Lamentations 4
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| v | Valera1602 |
|---|---|
| 1 | ¡CÓMO se ha oscurecido el oro! [¡Cómo] el buen oro se ha demudado! Las piedras del santuario están esparcidas por las encrucijadas de todas las calles. |
| 2 | Los hijos de Sión, preciados y estimados más que el oro puro, ¡cómo son tenidos por vasos de barro, obra de manos de alfarero! |
| 3 | Aun los monstruos marinos sacan la teta, dan de mamar a sus chiquitos: la hija de mi pueblo es cruel, como los avestruces en el desierto. |
| 4 | La lengua del niño de teta, de sed se pegó a su paladar: los chiquitos pidieron pan, y no hubo quien se lo partiese. |
| 5 | Los que comían delicadamente, asolados fueron en las calles; los que se criaron en escarlata, abrazaron los estercoleros. |
| 6 | Y aumentóse la iniquidad de la hija de mi pueblo más que el pecado de Sodoma, que fue trastornada en un momento, y no asentaron sobre ella compañías. |
| 7 | Sus Nazareos fueron blancos más que la nieve, más lustrosos que la leche, su compostura más rubicunda que los rubíes, más bellos que el zafiro: |
| 8 | Oscura más que la negrura es la forma de ellos; no los conocen por las calles: su piel está pegada a sus huesos, seca como un palo. |
| 9 | Más dichosos fueron los muertos a espada que los muertos del hambre; porque éstos murieron poco a poco por falta de los frutos de la tierra. |
| 10 | Las manos de las mujeres piadosas cocieron a sus hijos; fuéronles comida en el quebrantamiento de la hija de mi pueblo. |
| 11 | Cumplió el SEÑOR su enojo, derramó el ardor de su ira; y encendió fuego en Sión, que consumió sus fundamentos. |
| 12 | Nunca los reyes de la tierra, ni todos los que habitan en el mundo, creyeron que el enemigo y el adversario entrara por las puertas de Jerusalem. |
| 13 | [Es] por los pecados de sus profetas, por las maldades de sus sacerdotes, que derramaron en medio de ella la sangre de los justos. |
| 14 | Titubearon como ciegos en las calles, fueron contaminados en sangre, de modo que no pudiesen tocar a sus vestiduras. |
| 15 | Apartaos ¡inmundos!, les gritaban, apartaos, apartaos, no toquéis. Cuando huyeron y fueron dispersos, dijeron entre las gentes: Nunca más morarán [aquí.] |
| 16 | La ira del SEÑOR los apartó, no los mirará más: no respetaron la faz de los sacerdotes, ni tuvieron compasión de los viejos. |
| 17 | Aun nos han desfallecido nuestros ojos tras nuestro vano socorro: en nuestra esperanza aguardamos una nación que no puede salvar. |
| 18 | Cazaron nuestros pasos, que no anduviésemos por nuestras calles: acercóse nuestro fin, cumpliéronse nuestros días; porque nuestro fin vino. |
| 19 | Ligeros fueron nuestros perseguidores más que las águilas del cielo: sobre los montes nos persiguieron, en el desierto nos pusieron emboscadas. |
| 20 | El resuello de nuestras narices, el ungido del SEÑOR, de quien habíamos dicho, a su sombra tendremos vida entre las gentes, fue preso en sus hoyos. |
| 21 | Gózate y alégrate, hija de Edom, la que habitas en tierra de Hus: aun hasta ti pasará la copa; embriagarte has, y vomitarás. |
| 22 | Cumplido es tu castigo, oh hija de Sión: nunca más te hará trasportar. Visitará tu iniquidad, oh hija de Edom; descubrirá tus pecados. |