Luke 14
aligned by seat — same row, same verse, whatever each bible numbers it
| v | Platense1951 |
|---|---|
| 1 | Como Él hubiese ido a casa de un jefe de los fariseos, un día sabático a comer, ellos lo acechaban. |
| 2 | Estaba allí, delante de Él un hombre hidrópico. |
| 3 | Tomando la palabra, Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: “¿Es lícito curar, en día sabático, o no?” |
| 4 | Pero ellos guardaron silencio. Tomándolo, entonces, de la mano, lo sanó y lo despidió. |
| 5 | Y les dijo: “¿Quién hay de vosotros, que viendo a su hijo o su buey caído en un pozo, no lo saque pronto de allí, aun en día de sábado?” |
| 6 | Y no fueron capaces de responder a esto. |
| 7 | Observando cómo elegían los primeros puestos en la mesa, dirigió una parábola a los invitados, diciéndoles: |
| 8 | “Cuando seas invitado a un convite de bodas, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya allí otro convidado objeto de mayor honra que tú |
| 9 | y viniendo el que os convido a ambos, te diga: “Deja el sitio a este”, y pases entonces, con vergüenza, a ocupar el último lugar. |
| 10 | Por el contrario, cuando seas invitado, ve a ponerte en el último lugar, para que, cuando entre el que te invitó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Y entonces tendrás honor a los ojos de todos los convidados. |
| 11 | Porque el que se levanta, será abajado; y el que se abaja, será levantado”. |
| 12 | También dijo al que lo había invitado: “Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos, no sea, que ellos te inviten a su vez, y que esto sea tu pago. |
| 13 | Antes bien, cuando des un banquete, convida a los pobres, a los lisiados, a los cojos, y a los ciegos. |
| 14 | Y feliz serás, porque ellos no tienen cómo retribuirte, sino que te será retribuido en la resurrección de los justos”. |
| 15 | A estas palabras, uno de los convidados le dijo: “¡Feliz el que pueda comer en el reino de Dios!” |
| 16 | Mas Él le respondió: “Un hombre dio una gran cena a la cual tenía invitada mucha gente. |
| 17 | Y envió a su servidor, a la hora del festín, a decir a los convidados: “Venid, porque ya todo está pronto”. |
| 18 | Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: “He comprado un campo, y es preciso que vaya a verlo; te ruego me des por excusado”. |
| 19 | Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes, y me voy a probarlas; te ruego me tengas por excusado”. |
| 20 | Otro dijo: “Me he casado, y por tanto no puedo ir”. |
| 21 | El servidor se volvió a contar todo esto a su amo. Entonces, lleno de ira el dueño de casa, dijo a su servidor: “Sal en seguida a las calles y callejuelas de la ciudad; y tráeme aquí los pobres, y lisiados, y ciegos y cojos”. |
| 22 | El servidor vino a decirle: “Señor, se ha hecho lo que tú mandaste, y aún hay sitio”. |
| 23 | Y el amo dijo al servidor: “Ve a lo largo de los caminos y de los cercados, y compele a entrar, para que se llene mi casa. |
| 24 | Porque yo os digo, ninguno de aquellos varones que fueron convidados gozará de mi festín”. |
| 25 | Como grandes muchedumbres le iban siguiendo por el camino, se volvió y les dijo: |
| 26 | “Si alguno viene a Mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun también a su propia vida, no puede ser discípulo mío. |
| 27 | Todo aquel que no lleva su propia cruz y no anda en pos de Mí, no puede ser discípulo mío”. |
| 28 | “Porque, ¿quién de entre vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero a calcular el gasto y a ver si tiene con qué acabarla? |
| 29 | No sea que, después de haber puesto el cimiento, encontrándose incapaz de acabar, todos los que vean esto comiencen a menospreciarlo |
| 30 | diciendo: “Este hombre se puso a edificar, y ha sido incapaz de llegar a término”. |
| 31 | ¿O qué rey, marchando contra otro rey, no se pone primero a examinar si es capaz, con diez mil hombres, de afrontar al que viene contra él con veinte mil? |
| 32 | Y si no lo es, mientras el otro está todavía lejos, le envía una embajada para pedirle la paz. |
| 33 | Así, pues, cualquiera que entre vosotros no renuncia a todo lo que posee, no puede ser discípulo mío. |
| 34 | La sal es buena, mas si la sal pierde su fuerza, ¿con qué será sazonada? |
| 35 | Ya no sirve, ni tampoco sirve para la tierra, ni para el muladar: la arrojan fuera. ¡Quién tiene oídos para oír, oiga!” |