Jeremiah 44
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| v | SBLEs2024 |
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| 1 | Palabra que vino a Jeremías acerca de todos los judíos que moraban en la tierra de Egipto, los cuales habitaban en Migdol, en Tafnes, en Menfis y en la tierra de Patros, diciendo: |
| 2 | “Así dice Yahvé de los Ejércitos, Dios de Israel: ‘Vosotros habéis visto todo el mal que traje sobre Jerusalén y sobre todas las ciudades de Judá; y he aquí que hoy están desoladas, y no hay quien habite en ellas, |
| 3 | a causa de la maldad que ellos cometieron para provocarme a ira, yendo a ofrecer incienso y a servir a dioses ajenos que no habían conocido ellos, ni vosotros, ni vuestros padres. |
| 4 | Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas, madrugando y enviándolos sin cesar, para deciros: «No hagáis esta cosa abominable que yo aborrezco». |
| 5 | Pero no escucharon ni inclinaron su oído para convertirse de su maldad, a fin de dejar de ofrecer incienso a dioses ajenos. |
| 6 | Se derramó, por tanto, mi ira y mi furor, y se encendió en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén; y quedaron asoladas y desiertas, como se ve en el día de hoy’. |
| 7 | Ahora, pues, así dice Yahvé de los Ejércitos, Dios de Israel: ‘¿Por qué hacéis tan grande mal contra vuestras almas, para ser cortados de entre Judá, hombres y mujeres, niños y lactantes, hasta no dejaros remanente alguno, |
| 8 | provocándome a ira con las obras de vuestras manos, ofreciendo incienso a dioses ajenos en la tierra de Egipto, adonde habéis entrado para morar, para que seáis cortados y sirváis de maldición y de escarnio entre todas las naciones de la tierra? |
| 9 | ¿Acaso os habéis olvidado de las maldades de vuestros padres, de las maldades de los reyes de Judá, de las maldades de sus mujeres, de vuestras propias maldades y de las maldades de vuestras mujeres, que cometieron en la tierra de Judá y en las calles de Jerusalén? |
| 10 | No se han humillado hasta el día de hoy, ni han tenido temor, ni han caminado en mi ley ni en mis estatutos, los cuales puse delante de vosotros y delante de vuestros padres’. |
| 11 | Por tanto, así dice Yahvé de los Ejércitos, Dios de Israel: ‘He aquí que yo pongo mi rostro contra vosotros para mal, y para destruir a todo Judá. |
| 12 | Y tomaré al remanente de Judá que volvió su rostro para ir a la tierra de Egipto para morar allí, y en la tierra de Egipto serán todos consumidos; caerán a espada y serán consumidos de hambre; desde el más pequeño hasta el más grande morirán a espada y de hambre; y serán objeto de execración, de espanto, de maldición y de oprobio. |
| 13 | Pues castigaré a los que moran en la tierra de Egipto como castigué a Jerusalén, con espada, con hambre y con peste. |
| 14 | Y del remanente de los judíos que entraron en la tierra de Egipto para morar allí, no habrá quien escape ni quien quede vivo para volver a la tierra de Judá, por la cual suspiran ellos por volver a habitar en ella; porque no volverán sino algunos que escapen’”. |
| 15 | Entonces todos los que sabían que sus mujeres ofrecían incienso a dioses ajenos, y todas las mujeres que estaban presentes, una gran concurrencia, y todo el pueblo que moraba en tierra de Egipto, en Patros, respondieron a Jeremías, diciendo: |
| 16 | «La palabra que nos has hablado en nombre de Yahvé, no la oiremos de ti; |
| 17 | sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo y derramarle libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, y tuvimos abundancia de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno. |
| 18 | Mas desde que dejamos de ofrecer incienso a la reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada y de hambre somos consumidos». |
| 19 | Y las mujeres dijeron: «Cuando ofrecíamos incienso a la reina del cielo y le derramábamos libaciones, ¿acaso le hicimos nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin consentimiento de nuestros maridos?». |
| 20 | Y habló Jeremías a todo el pueblo, a los hombres y a las mujeres y a todo el pueblo que le había respondido esto, diciendo: |
| 21 | «¿No se ha acordado Yahvé del incienso que ofrecisteis en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, vosotros y vuestros padres, vuestros reyes y vuestros príncipes y el pueblo de la tierra, y no le vino a la memoria? |
| 22 | Y no pudo sufrirlo más Yahvé, a causa de la maldad de vuestras obras, a causa de las abominaciones que habíais hecho; por tanto, vuestra tierra fue puesta en desolación, en espanto y en maldición, hasta quedar sin morador, como está hoy. |
| 23 | Porque ofrecisteis incienso y pecasteis contra Yahvé, y no obedecisteis a la voz de Yahvé, ni anduvisteis en su ley ni en sus estatutos ni en sus testimonios; por tanto, ha venido sobre vosotros este mal, como se ve en el día de hoy». |
| 24 | Y dijo Jeremías a todo el pueblo, y a todas las mujeres: “Oíd la palabra de Yahvé, todos los de Judá que estáis en la tierra de Egipto: |
| 25 | Así ha hablado Yahvé de los Ejércitos, Dios de Israel, diciendo: ‘Vosotros y vuestras mujeres hablasteis con vuestra boca, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: «Cumpliremos ciertamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer incienso a la reina del cielo y derramarle libaciones»; confirmad, pues, vuestros votos, y poned vuestros votos por obra’. |
| 26 | Por tanto, oíd la palabra de Yahvé, todo Judá que habitáis en la tierra de Egipto: ‘He aquí he jurado por mi gran nombre — dice Yahvé — que mi nombre no será invocado más en toda la tierra de Egipto por boca de ningún hombre de Judá, diciendo: «Vive el Señor Yahvé». |
| 27 | He aquí que yo velo sobre ellos para mal, y no para bien; y todos los hombres de Judá que están en la tierra de Egipto serán consumidos a espada y de hambre, hasta que perezcan del todo. |
| 28 | Y los que escapen de la espada volverán de la tierra de Egipto a la tierra de Judá, pocos en número; sabrá, pues, todo el remanente de Judá que entró en Egipto a morar allí, qué palabra ha de permanecer, si la mía o la suya. |
| 29 | Y esto tendréis por señal — dice Yahvé — de que en este lugar os castigo, para que sepáis que de cierto permanecerán mis palabras para mal sobre vosotros’. |
| 30 | Así dice Yahvé: ‘He aquí que yo entrego al faraón Hofra, rey de Egipto, en mano de sus enemigos y en mano de los que buscan su vida, así como entregué a Sedequías, rey de Judá, en mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia, su enemigo que buscaba su vida’”. |