Judges 16
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| v | SBLEs2024 |
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| 1 | Fue Sansón a Gaza, y vio allí a una ramera, y entró a ella. |
| 2 | Y se dijo a los de Gaza: «Sansón ha venido acá». Y lo rodearon, y pusieron espías a la puerta de la ciudad toda la noche; y estuvieron callados toda la noche, diciendo: «Esperemos hasta la luz de la mañana, y entonces lo mataremos». |
| 3 | Mas Sansón durmió hasta la medianoche; y a la medianoche se levantó, y tomando las puertas de la ciudad con sus dos pilares y su cerrojo, se las echó al hombro y las subió a la cumbre del monte que está delante de Hebrón. |
| 4 | Después de esto aconteció que se enamoró de una mujer en el valle de Sorec, la cual se llamaba Dalila. |
| 5 | Y vinieron a ella los príncipes de los filisteos, y le dijeron: «Persuádele, y mira en qué consiste su gran fuerza, y cómo lo podríamos vencer, para que lo atemos y lo dominemos; y cada uno de nosotros te dará mil cien siclos de plata». |
| 6 | Y Dalila dijo a Sansón: «Yo te ruego que me digas en qué consiste tu gran fuerza, y cómo podrás ser atado para ser dominado». |
| 7 | Y respondió Sansón: «Si me ataren con siete mimbres verdes que aún no estén secos, entonces me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres». |
| 8 | Y los príncipes de los filisteos le trajeron siete mimbres verdes que aún no se habían secado, y ella lo ató con ellos. |
| 9 | Y ella tenía espías en acecho en el aposento. Entonces ella le dijo: «¡Sansón, los filisteos sobre ti!». Y él rompió los mimbres como se rompe un cordón de estopa cuando toca el fuego; y no se supo el secreto de su fuerza. |
| 10 | Entonces Dalila dijo a Sansón: «He aquí que me has engañado, y me has dicho mentiras; dime, pues, ahora, te ruego, cómo podrás ser atado». |
| 11 | Y él le dijo: «Si me ataren fuertemente con cuerdas nuevas que no se hayan usado, yo me debilitaré y seré como cualquiera de los hombres». |
| 12 | Y Dalila tomó cuerdas nuevas, y lo ató con ellas, y le dijo: «¡Sansón, los filisteos sobre ti!». Y los espías estaban en el aposento. Mas él las rompió de sus brazos como un hilo. |
| 13 | Y Dalila dijo a Sansón: «Hasta ahora me engañas, y me dices mentiras. Dime, pues, ahora, cómo podrás ser atado». Él entonces le dijo: «Si tejieres las siete guedejas de mi cabeza con la tela del telar». |
| 14 | Y ella las aseguró con la estaca, y le dijo: «¡Sansón, los filisteos sobre ti!». Mas despertando él de su sueño, arrancó la estaca del telar con la tela. |
| 15 | Y ella le dijo: “¿Cómo dices: «Yo te amo», pues que tu corazón no está conmigo? Ya me has engañado tres veces, y no me has descubierto aún en qué consiste tu gran fuerza”. |
| 16 | Y aconteció que, importunándole ella cada día con sus palabras y moliéndole, su alma fue reducida a mortal angustia. |
| 17 | Le descubrió, pues, todo su corazón, y le dijo: «Nunca a mi cabeza llegó navaja; porque soy nazareo de Dios desde el vientre de mi madre. Si fuere rapado, mi fuerza se apartará de mí, y me debilitaré y seré como todos los hombres». |
| 18 | Viendo Dalila que él le había descubierto todo su corazón, envió a llamar a los príncipes de los filisteos, diciendo: «Venid esta vez, porque él me ha descubierto todo su corazón». Y los príncipes de los filisteos vinieron a ella, trayendo consigo el dinero. |
| 19 | Y ella hizo que él se durmiese sobre sus rodillas, y llamó a un hombre, quien le rapó las siete guedejas de su cabeza; y ella comenzó a dominarlo, pues su fuerza se apartó de él. |
| 20 | Y le dijo: «¡Sansón, los filisteos sobre ti!». Y luego que despertó él de su sueño, se dijo: «Esta vez saldré como las otras y me escaparé». Pero no sabía que Yahvé ya se había apartado de él. |
| 21 | Mas los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas de bronce para que moliese en la cárcel. |
| 22 | Y el cabello de su cabeza comenzó a crecer, después que fue rapado. |
| 23 | Entonces los príncipes de los filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio a Dagón su dios y para alegrarse; y decían: «Nuestro dios entregó en nuestras manos a Sansón nuestro enemigo». |
| 24 | Y viéndolo el pueblo, alabaron a su dios, diciendo: «Nuestro dios entregó en nuestras manos a nuestro enemigo, y al destruidor de nuestra tierra, el cual había muerto a muchos de nosotros». |
| 25 | Y aconteció que, yéndose alegrando el corazón de ellos, dijeron: «Llamad a Sansón para que nos sirva de juguete». Y llamaron a Sansón de la cárcel, y sirvió de juguete delante de ellos; y lo pusieron entre las columnas. |
| 26 | Entonces Sansón dijo al joven que le guiaba de la mano: «Déjame palpar las columnas sobre las que descansa el edificio, para que me apoye sobre ellas». |
| 27 | Y la casa estaba llena de hombres y mujeres, y todos los príncipes de los filisteos estaban allí; y en el piso alto había como tres mil hombres y mujeres, que estaban mirando el escarnio de Sansón. |
| 28 | Entonces clamó Sansón a Yahvé, y dijo: «Señor Yahvé, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme, te ruego, solamente esta vez, oh Dios, para que de una vez tome venganza de los filisteos por mis dos ojos». |
| 29 | Asió luego Sansón las dos columnas del medio, sobre las que descansaba la casa, y se apoyó en ellas, la mano derecha sobre una y la izquierda sobre la otra. |
| 30 | Y dijo Sansón: «Muera yo con los filisteos». Entonces se inclinó con toda su fuerza, y cayó la casa sobre los príncipes, y sobre todo el pueblo que estaba en ella. Y los que mató al morir fueron muchos más que los que había matado en su vida. |
| 31 | Y descendieron sus hermanos y toda la casa de su padre, y lo tomaron, y lo llevaron, y lo sepultaron entre Zora y Estaol, en el sepulcro de su padre Manoa. Y él juzgó a Israel veinte años. |