Judges 9
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| v | SBLEs2024 |
|---|---|
| 1 | Abimelec hijo de Jerobaal fue a Siquem, a los hermanos de su madre, y habló con ellos y con toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo: |
| 2 | “Os ruego que digáis a oídos de todos los hombres de Siquem: «¿Qué os parece mejor: que os gobiernen setenta hombres, todos los hijos de Jerobaal, o que os gobierne uno solo?». Acordaos también de que yo soy vuestro hueso y vuestra carne”. |
| 3 | Y los hermanos de su madre hablaron por él todas estas palabras a oídos de todos los hombres de Siquem; y el corazón de ellos se inclinó a seguir a Abimelec, porque decían: «Nuestro hermano es». |
| 4 | Y le dieron setenta piezas de plata de la casa de Baal-berit, con las cuales Abimelec alquiló hombres ociosos y vagabundos que le siguieron. |
| 5 | Y viniendo a la casa de su padre en Ofra, mató a sus hermanos los hijos de Jerobaal, setenta varones, sobre una misma piedra; pero quedó Jotam, el hijo menor de Jerobaal, que se había escondido. |
| 6 | Entonces se juntaron todos los hombres de Siquem con toda la casa de Milo, y fueron y eligieron a Abimelec por rey, cerca de la encina del pilar que está en Siquem. |
| 7 | Cuando se lo dijeron a Jotam, fue este y se puso en la cumbre del monte Gerizim, y alzando su voz clamó y les dijo: “Oídme, hombres de Siquem, y así os oiga Dios. |
| 8 | Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: «Reina sobre nosotros». |
| 9 | Mas el olivo respondió: «¿He de dejar mi aceite, con el cual por mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?». |
| 10 | Y dijeron los árboles a la higuera: «Ven tú, reina sobre nosotros». |
| 11 | Y respondió la higuera: «¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles?». |
| 12 | Dijeron luego los árboles a la vid: «Ven tú, reina sobre nosotros». |
| 13 | Y la vid les respondió: «¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles?». |
| 14 | Dijeron entonces todos los árboles al espino: «Ven tú, reina sobre nosotros». |
| 15 | Y el espino respondió a los árboles: «Si en verdad me ungís por rey sobre vosotros, venid y poneos a mi sombra; y si no, salga fuego del espino y devore los cedros del Líbano». |
| 16 | «Ahora, pues, si con verdad y con integridad habéis procedido en hacer rey a Abimelec, y si habéis actuado bien con Jerobaal y con su casa, y si le habéis pagado conforme a la obra de sus manos |
| 17 | (pues mi padre peleó por vosotros, y expuso su vida al peligro para libraros de mano de Madián, |
| 18 | y vosotros os habéis levantado hoy contra la casa de mi padre, y habéis matado a sus hijos, setenta varones, sobre una misma piedra; y habéis puesto por rey sobre los de Siquem a Abimelec, hijo de su sierva, por cuanto es vuestro hermano); |
| 19 | si, pues, con verdad y con integridad habéis actuado hoy con Jerobaal y con su casa, que tengáis gozo en Abimelec, y él lo tenga en vosotros. |
| 20 | Y si no, fuego salga de Abimelec que devore a los de Siquem y a la casa de Milo, y fuego salga de los de Siquem y de la casa de Milo que consuma a Abimelec». |
| 21 | Y Jotam huyó y se puso a salvo en Beer, y allí estuvo por miedo de Abimelec su hermano. |
| 22 | Después que Abimelec hubo gobernado sobre Israel tres años, |
| 23 | envió Dios un espíritu de discordia entre Abimelec y los hombres de Siquem; y los de Siquem se rebelaron contra Abimelec, |
| 24 | para que la violencia hecha a los setenta hijos de Jerobaal, y la sangre de ellos, recayera sobre Abimelec su hermano que los mató, y sobre los hombres de Siquem que fortalecieron las manos de aquel para matar a sus hermanos. |
| 25 | Y los de Siquem le pusieron emboscadas en las cumbres de los montes, y salteaban a todos los que pasaban junto a ellos por el camino; de lo cual fue dado aviso a Abimelec. |
| 26 | Y Gaal hijo de Ebed vino con sus hermanos y se pasaron a Siquem, y los de Siquem pusieron en él su confianza. |
| 27 | Y saliendo al campo, vendimiaron sus viñas, pisaron la uva e hicieron fiesta; y entrando en el templo de sus dioses, comieron y bebieron, y maldijeron a Abimelec. |
| 28 | Y Gaal hijo de Ebed dijo: «¿Quién es Abimelec, y qué es Siquem, para que nosotros le sirvamos? ¿No es hijo de Jerobaal, y no es Zebul su oficial? Servid a los hombres de Hamor padre de Siquem; pero ¿por qué hemos de servirle a él? |
