Isaiah 47
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| v | Platense1951 |
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| 1 | Baja y siéntate en el polvo, oh virgen, hija de Babilonia, siéntate en el suelo sin trono, hija de los caldeos; pues ya no te llamarán tierna y delicada. |
| 2 | Toma la rueda del molino y muele harina, quítate el velo, despójate de la falda de tu vestido; desnuda las piernas y vadea los ríos. |
| 3 | Se descubrirá tu desnudez, se verán tus vergüenzas. Yo tomaré venganza, y no perdonaré a nadie. |
| 4 | Nuestro redentor tiene por nombre Yahvé de los ejércitos, el Santo de Israel. |
| 5 | Siéntate en silencio, escóndete en tinieblas, hija de los caldeos, pues ya no te llamarán señora de reinos. |
| 6 | Estando Yo irritado contra mi pueblo, herí mi herencia, y los entregué en tu mano. Pero tú no tuviste compasión de ellos, hasta sobre los ancianos agravaste en extremo tu yugo. |
| 7 | Dijiste: “Para siempre seré señora”, no reflexionaste sobre estas cosas ni pensaste en su fin. |
| 8 | Escucha esto, oh voluptuosa, tú que habitas en seguridad, y decías en tu corazón: “Yo, y no hay más que yo, no quedaré viuda, nunca me veré sin hijos.” |
| 9 | Precisamente estas dos cosas vendrán de repente sobre ti, en un mismo día perderás los hijos y quedarás viuda. Vendrán sobre ti en toda su plenitud, a pesar de tus muchas hechicerías y de tus poderosos encantamientos. |
| 10 | Confiada en tu maldad, pensabas: “Nadie me ve.” Tu sabiduría y tu ciencia te han engañado, por lo cual dijiste en tu corazón: “Yo, y no hay más que yo.” |
| 11 | Vendrá sobre ti la calamidad, y no sabrás conjurarla; caerá sobre ti una desgracia que no podrás alejar, y te sobrevendrá de repente la ruina sin que lo sepas. |
| 12 | Sigue sumida en tus encantamientos, y en tus muchas hechicerías, en las cuales te has ejercitado desde tu mocedad. Tal vez puedan servirte; quizás infundas (con ellas) espanto. |
| 13 | Estás cansada de tantas consultas; preséntense y te salven los que observan el cielo, los que contemplan las estrellas, los que en cada novilunio te presagian lo que ha de venir sobre ti. |
| 14 | He aquí que son como paja que el fuego consume; no pueden librarse de la llama. No son ascuas calentadoras, ni fuego delante del cual uno pueda sentarse. |
| 15 | Así serán para ti aquellos por quienes te has esforzado, aquellos con quienes has traficado desde tu juventud. Se dispersarán cada cual por su camino, no hay quien te salve. |