John 4
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| v | RV2019 |
|---|---|
| 1 | Como, pues, el Señor entendió que los Fariseos habían oído que Jesús hacía discípulos, y bautizaba más que Juan, |
| 2 | (Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos,) |
| 3 | Dejó a Judea, y se fue otra vez a Galilea. |
| 4 | Y era menester que pasase por Samaria. |
| 5 | Vino pues a una ciudad de Samaria que se llama Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a José su hijo. |
| 6 | Y estaba allí el pozo de Jacob. Jesús, pues, cansado del camino, se sentó así sobre el pozo. Era como la hora de sexta. |
| 7 | Viene una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dice: Dáme de beber. |
| 8 | (Porque sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.) |
| 9 | Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me demandas a mí de beber, que soy mujer Samaritana? Porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos. |
| 10 | Respondió Jesús, y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y quien es el que te dice: Dáme de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva. |
| 11 | La mujer le dice: Señor, no tienes con que sacarla, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva? |
| 12 | ¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados? |
| 13 | Respondió Jesús, y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; |
| 14 | Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed; mas el agua que yo le daré, será en él pozo de agua, que salte para vida eterna. |
| 15 | La mujer le dice: Señor, dáme esta agua, para que yo no tenga sed, ni venga acá a sacarla. |
| 16 | Jesús le dice: Vé, llama a tu marido, y ven acá. |
| 17 | Respondió la mujer, y le dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho: No tengo marido; |
| 18 | Porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes, no es tu marido: esto has dicho con verdad. |
| 19 | Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta. |
| 20 | Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís, que en Jerusalem es el lugar donde es menester adorar. |
| 21 | Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre. |
| 22 | Vosotros adoráis lo que no sabéis: nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación de los Judíos es. |
| 23 | Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales busca que le adoren. |
| 24 | Dios es Espíritu, y los que le adoran, en espíritu y en verdad es menester que le adoren. |
| 25 | Dícele la mujer: Yo sé que el Mesías ha de venir, el cual es llamado, el Cristo: cuando él viniere, nos declarará todas las cosas. |
| 26 | Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo. |
| 27 | ¶ Y en esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con la mujer; mas ninguno le dijo: ¿Qué preguntas, o, qué hablas con ella? |
| 28 | Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: |
| 29 | Veníd, ved un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho: ¿si es quizá el Cristo? |
| 30 | Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él. |
| 31 | Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbi, come. |
| 32 | Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. |
| 33 | Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Le ha traído alguien de comer? |
| 34 | Díceles Jesús: Mi comida es, que yo haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. |
| 35 | ¿No decís vosotros, que aun hay cuatro meses hasta la siega? He aquí, yo os digo: Alzád vuestros ojos, y mirád las regiones; porque ya están blancas para la siega. |
| 36 | Y el que siega recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega. |
| 37 | Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega. |
| 38 | Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores. |
| 39 | Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Me dijo todo cuanto he hecho. |
| 40 | Mas viniendo los Samaritanos a él, le rogaron que se quedase allí; y se quedó allí dos días. |
| 41 | Y creyeron muchos más por la palabra de él. |
| 42 | Y decían a la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos le hemos oído; y sabemos, que verdaderamente éste es el Cristo, el Salvador del mundo. |
| 43 | ¶ Y dos días después salió de allí, y se fue a Galilea. |
| 44 | Porque el mismo Jesús dio testimonio: Que el profeta en su tierra no tiene honra. |
| 45 | Y como vino a Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que había hecho en Jerusalem en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta. |
| 46 | Vino pues Jesús otra vez a Cana de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había un cierto cortesano, cuyo hijo estaba enfermo en Capernaum. |
| 47 | Este, como oyó que Jesús venía de Judea a Galilea, fue a él, y le rogaba que descendiese, y sanase su hijo; porque se comenzaba a morir. |
| 48 | Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y maravillas, no creeréis. |
| 49 | El cortesano le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera. |
| 50 | Dícele Jesús: Vé, tu hijo vive. Creyó el hombre a la palabra que Jesús le dijo, y se fue. |
| 51 | Y como él iba ya descendiendo, sus criados le salieron a recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive. |
| 52 | Entonces él les preguntó a qué hora comenzó a estar mejor; y le dijeron: Ayer a la sétima hora le dejó la fiebre. |
| 53 | El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él, y toda su casa. |
| 54 | Este segundo milagro volvió Jesús a hacer cuando vino de Judea a Galilea. |