Luke 11
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| v | RV2019 |
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| 1 | Y aconteció que estando él orando en cierto lugar, como acabó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos. |
| 2 | Y les dijo: Cuando orareis, decíd: Padre nuestro, que estás en los cielos, sea tu nombre santificado. Venga tu reino: sea hecha tu voluntad como en el cielo así también en la tierra. |
| 3 | El pan nuestro de cada día dánosle hoy. |
| 4 | Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación; mas líbranos de mal. |
| 5 | Les dijo también: ¿Quién de vosotros tendrá un amigo, e irá a él a media noche, y le dirá: Amigo préstame tres panes, |
| 6 | Porque un mi amigo ha venido a mí de camino, y no tengo que ponerle delante; |
| 7 | Y él dentro respondiendo, diga: No me seas molesto: la puerta está ya cerrada, y mis niños están conmigo en la cama: no puedo levantarme, y darte. |
| 8 | Dígoos, que aunque no se levante a darle por ser su amigo, cierto por su importunidad se levantará, y le dará todo lo que habrá menester. |
| 9 | Y yo os digo: Pedíd, y se os dará: buscád, y hallaréis: tocád, y os será abierto. |
| 10 | Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que toca, es abierto. |
| 11 | ¿Y cuál padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra? ¿o, si un pescado, en lugar de pescado le dará una serpiente? |
| 12 | ¿O, si le pidiere un huevo, le dará un escorpión? |
| 13 | Pues, si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que le pidieren de él? |
| 14 | ¶ También echó fuera un demonio, el cual era mudo: y aconteció, que salido fuera el demonio, el mudo habló, y las gentes se maravillaron. |
| 15 | Y algunos de ellos decían: Por Belzebú, príncipe de los demonios, echa fuera los demonios. |
| 16 | Y otros, tentándole, pedían de él una señal del cielo. |
| 17 | Mas él, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es asolado; y casa dividida cae sobre casa. |
| 18 | Y si también Satanás está dividido contra sí, ¿cómo estará en pie su reino? porque decís, que por Belzebú echo yo fuera los demonios. |
| 19 | Pues si yo echo fuera los demonios por Belzebú, ¿vuestros hijos, por quién los echan fuera? por tanto ellos serán vuestros jueces. |
| 20 | Mas si con el dedo de Dios yo echo fuera los demonios, cierto el reino de Dios ha llegado a vosotros. |
| 21 | Cuando un hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. |
| 22 | Mas si otro más fuerte que él sobreviniendo le venciere, le toma todas sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos: |
| 23 | El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no coge, derrama. |
| 24 | Cuando el espíritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos buscando reposo, y no hallándolo, dice: Me volveré a mi casa, de dónde salí. |
| 25 | Y viniendo, la halla barrida y adornada. |
| 26 | Entonces va, y toma otros siete espíritus peores que él, y entrados habitan allí; y son las postrimerías del tal hombre peores que las primerías. |
| 27 | ¶ Y aconteció, que diciendo él estas cosas, una mujer de la multitud levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los pechos que mamaste. |
| 28 | Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan. |
| 29 | ¶ Y juntándose las multitudes a él, comenzó a decir: Esta generación mala es: señal busca, mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. |
| 30 | Porque como Jonás fue señal a los Ninivitas, así también será el Hijo del hombre a esta generación. |
| 31 | La reina del austro se levantará en juicio con los hombres de esta generación, y los condenará; porque vino de los fines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón; y, he aquí, uno mayor que Salomón en este lugar. |
| 32 | Los hombres de Nínive se levantarán en juicio con esta generación, y la condenarán; porque a la predicación de Jonás se arrepintieron; y, he aquí, uno mayor que Jonás en este lugar. |
| 33 | ¶ Nadie pone en oculto una candela encendida, ni debajo de un almud; sino en el candelero, para que los que entran, vean la luz. |
| 34 | La luz del cuerpo es el ojo: si pues tu ojo fuere sencillo, también todo tu cuerpo será resplandeciente; mas si fuere malo, también tu cuerpo será tenebroso. |
| 35 | Mira pues, que la luz que en ti hay, no sea tinieblas. |
| 36 | Así que siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte de tiniebla, será todo luciente como cuando una luz de resplandor te alumbra. |
| 37 | ¶ Y después que hubo hablado, le rogó un Fariseo que comiese con él; y entrado Jesús, se sentó a la mesa. |
| 38 | Y el Fariseo como lo vio, se maravilló de que no se lavó antes de comer. |
| 39 | Y el Señor le dijo: Ahora vosotros los Fariseos lo de fuera del vaso y del plato limpiáis; mas lo que está dentro de vosotros, está lleno de rapiña y de maldad. |
| 40 | ¡Insensatos! ¿el que hizo lo de fuera, no hizo también lo de dentro? |
| 41 | Empero de lo que tenéis, dad limosna; y, he aquí, todo os será limpio. |
| 42 | Mas ¡ay de vosotros Fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza; mas el juicio y el amor de Dios pasáis de largo. Empero estas cosas era menester hacer, y no dejar las otras. |
| 43 | ¡Ay de vosotros Fariseos! que amáis las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas. |
| 44 | ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! que sois como sepulturas que no parecen, y los hombres que andan encima no lo saben. |
| 45 | Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando dices esto, también nos afrentas a nosotros. |
| 46 | Y él dijo: ¡Ay de vosotros también, doctores de la ley! que cargáis los hombres con cargas que no pueden llevar; mas vosotros, ni aun con un dedo tocáis las cargas. |
| 47 | ¡Ay de vosotros! que edificáis los sepulcros de los profetas, y los mataron vuestros padres. |
| 48 | Cierto dais testimonio que consentís en los hechos de vuestros padres; porque a la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificáis sus sepulcros. |
| 49 | Por tanto la sabiduría de Dios también dijo: Enviaré a ellos profetas y apóstoles, y de ellos a unos matarán, y a otros perseguirán. |
| 50 | Para que de esta generación sea demandada la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde la fundación del mundo: |
| 51 | Desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacarías que murió entre el altar y el templo: En verdad os digo, será demandada de esta generación. |
| 52 | ¡Ay de vosotros, doctores de la ley! que os alzasteis con la llave de la ciencia: vosotros no entrasteis, y a los que entraban impedisteis. |
| 53 | Y diciéndoles estas cosas, los escribas y los Fariseos comenzaron a apretarle en gran manera, y a provocarle a que hablase de muchas cosas, |
| 54 | Asechándole, y procurando de cazar algo de su boca para acusarle. |