Judges 5
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| v | Valera1602 |
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| 1 | Y AQUEL día cantó Débora, con Barac, hijo de Abinoam, diciendo: |
| 2 | Porque ha vengado las injurias de Israel, porque el pueblo se ha ofrecido de su voluntad, load al SEÑOR. |
| 3 | Oíd, reyes; estad, oh príncipes, atentos: yo cantaré al SEÑOR, cantaré [alabanzas] al SEÑOR Dios de Israel. |
| 4 | Cuando saliste de Seir, oh SEÑOR, cuando te apartaste del campo de Edom, la tierra tembló, y los cielos destilaron, y las nubes gotearon aguas. |
| 5 | Los montes se derritieron delante del SEÑOR, este Sinaí, delante del SEÑOR Dios de Israel. |
| 6 | En los días de Samgar hijo de Anat, en los días de Jael, cesaron los caminos, y los que andaban por las sendas apartábanse por torcidos senderos. |
| 7 | Las aldeas habían cesado en Israel, habían decaído; hasta que yo Débora me levanté, me levanté madre en Israel. |
| 8 | En escogiendo nuevos dioses, la guerra estaba a las puertas: ¿se veía escudo o lanza entre cuarenta mil en Israel? |
| 9 | Mi corazón está por los príncipes de Israel, los que con buena voluntad se ofrecieron entre el pueblo: load al SEÑOR. |
| 10 | Vosotros los que cabalgáis en asnas blancas, los que presidís en juicio, y vosotros los que viajáis, hablad. |
| 11 | Lejos del ruido de los archeros, en los abrevaderos, allí repetirán las justicias del SEÑOR, las justicias de sus villas en Israel; entonces bajará el pueblo del SEÑOR a las puertas. |
| 12 | Despierta, despierta, Débora; despierta, despierta, profiere un cántico. Levántate, Barac, y lleva tus cautivos, hijo de Abinoam. |
| 13 | Entonces ha hecho que el que quedó del pueblo, señoree a los magníficos: el SEÑOR me hizo enseñorear sobre los fuertes. |
| 14 | De Efraím [salió] su raíz contra Amalec tras ti, Benjamín, contra tus pueblos; de Maquir descendieron príncipes, y de Zabulón los que solían manejar punzón de escribiente. |
| 15 | Príncipes también de Isacar fueron con Débora; y como Isacar, también Barac se puso a pie en el valle. De las divisiones de Rubén hubo grandes impresiones del corazón. |
| 16 | ¿Por qué te quedaste entre las majadas, para oír los balidos de los rebaños? De las divisiones de Rubén grandes fueron las disquisiciones del corazón. |
| 17 | Galaad se quedó de la otra parte del Jordán: y Dan ¿por qué se estuvo junto a los navíos? Mantúvose Aser a la ribera del mar, y quedóse en sus puertos. |
| 18 | El pueblo de Zabulón expuso su vida a la muerte, y Neftalí en las alturas del campo. |
| 19 | Vinieron reyes y pelearon: entonces pelearon los reyes de Canaán en Taanac, junto a las aguas de Meguido, mas no llevaron ganancia alguna de dinero. |
| 20 | Del cielo pelearon: las estrellas desde sus órbitas pelearon contra Sísara. |
| 21 | Barriólos el torrente de Cisón, el antiguo torrente, el torrente de Cisón. Hollaste, oh alma mía, con fortaleza. |
| 22 | Despalmáronse entonces las pezuñas de los caballos por las arremetidas, por los brincos de sus valientes. |
| 23 | Maldecid a Meroz, dijo el ángel del SEÑOR: maldecid severamente a sus moradores, porque no vinieron en socorro al SEÑOR, en socorro al SEÑOR contra los fuertes. |
| 24 | Bendita sea entre las mujeres Jael, esposa de Heber cineo; sobre las mujeres bendita sea en la tienda. |
| 25 | Él pidió agua, y dióle ella leche; en tazón de nobles le presentó manteca. |
| 26 | Su mano tendió a la estaca, y su diestra al mazo de trabajadores; y majó a Sísara, hirió su cabeza, llagó y atravesó sus sienes. |
| 27 | A los pies de ella se encorvó, cayó, quedó tendido: encorvóse a los pies de ella, cayó: donde se encorvó, allí mismo cayó muerto. |
| 28 | La madre de Sísara se asoma a la ventana, y por entre las celosías a voces dice: ¿Por qué se detiene su carro, que no viene? ¿Por qué las ruedas de sus carros se tardan? |
| 29 | Las más avisadas de sus damas le respondían; y aun ella se respondía a sí misma. |
| 30 | ¿No han hallado despojos, [y los] están repartiendo? a cada uno una moza, o dos: los despojos de colores para Sísara, los despojos bordados de colores: [la ropa] de color bordada de ambos lados, para los cuellos de [los que han tomado] los despojos. |
| 31 | Así perezcan todos tus enemigos, oh SEÑOR: mas los que le aman, sean como el sol cuando nace en su fuerza. Y la tierra reposó cuarenta años. |
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