James 1
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Santiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en la dispersión: salud. |
| 2 | Tenedlo, hermanos míos, por sumo gozo, cuando cayereis en pruebas de todo género, |
| 3 | sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. |
| 4 | Pero es necesario que la paciencia produzca obra perfecta, para que seáis perfectos y cabales sin que os falte cosa alguna. |
| 5 | Si alguno de vosotros está desprovisto de sabiduría, pídala a Dios, que a todos da liberalmente sin echarlo en cara, y le será dada. |
| 6 | Mas pida con fe, sin vacilar en nada; porque quien vacila es semejante a la ola del mar que se agita al soplar el viento. |
| 7 | Un hombre así no piense que recibirá cosa alguna del Señor. |
| 8 | El varón doble es inconstante en todos sus caminos. |
| 9 | Gloríese el hermano: el humilde, por su elevación; |
| 10 | el rico, empero, por su humillación, porque pasará como la flor del heno: |
| 11 | se levanta el sol con su ardor, se seca el heno, cae su flor, y se acaba la belleza de su apariencia. Así también el rico se marchitará en sus caminos. |
| 12 | Bienaventurado el varón que soporta la tentación porque, una vez probado, recibirá la corona de vida que el Señor tiene prometida a los que le aman. |
| 13 | Nadie cuando es tentado diga: “Es Dios quien me tienta”. Porque Dios, no pudiendo ser tentado al mal, no tienta Él tampoco a nadie. |
| 14 | Cada uno es tentado por su propia concupiscencia, cuando se deja arrastrar y seducir. |
| 15 | Después la concupiscencia, habiendo concebido, pare pecado; y el pecado consumado engendra muerte. |
| 16 | No os engañéis, hermanos míos carísimos: |
| 17 | De lo alto es todo bien que recibimos y todo don perfecto, descendiendo del Padre de las luces, en quien no hay mudanza ni sombra (resultante) de variación. |
| 18 | De su propia voluntad Él nos engendró por la palabra de la verdad, para que seamos como primicias de sus creaturas. |
| 19 | Ya lo sabéis, queridos hermanos. Mas todo hombre ha de estar pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; |
| 20 | porque ira de hombre no obra justicia de Dios. |
| 21 | Por lo cual, deshaciéndoos de toda mancha y resto de malicia, recibid en suavidad la palabra ingerida (en vosotros) que tiene el poder de salvar vuestras almas. |
| 22 | Pero haceos ejecutores de la palabra, y no oidores solamente, engañándoos a vosotros mismos. |
| 23 | Pues si uno oye la palabra y no la practica, ese tal es semejante a un hombre que mira en un espejo los rasgos de su rostro: |
| 24 | se mira, y se aleja (del espejo), y al instante se olvida de cómo era. |
| 25 | Mas el que persevera en mirar atentamente la ley perfecta, la de la libertad, no como oyente olvidadizo, sino practicándola efectivamente, este será bienaventurado en lo que hace. |
| 26 | Si alguno se cree piadoso y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, vana es su piedad. |
| 27 | La piedad pura e inmaculada ante el Dios y Padre es esta: visitar a los huérfanos y a las viudas en su tribulación y preservarse de la contaminación del mundo. |