| 29 | ¡Ojalá estuviera este pueblo bajo mi mano, pues yo arrojaría luego a Abimelec!». Y decía a Abimelec: «Aumenta tu ejército, y sal». |
| 30 | Cuando Zebul, gobernador de la ciudad, oyó las palabras de Gaal hijo de Ebed, se encendió en ira, |
| 31 | y envió secretamente mensajeros a Abimelec, diciendo: «He aquí que Gaal hijo de Ebed y sus hermanos han venido a Siquem, y están sublevando la ciudad contra ti. |
| 32 | Levántate, pues, ahora de noche, tú y el pueblo que está contigo, y pon emboscadas en el campo. |
| 33 | Y por la mañana, al salir el sol, levántate y arremete contra la ciudad; y cuando él y el pueblo que está con él salgan contra ti, tú harás con él según se te presentare la ocasión». |
| 34 | Levantóse, pues, Abimelec de noche con todo el pueblo que con él estaba, y puso emboscada contra Siquem repartido en cuatro escuadrones. |
| 35 | Y Gaal hijo de Ebed salió, y se puso a la entrada de la puerta de la ciudad; y Abimelec y todo el pueblo que con él estaba se levantaron de la emboscada. |
| 36 | Viendo Gaal al pueblo, dijo a Zebul: «He aquí gente que desciende de las cumbres de los montes». Y Zebul le respondió: «Tú ves la sombra de los montes como si fueran hombres». |
| 37 | Volvió Gaal a hablar, y dijo: «He aquí gente que desciende por el centro de la tierra, y un escuadrón viene por el camino de la encina de los adivinos». |
| 38 | Y Zebul le respondió: “¿Dónde está ahora aquel tu hablar de: «¿Quién es Abimelec para que le sirvamos?». ¿No es este el pueblo que tenías en poco? Sal pues, ahora, y pelea contra él”. |
| 39 | Y Gaal salió al frente de los hombres de Siquem, y peleó contra Abimelec. |
| 40 | Mas Abimelec lo persiguió, y Gaal huyó delante de él; y cayeron muchos heridos hasta la entrada de la puerta. |
| 41 | Y Abimelec se quedó en Aruma; y Zebul echó fuera a Gaal y a sus hermanos, para que no morasen en Siquem. |
| 42 | Al día siguiente el pueblo salió al campo; y fue dado aviso a Abimelec. |
| 43 | Él entonces, tomando gente, la repartió en tres escuadrones y puso emboscadas en el campo; y cuando vio que el pueblo salía de la ciudad, se levantó contra ellos y los hirió. |
| 44 | Porque Abimelec y el escuadrón que estaba con él acometieron con ímpetu y se situaron a la entrada de la puerta de la ciudad, mientras los otros dos escuadrones acometían a todos los que estaban en el campo y los herían. |
| 45 | Y Abimelec combatió la ciudad todo aquel día, y la tomó, y mató al pueblo que en ella había; y asoló la ciudad, y la sembró de sal. |
| 46 | Cuando oyeron esto todos los que estaban en la torre de Siquem, se refugiaron en la fortaleza del templo del dios Berit. |
| 47 | Y fue dado aviso a Abimelec de que estaban reunidos todos los hombres de la torre de Siquem. |
| 48 | Entonces subió Abimelec al monte Zalmón, él y toda su gente; y tomó Abimelec un hacha en su mano, y cortó una rama de los árboles, y levantándola se la puso sobre sus hombros, diciendo al pueblo que estaba con él: «Lo que me habéis visto hacer, apresuraos a hacerlo como yo». |
| 49 | Y todo el pueblo cortó también cada uno su rama, y siguieron a Abimelec, y las pusieron junto a la fortaleza, y prendieron fuego a la fortaleza con ellos dentro; así murieron también todos los de la torre de Siquem, como mil hombres y mujeres. |
| 50 | Después Abimelec se fue a Tebes, y puso cerco a Tebes, y la tomó. |
| 51 | En medio de aquella ciudad había una torre fuerte, a la cual se retiraron todos los hombres y mujeres y todos los señores de la ciudad; y cerrando tras sí las puertas, subieron al techo de la torre. |
| 52 | Y vino Abimelec a la torre, y combatiéndola, llegó hasta la puerta de la torre para prenderle fuego. |
| 53 | Mas una mujer dejó caer un pedazo de una piedra de molino sobre la cabeza de Abimelec, y le rompió el cráneo. |
| 54 | Entonces llamó apresuradamente a su paje de armas, y le dijo: «Saca tu espada y mátame, para que no se diga de mí: «Una mujer lo mató»». Y su paje le atravesó, y murió. |
| 55 | Y cuando los israelitas vieron muerto a Abimelec, se fueron cada uno a su casa. |
| 56 | Así pagó Dios a Abimelec el mal que hizo contra su padre, matando a sus setenta hermanos. |
| 57 | Y todo el mal de los hombres de Siquem lo hizo Dios recaer sobre sus cabezas; y la maldición de Jotam hijo de Jerobaal vino sobre ellos. |