Job 6
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Respondió Job y dijo: |
| 2 | “¡Oh! ¡Si pudiera pesarse mi aflicción, ponerse en balanza toda mi calamidad! |
| 3 | Pesarían más que la arena del mar. Por eso mis palabras son sin moderación. |
| 4 | Pues las saetas del Omnipotente se han clavado en mí, y mi espíritu bebe su veneno; los terrores de Dios me combaten. |
| 5 | ¿Acaso el asno montés rebuzna teniendo hierba? ¿muge el buey si tiene su forraje? |
| 6 | ¿Acaso se puede comer un manjar insípido, sin sal, o gustar el jugo de plantas sin sabor? |
| 7 | Las cosas que mi alma rehúsa tocar, son mi repugnante comida. |
| 8 | ¡Ojalá que se cumpliese mi petición! y que Dios me diera lo que deseo: |
| 9 | que quiera Dios acabar conmigo, que soltara su mano para cortarme (la vida). |
| 10 | Entonces me quedaría al menos este consuelo, —y por eso brincaría de gozo aunque Él me aplasta— que no he traspasado las palabras del Santo. |
| 11 | Pero ¿cuál es mi fuerza para esperar todavía, y cuál mi fin, para tener aún paciencia? |
| 12 | ¿Es acaso mi fuerza la de las piedras; o es de bronce mi carne? |
| 13 | ¿No estoy privado de toda ayuda? ¿No se ha apartado de mí todo auxilio? |
| 14 | El abatido tiene derecho a la compasión de su amigo, a menos que este abandone el temor del Omnipotente. |
| 15 | Mis hermanos son falaces como un arroyo seco, pasan como las aguas torrenciales, |
| 16 | turbias a causa del hielo y de la nieve que en ellas se oculta; |
| 17 | cuando viene el calor desaparecen; a los (primeros) calores su cauce se seca; |
| 18 | se pierden en el curso de su camino, se evaporan y perecen. |
| 19 | Las caravanas de Temá van en su busca, suspiran por ellas los mercaderes de Sabá; |
| 20 | más su esperanza será frustrada, llegados a ellas quedan defraudados. |
| 21 | Así sois ahora vosotros para mí; os espantáis, viendo mis males. |
| 22 | ¿Acaso os he pedido: “Dadme algo; dejadme participar de vuestros bienes.” |
| 23 | O bien: “Libradme del enemigo, salvadme del poder del opresor”? |
| 24 | Enseñadme, y yo callaré; explicadme en qué he errado. |
| 25 | ¡Qué fuerza tienen las palabras rectas! pero ¿a qué viene vuestra censura? |
| 26 | ¿Pensáis acaso en censurar palabras? Las palabras de un desesperado ¿no son como viento? |
| 27 | ¡Oh! vosotros tendéis (un lazo) sobre el huérfano, y caváis (una fosa) a vuestro amigo. |
| 28 | Ahora volveos, por favor, hacia mí, porque (juro) ante vosotros que no voy a mentiros en vuestra cara. |
| 29 | ¡Reparad, os ruego; no seáis injustos! Reflexionad de nuevo, y mi inocencia se hará manifiesta. |
| 30 | ¿Hay acaso en mi lengua iniquidad? ¿Puede mi paladar ya no distinguir la maldad? |