Isaiah 37
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | ACONTECIÓ pues, que el rey Ezequías, oído esto, rasgó sus vestiduras, y cubierto de cilicio vino a la casa del SEÑOR. |
| 2 | Y envió a Eliacim mayordomo, y a Sebna escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de cilicio, a Isaías profeta, hijo de Amoz. |
| 3 | Los cuales le dijeron: Ezequías dice así: Día de angustia, de reprensión y de blasfemia, es este día: porque los hijos han llegado hasta la rotura, y no hay fuerza en la que pare. |
| 4 | Quizá oirá el SEÑOR tu Dios las palabras de Rabsaces, al cual envió el rey de Asiria su señor a blasfemar al Dios vivo, y a reprender con las palabras que oyó el SEÑOR tu Dios: alza pues oración tú por el remanente que aún ha quedado. |
| 5 | Vinieron pues los siervos de Ezequías a Isaías. |
| 6 | Y díjoles Isaías: Diréis así a vuestro señor: Así dice el SEÑOR: No temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey de Asiria. |
| 7 | He aquí que yo doy en él un espíritu, y oirá un rumor, y volveráse a su tierra: y yo haré que en su tierra caiga a espada. |
| 8 | Vuelto pues Rabsaces, halló al rey de Asiria que batía a Libna; porque ya había oído que se había apartado de Laquis. |
| 9 | Mas oyendo decir de Tirhakah rey de Etiopía: He aquí que ha salido para hacerte guerra: en oyéndolo, envió mensajeros a Ezequías, diciendo: |
| 10 | Diréis así a Ezequías rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú confías, diciendo: Jerusalem no será entregada en mano del rey de Asiria. |
| 11 | He aquí que tú oíste lo que hicieron los reyes de Asiria a todas las tierras, que las destruyeron; ¿y escaparás tú? |
| 12 | ¿Libraron los dioses de las naciones a los que destruyeron mis antepasados, a Gozán, y Harán, Rezef, y a los hijos de Edén que moraban en Telasar? |
| 13 | ¿Dónde está el rey de Hamat, y el rey de Arfad, el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Henah, y de Hivah? |
| 14 | Y tomó Ezequías las cartas de mano de los mensajeros, y leyólas; y subió a la casa del SEÑOR, y las extendió delante del SEÑOR. |
| 15 | Entonces Ezequías oró al SEÑOR, diciendo: |
| 16 | Oh SEÑOR de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios sobre todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra. |
| 17 | Inclina, oh SEÑOR, tu oído, y oye; abre, oh SEÑOR, tus ojos, y mira: y oye todas las palabras de Senaquerib, el cual ha enviado a blasfemar al Dios viviente. |
| 18 | Ciertamente, SEÑOR, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas, |
| 19 | Y entregaron los dioses de ellos al fuego: porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, leño y piedra: por eso los deshicieron. |
| 20 | Ahora pues, oh SEÑOR Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres el SEÑOR. |
| 21 | Entonces Isaías hijo de Amoz, envió a decir a Ezequías: el SEÑOR Dios de Israel dice así: Acerca de lo que me rogaste sobre Senaquerib rey de Asiria, |
| 22 | Esto es lo que el SEÑOR habló de él: Hate menospreciado, y ha hecho escarnio de ti la virgen hija de Sión: meneó su cabeza a tus espaldas la hija de Jerusalem. |
| 23 | ¿A quién injuriaste y a quién blasfemaste? ¿contra quién has alzado tu voz, y levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel. |
| 24 | Por mano de tus siervos denostaste al Señor, y dijiste: Yo con la multitud de mis carros subiré a las alturas de los montes, a las laderas del Líbano; cortaré sus altos cedros, sus hayas escogidas; vendré después a lo alto de su límite, al monte de su Carmel. |
| 25 | Yo cavé, y bebí las aguas; y con las pisadas de mis pies secaré todos los ríos de lugares atrincherados. |
| 26 | ¿No has oído decir que de mucho tiempo ha yo lo hice, que de días antiguos lo he formado? Helo hecho venir ahora, y será para destrucción de ciudades fuertes en montones de ruinas. |
| 27 | Y sus moradores, cortos de manos, quebrantados y confusos, serán como grama del campo y hortaliza verde, como hierba de los tejados, que antes de sazón se seca. |
| 28 | Conocido he tu estado, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí. |
| 29 | Porque contra mí te airaste, y tu estruendo ha subido a mis oídos: pondré pues mi anzuelo en tu nariz, y mi freno en tus labios, y haréte tornar por el camino por donde viniste. |
| 30 | Y esto te será por señal: Comerás este año lo que nace de suyo, y el año segundo lo que nace de suyo: y el año tercero sembraréis y segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis su fruto. |
| 31 | Y el remanente de la casa de Judá que hubiere escapado, volverá a echar raíz abajo, y hará fruto arriba. |
| 32 | Porque de Jerusalem saldrá un remanente, y del monte de Sión ellos que escaparon. El celo del SEÑOR de los ejércitos hará esto. |
| 33 | Por tanto, así dice el SEÑOR acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella: no vendrá delante de ella escudo, ni será echado contra ella baluarte. |
| 34 | Por el camino que vino se tornará, y no entrará en esta ciudad, dice el SEÑOR: |
| 35 | Pues yo ampararé a esta ciudad para salvarla por amor de mí, y por amor de David mi siervo. |
| 36 | Y salió el ángel del SEÑOR, e hirió ciento ochenta y cinco mil en el campo de los asirios: y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos. |
| 37 | Entonces Senaquerib rey de Asiria partiéndose se fue, y volvióse, e hizo su morada en Nínive. |
| 38 | Y acaeció, que estando orando en el templo de Nisroc su dios, Adramelec y Sarezer, sus hijos, le hirieron a espada, y huyeron a la tierra de Ararat; y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo. |