John 11
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Había uno que estaba enfermo, Lázaro de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana. |
| 2 | María era aquella que ungió con perfumes al Señor y le enjugó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro estaba, pues, enfermo. |
| 3 | Las hermanas le enviaron a decir: “Señor, el que Tú amas está enfermo”. |
| 4 | Al oír esto, Jesús dijo: “Esta enfermedad no es mortal, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea por ella glorificado”. |
| 5 | Y Jesús amaba a Marta y a su hermana y a Lázaro. |
| 6 | Después de haber oído que estaba enfermo se quedó aún dos días allí donde se encontraba. |
| 7 | Solo entonces dijo a sus discípulos: “Volvamos a Judea”. |
| 8 | Sus discípulos le dijeron: “Rabí, hace poco te buscaban los judíos para lapidarte, ¿y Tú vuelves allá?” |
| 9 | Jesús repuso: “¿No tiene el día doce horas? Si uno anda de día, no tropieza, porque tiene luz de este mundo. |
| 10 | Pero si anda de noche, tropieza, porque no tiene luz”. |
| 11 | Así habló Él; después les dijo: “Lázaro nuestro amigo, se ha dormido; pero voy a ir a despertarlo”. |
| 12 | Dijéronle los discípulos: “Señor, si duerme, sanará”. |
| 13 | Mas Jesús había hablado de su muerte, y ellos creyeron que hablaba del sueño. |
| 14 | Entonces Jesús les dijo claramente: “Lázaro ha muerto. |
| 15 | Y me alegro de no haber estado allí a causa de vosotros, para que creáis. Pero vayamos a él”. |
| 16 | Entonces Tomás, el llamado Dídimo, dijo a los otros discípulos: “Vayamos también nosotros a morir con Él”. |
| 17 | Al llegar, oyó Jesús que llevaba ya cuatro días en el sepulcro. |
| 18 | Betania se encuentra cerca de Jerusalén, a unos quince estadios. |
| 19 | Muchos judíos habían ido a casa de Marta y María para consolarlas por causa de su hermano. |
| 20 | Cuando Marta supo que Jesús llegaba, fue a su encuentro, en tanto que María se quedó en casa. |
| 21 | Marta dijo, pues, a Jesús: “Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano. |
| 22 | Pero sé que lo que pidieres a Dios, te lo concederá”. |
| 23 | Díjole Jesús: “Tu hermano resucitará”. |
| 24 | Marta repuso: “Sé que resucitará en la resurrección en el último día”. |
| 25 | Replicole Jesús: “Yo soy la resurrección y la vida; quien cree en Mí, aunque muera, revivirá. |
| 26 | Y todo viviente y creyente en Mí, no morirá jamás. ¿Lo crees tú?” |
| 27 | Ella le respondió: “Sí, Señor. Yo creo que Tú eres el Cristo, el Hijo de, Dios, el que viene a este mundo”. |
| 28 | Dicho esto, se fue a llamar a María, su hermana, y le dijo en secreto: “El maestro está ahí y te llama”. |
| 29 | Al oír esto, ella se levantó apresuradamente, y fue a Él. |
| 30 | Jesús no había llegado todavía a la aldea, sino que aún estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado. |
| 31 | Los judíos que estaban con María en la casa, consolándola, al verla levantarse tan súbitamente y salir, le siguieron, pensando que iba a la tumba para llorar allí. |
| 32 | Cuando María llegó al lugar donde estaba Jesús, al verlo se echó a sus pies, y le dijo: “Señor, si Tú hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano”. |
| 33 | y Jesús, viéndola llorar, y llorar también a los judíos que la acompañaban se estremeció en su espíritu, y se turbó a sí mismo. |
| 34 | Y dijo: “¿Dónde lo habéis puesto?” Le respondieron: “Señor, ven a ver”. |
| 35 | Y Jesús lloró. |
| 36 | Los judíos dijeron: “¡Cuánto lo amaba!” |
| 37 | Algunos de entre ellos, sin embargo, dijeron: “El que abrió los ojos del ciego, ¿no podía hacer que este no muriese?” |
| 38 | Jesús de nuevo estremeciéndose en su espíritu, llegó a la tumba: era una cueva; y tenía una piedra puesta encima. |
| 39 | Y dijo Jesús: “Levantad la piedra”. Marta, hermana del difunto, le observó: “Señor, hiede ya, porque es el cuarto día”. |
| 40 | Repúsole Jesús: “¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?” |
| 41 | Alzaron, pues, la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: “Padre, te doy gracias por haberme oído. |
| 42 | Bien sabía que siempre me oyes, mas lo dije por causa del pueblo que me rodea, para que crean que eres Tú quien me has enviado”. |
| 43 | Cuando hubo hablado así, clamó a gran voz: “¡Lázaro, ven fuera!” |
| 44 | Y el muerto salió, ligados los brazos y las piernas con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: “Desatadlo, y dejadlo ir”. |
| 45 | Muchos judíos, que habían venido a casa de María, viendo lo que hizo, creyeron en Él. |
| 46 | Algunos de entre ellos, sin embargo, se fueron de allí a encontrar a los fariseos, y les dijeron lo que Jesús había hecho. |
| 47 | Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos reunieron un consejo y dijeron: “¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchos milagros. |
| 48 | Si le dejamos continuar, todo el mundo va a creer en Él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar (santo) y también nuestro pueblo”. |
| 49 | Pero uno de ellos, Caifás, que era Sumo Sacerdote en aquel año, les dijo: “Vosotros no entendéis nada, |
| 50 | y no discurrís que os es preferible que un solo hombre muera por todo el pueblo, antes que todo el pueblo perezca”. |
| 51 | Esto, no lo dijo por sí mismo, sino que, siendo Sumo Sacerdote en aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación, |
| 52 | y no por la nación solamente, sino también para congregar en uno a todos los hijos de Dios dispersos. |
| 53 | Desde aquel día tomaron la resolución de hacerlo morir. |
| 54 | Por esto Jesús no anduvo más, ostensiblemente, entre los judíos, sino que se fue a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y se quedó allí con sus discípulos. |
| 55 | Estaba próxima la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subieron a Jerusalén antes de la Pascua, para purificarse. |
| 56 | Y, en el Templo, buscaban a Jesús, y se preguntaban unos a otros: “¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?” |
| 57 | Entre tanto, los sumos sacerdotes y los fariseos habían impartido órdenes para que quienquiera supiese dónde estaba, lo manifestase, a fin de apoderarse de Él. |