Judges 5
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| v | SBLEs2024 |
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| 1 | Aquel día cantaron Débora y Barac hijo de Abinoam, diciendo: |
| 2 | “Por haberse puesto al frente los caudillos en Israel, por haberse ofrecido el pueblo voluntariamente, ¡bendecid a Yahvé! |
| 3 | “¡Oíd, reyes! ¡Atended, príncipes! Yo cantaré a Yahvé; cantaré salmos a Yahvé, el Dios de Israel. |
| 4 | “Yahvé, cuando saliste de Seír, cuando te marchaste de los campos de Edom, la tierra tembló y los cielos destilaron; también las nubes gotearon aguas. |
| 5 | Los montes se derritieron delante de Yahvé, aquel Sinaí, delante de Yahvé Dios de Israel. |
| 6 | “En los días de Samgar hijo de Anat, en los días de Jael, quedaron abandonados los caminos, y los que andaban por las sendas iban por desvíos tortuosos. |
| 7 | Las aldeas quedaron desiertas en Israel, cesaron, hasta que yo, Débora, me levanté; hasta que me levanté como madre en Israel. |
| 8 | Cuando escogían nuevos dioses, la guerra estaba a las puertas. ¿Se veía escudo o lanza entre cuarenta mil en Israel? |
| 9 | Mi corazón está con los jefes de Israel, con los que voluntariamente se ofrecieron entre el pueblo. ¡Bendecid a Yahvé! |
| 10 | “Vosotros, los que cabalgáis en asnas blancas, los que os sentáis sobre tapices, y los que viajáis por el camino, meditad. |
| 11 | Lejos del ruido de los arqueros, en los abrevaderos, allí repetirán los actos de justicia de Yahvé, las justicias de su gobierno en Israel. “Entonces el pueblo de Yahvé descendió a las puertas. |
| 12 | “¡Despierta, despierta, Débora! ¡Despierta, despierta, entona un cántico! ¡Levántate, Barac, y lleva a tus cautivos, hijo de Abinoam! |
| 13 | “Entonces descendió un remanente de los nobles y del pueblo; Yahvé descendió por mí contra los poderosos. |
| 14 | De Efraín vinieron los que tenían su raíz en Amalec, en pos de ti, Benjamín, entre tus pueblos. De Maquir descendieron caudillos, y de Zabulón los que manejan el báculo de mando. |
| 15 | Los príncipes de Isacar estuvieron con Débora; e Isacar, lo mismo que Barac, se lanzó al valle tras sus pasos. Entre las divisiones de Rubén hubo grandes resoluciones de corazón. |
| 16 | “¿Por qué te quedaste sentado entre los apriscos, para oír los balidos de los rebaños? Entre las divisiones de Rubén hubo grandes escrutinios del corazón. |
| 17 | Galaad se quedó al otro lado del Jordán; y Dan, ¿por qué se detuvo junto a las naves? Aser se mantuvo quieto en la ribera del mar, y se quedó en sus puertos. |
| 18 | Zabulón fue pueblo que expuso su vida a la muerte, y Neftalí también, en las alturas del campo. |
| 19 | “Vinieron reyes y pelearon; entonces pelearon los reyes de Canaán en Taanac, junto a las aguas de Meguido, mas no llevaron botín de plata. |
| 20 | Desde los cielos pelearon las estrellas; desde sus órbitas pelearon contra Sísara. |
| 21 | Los barrió el torrente de Cisón, el antiguo torrente, el torrente Cisón. ¡Marcha, alma mía, con poder! |
| 22 | “Entonces resonaron los cascos de los caballos por el galope, el galope de sus corceles. |
| 23 | «Maldecid a Meroz», dijo el Ángel de Yahvé; «maldecid amargamente a sus moradores, porque no vinieron en ayuda de Yahvé, en ayuda de Yahvé contra los fuertes». |
| 24 | “Bendita sea entre las mujeres Jael, mujer de Heber ceneo; entre las mujeres que habitan en tiendas sea bendita. |
| 25 | Él pidió agua, y ella le dio leche; en tazón de nobles le presentó cuajada. |
| 26 | Alargó su mano a la clavija, y su diestra al mazo de los trabajadores; y golpeó a Sísara, y machacó su cabeza, y horadó y atravesó sus sienes. |
| 27 | Se encogió a sus pies, cayó, quedó tendido; a sus pies se encogió, cayó; donde se encogió, allí cayó muerto. |
| 28 | “La madre de Sísara se asoma a la ventana, y a través de la celosía clama: «¿Por qué tarda su carro en venir? ¿Por qué se detienen las ruedas de sus carros?». |
| 29 | Las más sabias de sus damas le respondían, y aun ella se repetía a sí misma: |
| 30 | «¿No habrán hallado botín, y lo estarán repartiendo? A cada uno una doncella, o dos; las vestiduras de colores para Sísara, un botín de telas teñidas y bordadas, dos telas bordadas para el cuello del vencedor». |
| 31 | «¡Así perezcan todos tus enemigos, Yahvé! Mas los que te aman sean como el sol cuando nace en su fuerza». Y la tierra reposó cuarenta años. |
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