John 3
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| v | RV2019 |
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| 1 | Y había un hombre de los Fariseos que se llamaba Nicodemo, príncipe de los Judíos. |
| 2 | Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabbi, sabemos que eres un maestro venido de Dios; porque nadie puede hacer estos milagros que tú haces, si no fuere Dios con él. |
| 3 | Respondió Jesús, y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios. |
| 4 | Dícele Nicodemo: ¿Cómo puede el hombre nacer, siendo viejo? ¿puede entrar segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? |
| 5 | Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no renaciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. |
| 6 | Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. |
| 7 | No te maravilles de que te dije: Necesario os es nacer otra vez. |
| 8 | El viento de donde quiere sopla; y oyes su sonido, mas ni sabes de donde viene, ni donde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu. |
| 9 | Respondió Nicodemo, y le dijo: ¿Cómo puede ser esto? |
| 10 | Respondió Jesús, y le dijo: ¿Tú eres un maestro de Israel, y no sabes esto? |
| 11 | De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos; y lo que hemos visto, testificamos, y no recibís nuestro testimonio. |
| 12 | Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis: ¿cómo creeréis, si os dijere cosas celestiales? |
| 13 | Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, es a saber, el Hijo del hombre, que está en el cielo. |
| 14 | ¶ Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del hombre sea levantado: |
| 15 | Para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, mas tenga vida eterna. |
| 16 | Porque de tal manera amó Dios al mundo, que haya dado a su Hijo unigénito; para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, mas tenga vida eterna. |
| 17 | Porque no envió Dios a su Hijo al mundo, para que condene al mundo; sino para que el mundo sea salvo por él. |
| 18 | El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado; porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios. |
| 19 | Y ésta es la condenación, que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz; porque sus obras eran malas. |
| 20 | Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz, y no viene a la luz, porque sus obras no sean redargüidas. |
| 21 | Mas el que obra verdad, viene a la luz, para que sus obras sean hechas manifiestas, porque son hechas en Dios. |
| 22 | ¶ Pasado esto, vino Jesús y sus discípulos a una tierra de Judea; y estaba allí con ellos, y bautizaba. |
| 23 | Y bautizaba también Juan en Enón junto a Salim, porque había allí muchas aguas; y venían, y eran bautizados. |
| 24 | Porque aun Juan no había sido puesto en la cárcel. |
| 25 | Y hubo una cuestión entre algunos de los discípulos de Juan y los Judíos acerca de la purificación. |
| 26 | Y vinieron a Juan, y le dijeron: Rabbi, el que estaba contigo de la otra parte del Jordán, del cual tú diste testimonio, he aquí, bautiza, y todos vienen a él. |
| 27 | ¶ Respondió Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo si no le fuere dado del cielo. |
| 28 | Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo; mas soy enviado delante de él. |
| 29 | El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está en pie y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo. Así, pues, éste mi gozo es cumplido. |
| 30 | A él conviene crecer; mas a mí descrecer. |
| 31 | El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es. |
| 32 | Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio. |
| 33 | El que recibe su testimonio, éste selló, que Dios es verdadero; |
| 34 | Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; porque no le da Dios el Espíritu por medida. |
| 35 | El Padre ama al Hijo, y todas las cosas dio en su mano. |
| 36 | El que cree en el Hijo, tiene vida eterna; mas el que al Hijo es incrédulo, no verá la vida; sino que la ira de Dios queda sobre él. |