Isaiah 51
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | OIDME, los que seguís justicia, los que buscáis al SEÑOR: mirad a la roca de donde fuisteis cortados, y a la caverna de la fosa de donde fuisteis arrancados. |
| 2 | Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara que os parió; porque solo lo llamé, y bendíjelo, y multipliquélo. |
| 3 | Ciertamente consolará el SEÑOR a Sión: consolará todas sus soledades, y tornará su desierto como Edén, y su soledad como huerto del SEÑOR; hallarse ha en ella alegría y gozo, acción de gracias y voz de melodía. |
| 4 | Estad atentos a mí, pueblo mío, y oidme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi juicio descubriré para luz de pueblos. |
| 5 | Cercana está mi justicia, salido ha mi salvación, y mis brazos juzgarán a los pueblos: a mí esperarán las islas, y en mi brazo pondrán su esperanza. |
| 6 | Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra: porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores: mas mi salvación será por siempre, mi justicia no perecerá. |
| 7 | Oidme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus denuestos. |
| 8 | Porque como a vestidura los comerá polilla, como a lana los comerá gusano; mas mi justicia permanecerá por siempre, y mi salvación por generación a generación. |
| 9 | Despiértate, despiértate, vístete de fortaleza, oh brazo del SEÑOR; despiértate como en el tiempo antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el que hirió al dragón? |
| 10 | ¿No eres tú el que secó el mar, las aguas del grande abismo; el que al profundo del mar tornó en camino, para que pasasen los redimidos? |
| 11 | Cierto, tornarán los redimidos del SEÑOR, volverán a Sión cantando, y gozo perpetuo será sobre sus cabezas: poseerán gozo y alegría, y el dolor y el gemido huirán. |
| 12 | Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, del hijo del hombre, que por heno será contado? |
| 13 | Y haste ya olvidado del SEÑOR tu Hacedor, que extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para destruir: mas ¿en dónde está el furor del que aflige? |
| 14 | El preso se da prisa para ser suelto, por no morir en la mazmorra, ni que le falte su pan. |
| 15 | Pero yo el SEÑOR, que parto el mar, y suenan sus ondas, [soy] tu Dios, cuyo nombre es el SEÑOR de los ejércitos. |
| 16 | Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te cubrí, para que plantase los cielos y fundase la tierra, y que dijese a Sión: Pueblo mío eres tú. |
| 17 | Despierta, despierta, levántate, oh Jerusalem, que bebiste de la mano del SEÑOR la copa de su furor; las heces de la copa de aturdimiento bebiste, y chupaste. |
| 18 | De todos los hijos que parió, no hay quien la gobierne; ni quien la tome por su mano de todos los hijos que crió. |
| 19 | Estas dos cosas te han acaecido; ¿quién se dolerá de ti? asolamiento y quebrantamiento, hambre y espada. ¿Quién te consolará? |
| 20 | Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos los caminos, como buey montaraz en la red, llenos del furor del SEÑOR, de la ira del Dios tuyo. |
| 21 | Oye pues ahora esto, miserable, ebria, y no de vino: |
| 22 | Así dice tu Señor, el SEÑOR y tu Dios, el cual pleitea por su pueblo: He aquí he quitado de tu mano la copa de aturdimiento, la hez de la copa de mi furor; nunca más lo beberás: |
| 23 | Y ponerlo he en mano de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Encórvate, y pasaremos. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, a los que pasan. |