Luke 10
aligned by seat — same row, same verse, whatever each bible numbers it
| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Después de esto, el Señor designó todavía otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de Él a toda ciudad o lugar, adonde Él mismo quería ir. |
| 2 | Y les dijo: “La mies es grande, y los obreros son pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. |
| 3 | Id: os envío como corderos entre lobos. |
| 4 | No llevéis ni bolsa, ni alforja, ni calzado, ni saludéis a nadie por el camino. |
| 5 | En toda casa donde entréis, decid primero: «Paz a esta casa». |
| 6 | Y si hay allí un hijo de paz, reposará sobre él la paz vuestra; si no, volverá a vosotros. |
| 7 | Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den, porque el obrero es acreedor a su salario. No paséis de casa en casa. |
| 8 | Y en toda ciudad en donde entréis y os reciban, comed lo que os pusieren delante. |
| 9 | Curad los enfermos que haya en ella, y decidles: «El reino de Dios está llegando a vosotros». |
| 10 | Y en toda ciudad en donde entrareis y no os quisieren recibir, salid por sus calles, y decid: |
| 11 | “Aun el polvo que de vuestra ciudad se pegó a nuestros pies, lo sacudimos (dejándolo) para vosotros. Pero sabedlo: ¡el reino de Dios ha llegado!” |
| 12 | Os digo que en aquel día será más tolerable para los de Sodoma que para aquella ciudad. |
| 13 | ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! porque si en Tiro y Sidón hubiesen sido hechos los milagros que se cumplieron entre vosotros, desde hace mucho tiempo se habrían arrepentido en saco y en ceniza. |
| 14 | Mas para Tiro y para Sidón, será más tolerable, en el juicio, que para vosotros. |
| 15 | Y tú, Cafarnaúm, ¿serás acaso exaltada hasta el cielo? ¡Hasta el abismo descenderás! |
| 16 | Quien a vosotros escucha, a Mí me escucha; y quien a vosotros rechaza, a Mí me rechaza; ahora bien, quien me rechaza a Mí, rechaza a Aquel que me envió”. |
| 17 | Entretanto los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: “Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre”. |
| 18 | Díjoles: “Yo veía a Satanás caer como un relámpago del cielo. |
| 19 | Mirad que os he dado potestad de caminar sobre serpientes y escorpiones y sobre todo poder del enemigo, y nada os dañará. |
| 20 | Sin embargo no habéis de gozaros en esto de que los demonios se os sujetan, sino gozaos de que vuestros nombres están escritos en el cielo”. |
| 21 | En aquella hora se estremeció de gozo, en el Espíritu Santo, y dijo: “Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mantenido estas cosas escondidas a los sabios y a los prudentes, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te plugo a Ti. |
| 22 | Por mi Padre, me ha sido dado todo, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, y quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiere revelarlo”. |
| 23 | Y volviéndose hacia sus discípulos en particular, dijo: “¡Felices los ojos que ven lo que vosotros veis! |
| 24 | Os aseguro: muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron, oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron”. |
| 25 | Se levantó entonces un doctor de la Ley y, para enredarlo le dijo: “Maestro, ¿qué he de hacer para lograr la herencia de la vida eterna?” |
| 26 | Respondiole: “En la Ley, ¿qué está escrito? ¿Cómo lees?” |
| 27 | Y él replicó diciendo: “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo”. |
| 28 | Díjole (Jesús): “Has respondido justamente. Haz esto y vivirás”. |
| 29 | Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?” |
| 30 | Jesús repuso diciendo: “Un hombre, bajando de Jerusalén a Jericó, vino a dar entre salteadores, los cuales, después de haberlo despojado y cubierto de heridas, se fueron, dejándolo medio muerto. |
| 31 | Casualmente, un sacerdote iba bajando por ese camino; lo vio y pasó de largo. |
| 32 | Un levita llegó asimismo delante de ese sitio; lo vio y pasó de largo. |
| 33 | Pero un samaritano, que iba de viaje, llegó a donde estaba, lo vio y se compadeció de él; |
| 34 | y acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; luego poniéndolo sobre su propia cabalgadura, lo condujo a una posada y cuidó de él. |
| 35 | Al día siguiente, sacando dos denarios los dio al posadero y le dijo: “Ten cuidado de él, todo lo que gastares de más, yo te lo reembolsaré a mi vuelta”. |
| 36 | ¿Cuál de estos tres te parece haber sido el prójimo de aquel que cayó en manos de los bandoleros?” |
| 37 | Respondió: “El que se apiadó de él”. Y Jesús le dijo: “Ve, y haz tú lo mismo”. |
| 38 | Durante su viaje, entró en cierta aldea, y una mujer llamada Marta, lo recibió en su casa. |
| 39 | Tenía esta una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. |
| 40 | Pero Marta, que andaba muy afanada en los múltiples quehaceres del servicio, vino a decirle: “Señor, ¿no se te da nada que mi hermana me haya dejado servir sola? Dile, pues, que me ayude”. |
| 41 | El Señor le respondió: “¡Marta, Marta! tú te afanas y te agitas por muchas cosas. |
| 42 | Una sola es necesaria. María eligió la buena parte, que no le será quitada”. |
| 43 | — |