blante de Labán, y veía que no [era] para con él como ayer y antes de ayer.
3 También el SEÑOR dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres, y a tu parentela; que yo seré contigo.
4 Y envió Jacob, y llamó a Raquel y a Lea al campo a sus ovejas,
5 Y díjoles: Veo que el semblan­te de vuestro padre no [es] para conmigo como ayer y antes de ayer: mas el Dios de mi padre ha sido conmigo.
6 Y vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre:
7 Y vuestro padre me ha engaña­do, y me ha mudado el salario diez veces: pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal.
8 Si él decía así: Los pintados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían pintados: y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces todas las ovejas parían listados.
9 Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y dióme[lo] a mí.
10 Y sucedió que al tiempo que las ovejas se recalentaban, alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían a las hembras [eran] listados, pintados y abigarrados.
11 Y díjome el ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: [He]me aquí.
12 Y él dijo: Alza ahora tus ojos, y verás todos los machos que cubren a las ovejas [son] listados, pin­tados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho.
13 Yo [soy] el Dios de Betel, donde tú ungiste el título, [y] donde me hiciste un voto. Levántate ahora, y sal de esta tie­rra, y vuélvete a la tierra de tu naturaleza.
14 Y respondió Raquel y Lea, y dijéronle: ¿[Hay] todavía parte o heredad para nosotras en la casa de nuestro padre?
15 ¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido del todo nues­tro precio?
16 Porque toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre, nuestra [es] y de nuestros hijos: ahora pues, haz todo lo que Dios te ha dicho.
17 Entonces se levantó Jacob, y subió sus hijos y sus esposas sobre los camellos.
18 Y puso en camino todo su ganado, y toda su hacienda que había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padan-aram, para volverse a Isaac su padre en la tierra de Canaán.
19 Y Labán había ido a trasquilar sus ovejas: y Raquel hurtó los ído­los de su padre.
20 Y recató Jacob el corazón de Labán arameo, en no hacerle saber que se huía.
21 Huyó, pues, con todo lo que tenía; y levantóse, y pasó el río, y puso su rostro al monte de Galaad.
22 Y fue dicho a Labán al tercer día que Jacob había huido.
23 Entonces tomó a sus herma­nos consigo, y fue tras él camino de siete días, y alcanzóle en el monte de Galaad.
24 Y vino Dios a Labán arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente.
25 Alcanzó pues Labán a Jacob, y éste había fijado su tienda en el monte: y Labán acampó con sus hermanos en el monte de Galaad.
26 Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho, que has salido sin avisarme, y has llevado a mis hijas como cautivas [tomadas] a espada?
27 ¿Por qué te escondiste para huir, y me hurtaste, y no me diste noticia, para que yo te enviara con alegría y con cantares, con tamborín y arpa?
28 ¿Y aun no me dejaste besar a mis hijos y a mis hijas? Ahora neciamente has hecho en hacer [así].
29 Poder hay en mi mano para haceros mal: mas el Dios de vuestro padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables a Jacob descomedida­mente.
30 Y ya que te ibas, porque tenías deseo de la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses?
31 Y Jacob respondió, y dijo a Labán: Porque tuve miedo; pues dije, que quizás me quitarías por fuerza tus hijas.
32 Con quien hallares tus dioses, no viva: delante de nuestros her­manos reconoce lo que yo tuvie­re tuyo, y llévatelo. Pues Jacob no sabía que Raquel los había hurta­do.
33 Y entró Labán en la tienda de Jacob, y en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas, y no [los] halló, y salió de la tienda de Lea, y vino a la tienda de Raquel.
34 Y tomó Raquel los ídolos, y púsolos en una albarda de un camello, y sentóse sobre ellos: y tentó Labán toda la tienda, y no [los] halló.
35 Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues [estoy] con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.
36 Entonces Jacob se enojó, y regañó con Labán; y respondió Jacob y dijo a Labán: ¿Qué pre­varicación [es] la mía? ¿cuál [es] mi pecado, que con tanto ardor has venido en seguimiento mío?
37 Pues que has tentado todos mis muebles, ¿qué has hallado de todas las alhajas de tu casa? Pon[lo] aquí delante de mis her­manos y tuyos, y juzguen entre nosotros ambos.
38 Estos veinte años he [estado] contigo: tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí car­nero de tus ovejas.
39 No te traje lo desgarrado [por las fieras]; yo pagaba el daño; lo hurtado [así] de día como de noche, de mi mano lo requerías.
40 De día me consumía el calor, y de noche la helada, y el sueño se huía de mis ojos.
41 Así he estado veinte años en tu casa: catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado; y has mudado mi salario diez veces.
42 Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham, y el temor de Isaac, no fuera conmigo, de cierto me enviarías ahora vacío: vio Dios mi aflicción y el trabajo de mis manos, y reprendió[te] anoche.
43 Y respondió Labán, y dijo a Jacob: [Estas] hijas [son] hijas mías, y [estos] hijos, hijos míos [son], y [este] ganado [es] mi ganado, y todo lo que tú ves [es] mío: ¿y que puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han parido?
44 Ven pues ahora, hagamos pacto yo y tú; y sea en testimonio entre mí y entre ti.
45 Entonces Jacob tomó una piedra, y levantóla [por] título.
46 Y dijo Jacob a sus hermanos: Coged piedras. Y tomaron pie­dras e hicieron un majano; y comieron allí sobre aquel maja­no.
47 Y llamólo Labán Jegar Sahaduta: y lo llamó Jacob Galaad.
48 Porque Labán dijo: Este majano [es] testigo hoy entre mí y entre ti; por eso fue llamado su nombre Galaad;
49 Y Mizpa, por cuanto dijo: Atalaye el SEÑOR entre mí y entre ti, cuando nos apartáremos el uno del otro.
50 Si afligieres mis hijas, o si tomares [otras] esposas además de mis hijas, nadie [está] con noso­tros; mira, Dios [es] testigo entre mí y entre ti.
51 Dijo más Labán a Jacob: He aquí este majano, y he aquí [este] título, que he erigido entre mí y ti.
52 Testigo [sea] este majano, y tes­tigo [sea] [este] título, que ni yo pasaré contra ti este majano, ni tú pasarás contra mí este majano ni este título, para mal.
53 El Dios de Abraham, y el Dios de Nacor juzgue entre nosotros, el Dios de sus padres. Y Jacob juró por el temor de Isaac su padre.
54 Entonces Jacob inmoló vícti­mas en el monte, y llamó a sus hermanos a comer pan: y comie­ron pan, y durmieron aquella noche en el monte.
55 Y levantóse Labán de maña­na, y besó sus hijos y sus hijas, y los bendijo; y retrocedió y vol­vióse a su lugar.