Luke 13
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| v | RV2019 |
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| 1 | Y en este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban de los Galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios. |
| 2 | Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos Galileos, porque han padecido tales cosas, hayan sido más pecadores que todos los Galileos? |
| 3 | Yo os digo, que no: antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis así. |
| 4 | O aquellos diez y ocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más deudores que todos los hombres que habitan en Jerusalem? |
| 5 | Yo os digo, que no: antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis así. |
| 6 | Y decía esta parábola: Tenía uno una higuera plantada en su viña; y vino a buscar fruto en ella, y no halló. |
| 7 | Y dijo al viñero: He aquí, tres años ha que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo: córtala, ¿por qué hará inútil aun la tierra? |
| 8 | Él entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aun este año, hasta que yo la escave, y la estercole. |
| 9 | Y si hiciere fruto, bien; y si no, la cortarás después. |
| 10 | ¶ Y enseñaba en una sinagoga en sábados. |
| 11 | Y, he aquí, una mujer que tenía espíritu de enfermedad diez y ocho años había, y andaba agobiada, así que en ninguna manera podía enhestarse. |
| 12 | Y como Jesús la vio, la llamó, y le dijo: Mujer, libre eres de tu enfermedad. |
| 13 | Y púsole las manos encima, y luego se enderezó, y glorificaba a Dios. |
| 14 | Y respondiendo un príncipe de la sinagoga, enojado de que Jesús hubiese curado en sábado, dijo al pueblo: Seis días hay en que es menester obrar: en estos pues veníd, y sed curados; y no en día de sábado. |
| 15 | Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócrita, ¿cada uno de vosotros no desata en sábado su buey, o su asno del pesebre, y le lleva a beber? |
| 16 | Y a esta hija de Abraham, que he aquí, que Satanás la había ligado diez y ocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura en día de sábado? |
| 17 | Y diciendo él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios; y todo el pueblo se regocijaba de todas las cosas que gloriosamente eran por él hechas. |
| 18 | ¶ Y decía: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y a qué le compararé? |
| 19 | Semejante es al grano de la mostaza, que tomándole un hombre le metió en su huerto; y creció, y fue hecho árbol grande, y las aves del cielo hicieron nidos en sus ramas. |
| 20 | Y otra vez dijo: ¿A qué compararé al reino de Dios? |
| 21 | Semejante es a la levadura, que tomándola una mujer, la esconde en tres medidas de harina hasta que todo sea leudado. |
| 22 | ¶ Y pasaba por todas las ciudades y aldeas enseñando, y caminando a Jerusalem. |
| 23 | Y le dijo uno: ¿Señor, son pocos los que se salvan? Y él les dijo: |
| 24 | Porfiád a entrar por la puerta angosta; porque yo os digo, que muchos procurarán de entrar, y no podrán; |
| 25 | Después que el padre de familias se levantare, y cerrare la puerta, y comenzaréis a estar fuera, y tocar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo él, os dirá: No os conozco de donde seáis. |
| 26 | Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. |
| 27 | Y os dirá: Dígoos, que no os conozco de donde seáis: apartáos de mí todos los obreros de iniquidad. |
| 28 | Allí será el lloro y el crujir de dientes, cuando viereis a Abraham, y a Isaac, y a Jacob, y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros ser echados fuera. |
| 29 | Y vendrán del oriente, y del occidente, y del norte, y del mediodía, y se sentarán en el reino de Dios. |
| 30 | Y, he aquí, hay postreros, que serán primeros; y hay primeros, que serán postreros. |
| 31 | ¶ Aquel mismo día llegaron unos de los Fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí; porque Heródes te quiere matar. |
| 32 | Y les dijo: Id, y decíd a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y acabo sanidades hoy y mañana, y trasmañana soy consumado. |
| 33 | Empero es menester que hoy, y mañana, y trasmañana camine; porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalem. |
| 34 | ¡Jerusalem, Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas los que son enviados a ti, ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina recoge su nidada debajo de sus alas, y no quisiste! |
| 35 | He aquí, os es dejada vuestra casa desierta; y os digo, que no me veréis, hasta que venga tiempo cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor. |