John 12
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| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Jesús, seis días antes de la Pascua, vino a Betania donde estaba Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. |
| 2 | Le dieron allí una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con Él. |
| 3 | Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo puro de gran precio ungió con él los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos, y el olor del ungüento llenó toda la casa. |
| 4 | Judas el Iscariote, uno de sus discípulos, el que había de entregarlo, dijo: |
| 5 | “¿Por qué no se vendió este ungüento en trescientos denarios, y se dio para los pobres?” |
| 6 | No dijo esto porque se cuidase de los pobres, sino porque era ladrón; y como él tenía la bolsa, sustraía lo que se echaba en ella. |
| 7 | Mas Jesús dijo: “Déjala, que para el día de mi sepultura lo guardaba. |
| 8 | Porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, mas a Mí no siempre me tenéis”. |
| 9 | Entre tanto una gran multitud de judíos supieron que Él estaba allí, y vinieron, no por Jesús solo, sino también para ver a Lázaro, a quien Él había resucitado de entre los muertos. |
| 10 | Entonces los sumos sacerdotes tomaron la resolución de matar también a Lázaro, |
| 11 | porque muchos judíos, a causa de él, se alejaban y creían en Jesús. |
| 12 | Al día siguiente, la gran muchedumbre de los que habían venido a la fiesta, enterados de que Jesús venía a Jerusalén, |
| 13 | tomaron ramas de palmeras, y salieron a su encuentro; y clamaban: “¡Hosanna! ¡Bendito sea el que viene en nombre del Señor y el rey de Israel!” |
| 14 | Y Jesús hallando un pollino, montó sobre él, según está escrito: |
| 15 | “No temas, hija de Sión, he aquí que tu rey viene, montado sobre un asnillo”. |
| 16 | Esto no entendieron sus discípulos al principio; mas cuando Jesús fue glorificado, se acordaron de que esto había sido escrito de Él, y que era lo que habían hecho con Él. |
| 17 | Entre tanto el gentío que estaba con Él cuando llamó a Lázaro de la tumba y lo resucitó de entre los muertos, daba testimonio de ello. |
| 18 | Y por eso la multitud le salió al encuentro, porque habían oído que Él había hecho este milagro. |
| 19 | Entonces los fariseos se dijeron unos a otros: “Bien veis que no adelantáis nada. Mirad cómo todo el mundo se va tras Él”. |
| 20 | Entre los que subían para adorar en la fiesta, había algunos griegos. |
| 21 | Estos se acercaron a Felipe, que era de Betsaida en Galilea, y le hicieron este ruego: “Señor, deseamos ver a Jesús”. |
| 22 | Felipe fue y se lo dijo a Andrés; y los dos fueron a decirlo a Jesús. |
| 23 | Jesús les respondió y dijo: “¿Ha llegado la hora de que el Hijo del hombre sea glorificado?” |
| 24 | En verdad, en verdad, os digo: si el grano de trigo arrojado en tierra no muere, se queda solo; mas si muere, produce fruto abundante. |
| 25 | Quien ama su alma, la pierde; y quien aborrece su alma en este mundo, la conservará para vida eterna. |
| 26 | Si alguno me quiere servir, sígame, y allí donde Yo estaré, mi servidor estará también; si alguno me sirve, el Padre lo honrará”. |
| 27 | “Ahora mi alma está turbada: ¿y qué diré? ¿Padre, presérvame de esta hora? ¡Mas precisamente para eso he llegado a esta hora! |
| 28 | Padre glorifica tu nombre”. Una voz, entonces, bajó del cielo: “He glorificado ya, y glorificaré aún”. |
| 29 | La muchedumbre que ahí estaba y oyó, decía que había sido un trueno; otros decían: “Un ángel le ha hablado”. |
| 30 | Entonces Jesús respondió y dijo: “Esta voz no ha venido por Mí, sino por vosotros. |
| 31 | Ahora es el juicio de este mundo, ahora el príncipe de este mundo será expulsado. |
| 32 | Y Yo, una vez levantado de la tierra, lo atraeré todo hacia Mí”. |
| 33 | Decía esto para indicar de cuál muerte había de morir. |
| 34 | El pueblo le replicó: “Nosotros sabemos por la Ley que el Mesías morará entre nosotros para siempre; entonces, ¿cómo puedes Tú decir que es necesario que el Hijo del hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del hombre?” |
| 35 | Jesús les dijo: “Poco tiempo está aún la luz entre vosotros; mientras tenéis la luz, caminad, no sea que las tinieblas os sorprendan; el que camina en tinieblas, no sabe adónde va. |
| 36 | Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para volveros hijos de la luz”. Después de haber dicho esto, Jesús se alejó y se ocultó de ellos. |
| 37 | Mas a pesar de los milagros tan grandes que Él había hecho delante de ellos, no creían en Él. |
| 38 | Para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías que dijo: “Señor, ¿quién ha creído a lo que oímos (de Ti) y el brazo del Señor, ¿a quién ha sido manifestado?” |
| 39 | Ellos no podían creer, porque Isaías también dijo: |
| 40 | “Él ha cegado sus ojos y endurecido sus corazones, para que no vean con sus ojos, ni entiendan con su corazón, ni se conviertan, ni Yo los sane”. |
| 41 | Isaías dijo esto cuando vio su gloria, y de Él habló. |
| 42 | Sin embargo, aun entre los jefes, muchos creyeron en Él, pero a causa de los fariseos, no (lo) confesaban, de miedo de ser excluidos de las sinagogas; |
| 43 | porque amaron más la gloria de los hombres que la gloria de Dios. |
| 44 | Y Jesús clamó diciendo: “El que cree en Mí, no cree en Mí, sino en Aquel que me envió; |
| 45 | y el que me ve, ve al que me envió. |
| 46 | Yo la luz, he venido al mundo para que todo el que cree en Mí no quede en tinieblas. |
| 47 | Si alguno oye mis palabras y nos las observa, Yo no lo juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvarlo. |
| 48 | El que me rechaza y no acepta mi palabra, ya tiene quien lo juzgará: la palabra que Yo he hablado, ella será la que lo condenará, en el último día. |
| 49 | Porque Yo no he hablado por Mí mismo, sino que el Padre, que me envió, me prescribió lo que debo decir y enseñar; |
| 50 | y sé que su precepto es vida eterna. Lo que Yo digo, pues, lo digo como el Padre me lo ha dicho”. |