Luke 13
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| v | Valera1602 |
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| 1 | Y EN este mismo tiempo estaban allí unos que le contaban de los galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con sus sacrificios. |
| 2 | Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis que estos galileos, porque han padecido tales cosas, fueron más pecadores que todos los galileos? |
| 3 | Yo os digo, que no: antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente. |
| 4 | O aquellos diez y ocho, sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que ellos fueron más pecadores que todos los hombres que habitan en Jerusalem? |
| 5 | Yo os digo, que no, antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente. |
| 6 | Y decía esta parábola: Cierto [hombre] tenía una higuera plantada en su viña; y vino a buscar fruto en ella, y no halló. |
| 7 | Y dijo al viñero: He aquí, tres años ha que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no [lo] hallo; córtala, ¿por qué hará inútil aun la tierra? |
| 8 | Él entonces respondiendo, le dijo: Señor, déjala aún este año, hasta que yo haya cavado alrededor de ella y echádole estiércol. |
| 9 | Y si hiciere fruto, [bien]; y si no, la cortarás después. |
| 10 | Y estaba enseñando en una de las sinagogas en el sábado. |
| 11 | Y, he aquí, había una mujer que tenía un espíritu de enfermedad diez y ocho años, y andaba agobiada, así que en ninguna manera podía enderezarse. |
| 12 | Y cuando Jesús la vio, [la] llamó, y le dijo: Mujer, libre eres de tu enfermedad. |
| 13 | Y puso las manos sobre ella, y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios. |
| 14 | Y respondiendo el príncipe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese curado en sábado, dijo al pueblo: Seis días hay en que es menester obrar: en éstos pues venid, y sed curados; y no en día de sábado. |
| 15 | Entonces el Señor le respondió, y dijo: Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en sábado su buey, o [su] asno del pesebre, y [le] lleva a beber? |
| 16 | Y a esta hija de Abraham, que he aquí, Satanás la había ligado diez y ocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura en día de sábado? |
| 17 | Y diciendo él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios: y todo el pueblo se regocijaba de todas las cosas gloriosas que eran por él hechas. |
| 18 | Y decía: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y a qué le compararé? |
| 19 | Semejante es al grano de la mostaza, que un hombre tomó, y lo echó en su huerto; y creció, y fue hecho árbol grande, y las aves del cielo posaron en sus ramas. |
| 20 | Y otra vez dijo: ¿A qué compararé el reino de Dios? |
| 21 | Semejante es a la levadura, que tomó una mujer y la escondió en tres medidas de harina hasta que todo fue leudado. |
| 22 | Y pasaba por todas las ciudades y aldeas enseñando, y caminando a Jerusalem. |
| 23 | Y le dijo uno: Señor, ¿son pocos los que serán salvos? Y él les dijo: |
| 24 | Porfiad a entrar por la puerta angosta; porque [yo] os digo, que muchos procurarán de entrar, y no podrán. |
| 25 | Después que el padre de familia se levantare, y cerrare la puerta, y comenzareis a estar de pie afuera, y tocar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y respondiendo él, os dirá: No os conozco de dónde seáis. |
| 26 | Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. |
| 27 | Y os dirá: Dígoos, que no os conozco de dónde seáis: apartaos de mí todos los obreros de iniquidad. |
| 28 | Allí será el lloro y el crujir de dientes, cuando viereis a Abraham, y a Isaac, y a Jacob, y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros ser echados fuera. |
| 29 | Y vendrán del oriente, y [del] occidente, y del norte, y [del] sur, y se sentarán en el reino de Dios. |
| 30 | Y, he aquí, hay postreros, que serán primeros; y hay primeros, que serán postreros. |
| 31 | Aquel mismo día llegaron ciertos fariseos, diciéndole: Sal, y vete de aquí; porque Herodes te quiere matar. |
| 32 | Y les dijo: Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y acabo sanidades hoy y mañana, y al tercer [día] soy consumado. |
| 33 | Sin embargo, es necesario que camine hoy, y mañana, y pasado mañana; porque no es posible que un profeta perezca fuera de Jerusalem. |
| 34 | ¡Oh Jerusalem, Jerusalem, que matas los profetas, y apedreas los que son enviados a ti, cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo de [sus] alas, y no quisiste! |
| 35 | He aquí, os es dejada vuestra casa desierta; y de cierto os digo que no me veréis, hasta que venga [tiempo] cuando digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor. |