Isaiah 37
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| v | SBLEs2024 |
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| 1 | Aconteció que, cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestiduras, se cubrió de cilicio y entró en la casa de Yahvé. |
| 2 | Y envió a Eliaquim, mayordomo de palacio, a Sebna, secretario, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías hijo de Amoz. |
| 3 | Y le dijeron: «Así dice Ezequías: Este día es día de angustia, de reprensión y de blasfemia; porque los hijos han llegado al punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas. |
| 4 | Quizá oirá Yahvé vuestro Dios las palabras del Rabsaces, al cual el rey de Asiria, su señor, envió para blasfemar al Dios vivo, y para vituperar con las palabras que Yahvé vuestro Dios ha oído; eleva, pues, oración por el remanente que aún queda». |
| 5 | Vinieron, pues, los siervos del rey Ezequías a Isaías. |
| 6 | e Isaías les dijo: “Decid así a vuestro señor: «Así dice Yahvé: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria. |
| 7 | He aquí que yo pondré en él un espíritu, y oirá un rumor, y volverá a su propia tierra; y yo haré que en su tierra caiga a espada»». |
| 8 | Vuelto, pues, el Rabsaces, halló al rey de Asiria combatiendo contra Libna; porque ya había oído que se había apartado de Laquis. |
| 9 | Y oyó decir de Tirhaca, rey de Etiopía: «Ha salido para hacerte guerra». Y al oírlo, envió embajadores a Ezequías, diciendo: |
| 10 | “Diréis así a Ezequías, rey de Judá: «No te engañe tu Dios en quien confías, diciendo: Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria. |
| 11 | He aquí que tú has oído lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, destruyéndolas por completo; ¿y escaparás tú? |
| 12 | ¿Acaso libraron sus dioses a las naciones que mis padres destruyeron, a Gozán, Harán, Rezef y a los hijos de Edén que moraban en Telasar? |
| 13 | ¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arpad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Ivá?»». |
| 14 | Tomó Ezequías la carta de mano de los embajadores y la leyó; y subió a la casa de Yahvé, y la extendió delante de Yahvé. |
| 15 | Entonces Ezequías oró a Yahvé, diciendo: |
| 16 | «Yahvé de los Ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, solo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la tierra. |
| 17 | Inclina, oh Yahvé, tu oído y oye; abre, oh Yahvé, tus ojos y mira; y oye todas las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios vivo. |
| 18 | Ciertamente, oh Yahvé, los reyes de Asiria destruyeron todas las naciones y sus tierras, |
| 19 | y entregaron los dioses de ellos al fuego; porque no eran dioses, sino obra de manos de hombres, madera y piedra; por eso los destruyeron. |
| 20 | Ahora pues, Yahvé Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra sepan que solo tú eres Yahvé». |
| 21 | Entonces Isaías hijo de Amoz envió a decir a Ezequías: “Así dice Yahvé, Dios de Israel: Respecto a lo que me rogaste acerca de Senaquerib, rey de Asiria, |
| 22 | esta es la palabra que Yahvé habló contra él: La virgen hija de Sión te menosprecia, de ti se mofa; tras de ti mueve su cabeza la hija de Jerusalén. |
| 23 | ¿A quién vituperaste y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz y levantado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel. |
| 24 | Por mano de tus siervos has vituperado al Señor, y dijiste: «Con la multitud de mis carros subiré a las alturas de los montes, a lo más recóndito del Líbano; cortaré sus altos cedros, sus cipreses escogidos; llegaré hasta su más elevada cumbre, al bosque de su campo fértil. |
| 25 | Yo cavé, y bebí las aguas, y con la planta de mis pies secaré todos los ríos de los lugares sitiados». |
| 26 | ¿No has oído decir que desde hace mucho tiempo yo lo hice, y que desde los días antiguos lo había ya formado? Ahora lo he hecho venir, y tú serás para reducir las ciudades fortificadas a montones de escombros. |
| 27 | Sus moradores, cortos de manos, estuvieron temerosos y confusos; fueron como hierba del campo y hortaliza verde, como heno de los terrados, que antes de madurar se seca. |
| 28 | He conocido tu sentarte, tu salir y tu entrar, y tu furor contra mí. |
| 29 | Porque contra mí te airaste, y tu arrogancia ha subido a mis oídos; pondré, pues, mi garfio en tu nariz y mi freno en tus labios, y te haré volver por el camino por donde viniste. |
| 30 | Y esto te será por señal: Comeréis este año lo que nace de suyo, y el segundo año lo que nace de aquello; y el tercer año sembraréis y segaréis, y plantaréis viñas y comeréis su fruto. |
| 31 | Y el remanente que escape de la casa de Judá volverá a echar raíz abajo y dará fruto arriba. |
| 32 | Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte Sión los que escapen. El celo de Yahvé de los Ejércitos hará esto”. |
| 33 | Por tanto, así dice Yahvé acerca del rey de Asiria: «No entrará en esta ciudad, ni arrojará flecha en ella; no vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte. |
| 34 | Por el camino que vino, volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Yahvé. |
| 35 | Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí mismo y por amor de David mi siervo». |
| 36 | Y salió el ángel de Yahvé e hirió a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo eran cuerpos de muertos. |
| 37 | Entonces Senaquerib, rey de Asiria, se fue e hizo su camino, y volvió a Nínive y allí moró. |
| 38 | Y aconteció que, mientras adoraba en el templo de Nisroc su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer le hirieron a espada, y huyeron a la tierra de Ararat; y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo. |