Luke 12
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| v | Valera1602 |
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| 1 | EN ESTO habiéndose juntado una innumerable multitud de gente, de modo que unos a otros se hollaban, comenzó a decir a sus discípulos: Primeramente guardaos de la levadura de los fariseos, que es hipocresía. |
| 2 | Porque nada hay encubierto, que no haya de ser revelado; ni oculto, que no haya de ser sabido. |
| 3 | Por tanto, las cosas que dijisteis en tinieblas, en la luz serán oídas; y lo que hablasteis al oído en los aposentos, será pregonado desde los tejados. |
| 4 | Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no tienen más que puedan hacer; |
| 5 | Mas [yo] os enseñaré a quién temáis: Temed a aquel que después que hubiere matado, tiene potestad de echar en el infierno: de cierto os digo: A éste temed. |
| 6 | ¿No se venden cinco pajarillos por dos blancas? y ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. |
| 7 | Y aun los cabellos de vuestra cabeza, todos están contados. No temáis pues: de más estima sois vosotros que muchos pajarillos. |
| 8 | Pero os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios. |
| 9 | Mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. |
| 10 | Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonado; mas al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no [le] será perdonado. |
| 11 | Y cuando os trajeren a las sinagogas, y a [los] magistrados y potestades, no os acongojéis cómo, o qué hayáis de responder, o qué hayáis de decir. |
| 12 | Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que será menester decir. |
| 13 | Y le dijo uno de la compañía: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. |
| 14 | Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me puso por juez, o partidor sobre vosotros? |
| 15 | Y les dijo: Mirad, y guardaos de avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. |
| 16 | Y les dijo una parábola, diciendo: La heredad de cierto hombre rico había llevado muchos frutos; |
| 17 | Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, no tengo donde pueda recoger mis frutos? |
| 18 | Y dijo: Esto haré: derribaré mis alfolíes, y los edificaré mayores; y allí recogeré todos mis frutos y mis bienes; |
| 19 | Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes en depósito para muchos años: repósate, come, bebe, huélgate. |
| 20 | Y díjole Dios: ¡Insensato! Esta noche vuelven a pedir tu alma; ¿y lo que has provisto, de quién será? |
| 21 | Así [es] el que hace para sí tesoro, y no es rico en Dios. |
| 22 | Y dijo a sus discípulos: Por tanto os digo: No os acongojéis de vuestra vida, qué comeréis; ni del cuerpo, qué vestiréis. |
| 23 | La vida es más que el alimento, y el cuerpo, [más] que la vestimenta. |
| 24 | Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan: que ni tienen almacén, ni alfolí; y Dios los alimenta. ¿Cuánto de más estima sois vosotros que las aves? |
| 25 | ¿Quién de vosotros acongojándose, podrá añadir a su estatura un codo? |
| 26 | Pues si no podéis aun lo que es menos, ¿por qué os acongojáis de lo demás? |
| 27 | Considerad los lirios, como crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos. |
| 28 | Y si así viste Dios a la hierba, que hoy está en el campo, y mañana es echada en el horno, ¿cuánto más a vosotros, Oh vosotros de poca fe? |
| 29 | Vosotros, pues, no busquéis qué hayáis de comer, o qué hayáis de beber, y no seáis de mente dudosa; |
| 30 | Porque todas estas cosas las naciones del mundo las buscan; y vuestro Padre sabe que habéis menester estas cosas. |
| 31 | Mas antes buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas. |
| 32 | No temáis, oh rebaño pequeño, porque al Padre ha placido daros el reino. |
| 33 | Vended lo que poseéis, y dad limosna: haceos bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que nunca falte: donde ladrón no llega, ni polilla corrompe. |
| 34 | Porque donde está vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón. |
| 35 | Estén ceñidos vuestros lomos, y [vuestras] luces encendidas; |
| 36 | Y vosotros, semejantes a hombres que esperan cuando su señor ha de volver de las bodas; para que cuando viniere y tocare, inmediatamente le abran. |
| 37 | Bienaventurados aquellos siervos, los cuales, cuando el señor viniere, hallare velando: de cierto os digo, que [él] se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. |
| 38 | Y aunque venga a la segunda vela, y aunque venga a la tercera vela, y [los] hallare así, bienaventurados son los tales siervos. |
| 39 | Y esto sabed, que si supiese el padre de familia a qué hora había de venir el ladrón, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa. |
| 40 | Vosotros, pues, también estad apercibidos; porque a la hora que no pensáis, el Hijo del hombre vendrá. |
| 41 | Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos? |
| 42 | Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente, al cual el señor pondrá sobre su familia, para que en tiempo [les] dé [su] ración? |
| 43 | Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando el señor viniere, hallare haciendo así. |
| 44 | En verdad os digo, que él le pondrá sobre todos sus bienes. |
| 45 | Mas si el tal siervo dijere en su corazón: Mi señor se tarda de venir, y comenzare a herir los siervos y las criadas, y a comer, y a beber, y a embriagarse, |
| 46 | Vendrá el señor de aquel siervo el día que él no espera, y a la hora que él no sabe; y le apartará, y pondrá su suerte con los incrédulos. |
| 47 | Porque el siervo que supo la voluntad de su señor, y no [se] apercibió, ni hizo conforme a su voluntad, será azotado mucho. |
| 48 | Mas el que no la supo, e hizo cosas dignas de ser azotado, será azotado poco, porque a cualquiera que fue dado mucho, mucho será vuelto a demandar de él; y al que encomendaron mucho, más será de él pedido. |
| 49 | Yo soy venido a meter fuego en la tierra, ¿y qué quiero, si ya está encendido? |
| 50 | Pero de un bautismo tengo de ser bautizado, ¡y cómo me angustio hasta que sea cumplido! |
| 51 | ¿Pensáis que yo soy venido a dar paz en la tierra? Os digo, No; sino antes división. |
| 52 | Porque estarán de aquí adelante cinco en una casa divididos, tres contra dos, y dos contra tres. |
| 53 | El padre estará dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre: la madre contra la hija, y la hija contra la madre: la suegra contra su nuera, y la nuera contra su suegra. |
| 54 | Y decía también al pueblo: Cuando veis la nube que sale del poniente, inmediatamente decís: Agua viene; y es así. |
| 55 | Y cuando sopla el viento del sur, decís: Habrá calor; y lo hay. |
| 56 | ¡Hipócritas! Sabéis discernir la faz del cielo y de la tierra, ¿y este tiempo, cómo no lo discernís? |
| 57 | ¿Mas por qué aun de vosotros mismos no juzgáis lo que es justo? |
| 58 | Pues cuando vas al magistrado con tu adversario, procura en el camino de librarte de él, porque no te traiga al juez, y el juez te entregue al oficial, y el oficial te meta en la cárcel. |
| 59 | Te digo que no saldrás de allá hasta que hayas pagado hasta la última blanca. |